Alternativas para mejorar la parálisis cerebral infantil

La enfermedad es la causa más común de incapacidad en los niños en el mundo occidental

03 Septiembre 2003
El tratamiento localizado con neurotoxina es una de las últimas tendencias para facilitar la rehabilitación y mejorar en la calidad de vida de los niños con secuelas de parálisis cerebral infantil. Esta se define como un trastorno del movimiento y la postura, causado por un defecto no progresivo o una lesión en el cerebro inmaduro, originado durante la gestación o en los primeros años de vida. Esta enfermedad -que afecta la función motora, pudiendo también comprometer la capacidad cognitiva- es la causa más común de incapacidad en los niños en el mundo occidental, con una incidencia que varía de 1 a 5 por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que en la Argentina esta cifra está en el orden de 1 a 2 por 1.000 nacidos vivos.
El control de la espasticidad es uno de los mayores desafíos científicos en el área de la neuroortopedia y motivo de desvelo permanente para todos los que trabajan en su tratamiento. "A pesar de los avances científicos, la parálisis cerebral sigue siendo irreversible. En este sentido, las aplicaciones de toxina botulínica tipo A abren la posibilidad de una revolucionaria acción terapéutica que nos permite facilitar la rehabilitación y mejorar la calidad de vida de los niños con secuelas de parálisis cerebral", cuenta Néstor Vallejos Meana, ortopedista y traumatólogo infantil. (Especial)

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