17 Septiembre 2003 Seguir en 

A muchos fumadores les resulta sumamente difícil dejar el hábito de fumar. El sueño de toda persona que desea abandonar definitivamente la adicción al tabaco se podría convertir en realidad pronto. Las primeras pruebas de una vacuna que podría ayudar a la gente a dejar este hábito pernicioso para la salud están resultando prometedores, de acuerdo a las opiniones de científicos.
Xenova, la compañía responsable de la vacuna, que también podría ayudar a las personas adictas a la cocaína, hasta ahora está resultando ser segura y está siendo bien tolerada.
Cómo actúa
Los investigadores de Xenova explicaron que en el festival de ciencia de la Asociación Británica, en la Universidad de Salford, que la vacuna actúa poniéndole freno a la nicotina o a la cocaína para que llegue al cerebro.
Como resultado, estas drogas no son capaces de estimular los centros neurálgicos del cerebro que provocan las ansias. La vacuna hace que el sistema inmunológico produzca antibióticos que impiden que la nicotina o a la cocaína lleguen a las venas y, de esta manera, no pueden viajar al cerebro. Se espera que la presencia de anticuerpos reduzca de manera significativa el deseo de fumar un cigarrillo detrás de otro cigarrillo, como lo hacen los fumadores empedernidos.
La vacuna podría ser utilizada por personas con problemas para abandonar el consumo de la nicotina y la cocaína. Pero en teoría también se podría administrar a niños a fin de evitar que caigan en estos hábitos.
Según el doctor Campbell Bunce, de Xenova, es muy difícil que la vacuna haga desaparecer el ansia de fumar de forma inmediata.
Tampoco hará desaparecer los síntomas asociados con dejar los cigarrillos, como la ansiedad y la depresión. Pero puede ayudar a que la gente no vuelva a caer. (Especial)
Xenova, la compañía responsable de la vacuna, que también podría ayudar a las personas adictas a la cocaína, hasta ahora está resultando ser segura y está siendo bien tolerada.
Cómo actúa
Los investigadores de Xenova explicaron que en el festival de ciencia de la Asociación Británica, en la Universidad de Salford, que la vacuna actúa poniéndole freno a la nicotina o a la cocaína para que llegue al cerebro.
Como resultado, estas drogas no son capaces de estimular los centros neurálgicos del cerebro que provocan las ansias. La vacuna hace que el sistema inmunológico produzca antibióticos que impiden que la nicotina o a la cocaína lleguen a las venas y, de esta manera, no pueden viajar al cerebro. Se espera que la presencia de anticuerpos reduzca de manera significativa el deseo de fumar un cigarrillo detrás de otro cigarrillo, como lo hacen los fumadores empedernidos.
La vacuna podría ser utilizada por personas con problemas para abandonar el consumo de la nicotina y la cocaína. Pero en teoría también se podría administrar a niños a fin de evitar que caigan en estos hábitos.
Según el doctor Campbell Bunce, de Xenova, es muy difícil que la vacuna haga desaparecer el ansia de fumar de forma inmediata.
Tampoco hará desaparecer los síntomas asociados con dejar los cigarrillos, como la ansiedad y la depresión. Pero puede ayudar a que la gente no vuelva a caer. (Especial)
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