24 Septiembre 2003 Seguir en 

Entre los argentinos, el miedo a volar es más frecuente de lo que uno podría suponer: se estima que cuatro de cada diez personas temen subirse a una avión y, en muchos casos, este temor llega a convertirse en una fobia. Es decir, no suben a un avión.
Además, no todos los que la sufren reconocen su temor a los aviones. Un estudio realizado en 900 personas por el Laboratorio de Estudios Regionales de Opinión Pública (LEROP) de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Torcuato Di Tella, indica que el 14% de los argentinos tiene miedo a volar, pero no lo reconoce abiertamente.
"Había personas que no nominaban como miedo lo que sentían, pero describían una serie de malestares durante los vuelos. Parecía una contradicción, pero es real: a veces el miedo no es asumido", dijo Claudio Plá, director de Poder Volar, un equipo multidisciplinario experto en fobia a volar. "Es más habitual que las mujeres hablen del miedo. A los varones les cuesta porque temen que sea cuestionada su masculinidad", agrega el médico psiquiatra.
"Los temores más habituales tienen que ver con la turbulencia y los ruidos durante el vuelo, en las personas que ya han volado ?dice Modesto Alonso, psicólogo especialista en miedo a volar-. Existe un trasfondo cargado de mitos, de temores vinculados con el no saber cómo y por qué vuela un avión, y las fantasías sobre supuestas transgresiones a las leyes físicas". Según Alonso, "si el vuelo y el avión fueran lo que la persona con temor imagina, tiene razón en tener miedo. Pero puede aprender que está equivocada y entrenarse para cambiar. Su miedo a volar es un miedo aprendido, por lo tanto puede intentar desaprenderlo", sostiene.
El miedo es un alerta normal de nuestro organismo que tiende a la conservación. El problema es que al acentuarse irracionalmente en una cosa o situación, se convierte en fobia, dificultad que debe tratarse antes de que sea un factor limitante de vida.
Cada persona padece el miedo a volar a su modo, aunque tienen factores comunes. En general, experimentan una ansiedad intensa por no poder controlar la situación del vuelo; los amenaza el temor a sentirse encerrados; el miedo a sentir vértigo y mareos; el temor a que sucede un accidente, o una sensación de impotencia ante lo impredecible.
En las terapias que se ofrecen para combatir el miedo a volar, la información es el elemento clave en común. "La información ayuda a saber cuál es la realidad de la seguridad de los aviones ?explica el doctor Plá-. Lo que se intenta es que se pueda aprender y capturar el conocimiento de la seguridad en el avión, y que le quede bien arraigado a la persona que el avión es seguro".
Además, no todos los que la sufren reconocen su temor a los aviones. Un estudio realizado en 900 personas por el Laboratorio de Estudios Regionales de Opinión Pública (LEROP) de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Torcuato Di Tella, indica que el 14% de los argentinos tiene miedo a volar, pero no lo reconoce abiertamente.
"Había personas que no nominaban como miedo lo que sentían, pero describían una serie de malestares durante los vuelos. Parecía una contradicción, pero es real: a veces el miedo no es asumido", dijo Claudio Plá, director de Poder Volar, un equipo multidisciplinario experto en fobia a volar. "Es más habitual que las mujeres hablen del miedo. A los varones les cuesta porque temen que sea cuestionada su masculinidad", agrega el médico psiquiatra.
"Los temores más habituales tienen que ver con la turbulencia y los ruidos durante el vuelo, en las personas que ya han volado ?dice Modesto Alonso, psicólogo especialista en miedo a volar-. Existe un trasfondo cargado de mitos, de temores vinculados con el no saber cómo y por qué vuela un avión, y las fantasías sobre supuestas transgresiones a las leyes físicas". Según Alonso, "si el vuelo y el avión fueran lo que la persona con temor imagina, tiene razón en tener miedo. Pero puede aprender que está equivocada y entrenarse para cambiar. Su miedo a volar es un miedo aprendido, por lo tanto puede intentar desaprenderlo", sostiene.
El miedo es un alerta normal de nuestro organismo que tiende a la conservación. El problema es que al acentuarse irracionalmente en una cosa o situación, se convierte en fobia, dificultad que debe tratarse antes de que sea un factor limitante de vida.
Cada persona padece el miedo a volar a su modo, aunque tienen factores comunes. En general, experimentan una ansiedad intensa por no poder controlar la situación del vuelo; los amenaza el temor a sentirse encerrados; el miedo a sentir vértigo y mareos; el temor a que sucede un accidente, o una sensación de impotencia ante lo impredecible.
En las terapias que se ofrecen para combatir el miedo a volar, la información es el elemento clave en común. "La información ayuda a saber cuál es la realidad de la seguridad de los aviones ?explica el doctor Plá-. Lo que se intenta es que se pueda aprender y capturar el conocimiento de la seguridad en el avión, y que le quede bien arraigado a la persona que el avión es seguro".
Lo más popular







