Regresó al país uno de los popes de la cirugía vascular

Muchos le dicen "el señor de los inventos". Desarrolló técnicas quirúrgicas miniinvasivas para tratar dolencias de su especialidad

03 Septiembre 2003
Juan Carlos Parodi nació en la ciudad de Buenos Aires el 16 de Agosto de 1942. En diciembre de 1966 se recibió de médico en la Universidad del Salvador, y en 1972 realizó la especialización en Cirugía General en la Universidad de Buenos Aires. Cuatro años más tarde recibió la licencia federal de médico en los Estados Unidos, y el título de médico y cirujano matriculado en el Estado de Maryland.
Considerado uno de los "popes" de la Cirugía Vascular, su inquietud permanente por la creación y desarrollo de nuevos métodos que hicieran de la cirugía un hecho médico menos traumático y más eficiente, no se ha agotado con los años.
Está ligado al instituto Fleni como profesor y consultor del departamento de Cirugía Vascular desde hace varios años, pero ahora llegó para quedarse: actualmente está a cargo del Servicio de Angiología y Terapéutica de las Enfermedades Vasculares.
Hoy, a los 60 años, Parodi puede jactarse de haber recorrido el mundo sembrando sus conocimientos tanto en recintos académicos como en instituciones de salud, donde ha entrenando también a especialistas de renombre. En otras palabras, una auténtica personalidad de la medicina y la cirugía moderna.
Esta fue la charla con SALUD:
-Usted se recibió muy joven. ¿ desde entonces perfiló su exitosa carrera?
-Me recibí a los 23 años con diploma de honor. Era muy buen estudiante.
-¿Dónde realizó sus primeras experiencias como cirujano?
-Inicié mi residencia y entrenamiento en la 3º Cátedra de Cirugía de la UBA, luego fui jefe de residentes y allí decidí hacer mi especialización, dentro de la cirugía, en angiología, que es el tratamiento de los vasos sanguíneos, es decir, de las arterias y las venas. Viajé a Chicago, Estados Unidos, primero a hacer cirugía general allá, y tuve la suerte de que a los pocos meses me dieran los créditos para ejercer mi especialidad en ese país. Así pude ir a trabajar a la Cleveland Clinic... Después volví al país y trabajé muchos años en hospitales públicos, en instituciones privadas, y ahora en Fleni, que es una institución sin fines de lucro.
-¿En qué momento aflora la inquietud por el desarrollo de nuevos métodos quirúrgicos?
-En mis primeros pasos en la especialización tenía ideas diferentes: me parecía que la cirugía era muy agresiva. La enfermedad de los vasos suele darse en pacientes añosos y cualquier operación en ellos requiere mayores cuidados y se alargan la recuperación. Lo que siempre debe buscar el médico son los buenos resultados, ya sea en prevención cuando el médico la pueda hacer, o en tratamientos, cuando el paciente padece ya la enfermedad.

Opera aneurismas desde el interior del vaso
Para el doctor Juan Carlos Parodi, lo más trascendental de su vida profesional fue el haber diseñado tratamientos mínimamente invasivos, que permiten tratar enfermedades serias que antes requerían una gran cirugía. En 1976 concibió un tratamiento para los aneurismas, una dilatación permanente de una arteria cuyo riesgo mayor es la ruptura. Si ella ocurre, la mortalidad es muy alta y está considera la décimo tercera causa de muerte. A los aneurismas hay que tratarlos antes de que se rompan. La cirugía convencional es efectiva y duradera, pero la operación es grande y la recuperación muy lenta. Por eso propuse un tratamiento menos agresivo para los aneurismas. Se trata del tratamiento endoluminal de los aneurismas. En vez de acceder a las arterias desde el exterior, se lo hace desde el interior del vaso, y sin tocar otros tejidos. Como las arterias no tienen sensibilidad, el médico puede estar charlando con el paciente durante la intervención y, al no existir incisiones importantes, los tiempos posoperatorios se acortan en forma considerable, al igual que el riesgo de posibles complicaciones. Después de años de investigación hice los primeros casos clínicos en 1990 en Buenos Aires, y en 1992, los primeros en Estados Unidos y Europa.

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