El enfermo bipolar oscila entre los estados depresivos y los eufóricos

La manifestación del trastorno depende de alteraciones biológicas del cerebro, por lo que requiere una terapia medicamentosa

27 Agosto 2003
Se denomina enfermedad bipolar a un trastorno en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. A este último período se lo denomina "episodio maníaco".

Su raíz no es psicológica
Es un trastorno orgánico (y no de origen psicológico), ya que su manifestación depende de alteraciones biológicas del cerebro; por lo que requiere un tratamiento con medicación a fin de regular el funcionamiento de los neurotransmisores cerebrales.
Se estima que la enfermedad bipolar propiamente dicha, se presenta en el 1% de la población; sin embargo, como esta enfermedad está siendo considerada como un "espectro" de síntomas, su frecuencia se eleva al 5%.
La alteración del estado de ánimo (depresivo o maníaco) modifica la visión que el afectado tiene de las cosas y hace que su conducta no sea la habitual, que no sea "él mismo". Esto desconcierta a las personas de su entorno y resulta muy angustioso para sus familiares.

El mayor desafío
Los trastornos psiquiátricos episódicos, especialmente los del ánimo, son particularmente graves por su alta morbilidad y mortalidad por suicidio. Por ejemplo, la tasa de suicidio entre los pacientes con trastorno bipolar es 15 a 20 veces superior que en la población general.
Comienza generalmente en la adolescencia o a temprana edad adulta, (pero también puede manifestarse en la niñez o luego de los 40/50 años).
Uno de los principales desafíos de los especialistas es lograr un diagnóstico temprano. Se estima que una persona con disturbio bipolar visita de 3 a 4 médicos, y pasan más de 10 años hasta que recibe un diagnóstico correcto. El diagnóstico a tiempo y la administración de un tratamiento correcto es fundamental.

Alcohol, drogas y suicidio
Es vital el diagnóstico precoz porque la enfermedad bipolar se asocia con: el suicidio (el riesgo es más alto en los años iniciales de la enfermedad); el abuso de alcohol/sustancias (más de 50% de las personas con bipolaridad abusan del alcohol o las drogas durante la enfermedad); surgen los problemas matrimoniales y de trabajo y dificulta el tratamiento.

Rápido tratamiento
La terapia inmediata mejora las perspectivas para un matrimonio estable y un trabajo productivo. Cuantos más episodios de altibajos atraviesa una persona, más difícil es tratar los episodios que aparecen posteriormente, los que pueden además manifestarse con más frecuencia. Además, puede ocurrir que el tratamiento sea incorrecto, impropio, o parcial.
Una persona diagnosticada por error sólo con depresión y no con disturbio bipolar, puede recibir solamente antidepresivos y no un medicamento antimaníaco. Estos medicamentos pueden ocasionar episodios maníacos y empeorar el curso general de la enfermedad.

Evaluación clínica
"El diagnóstico es básicamente clínico, detectándose en la entrevista y a través de la "anamnesis" las oscilaciones anímicas periódicas propias de esta enfermedad. También puede ser complementado con evaluaciones neuropsicológicas y de marcadores neuroquímicos", explica Gustavo Vázquez, médico psiquiatra y presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Biológica. Añadió que lo más difícil de diagnosticar son las fases hipomaníacas ("menos maníaca").

Sufren fases de hiperactividad y de deseo sexual
La bipolaridad se manifiesta cuando aparecen más de tres de estos síntomas:
Autoestima exagerada o sensaciones de grandeza.
Excesivas ganas de hablar.
Pensamiento acelerado.
Gran distracción, pasando de una a otra cosa con facilidad.
Hiperactividad en el trabajo, los estudios, la sexualidad...
Conductas alocadas, realización de actividades placenteras, pero que suponen alto riesgo.
Euforia anormal o excesiva.
Irritabilidad inusual.
Aumento del deseo sexual.
Energía excesivamente incrementada.
Falta de juicio.
Comportamiento inapropiado en situaciones sociales.
Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente, con desesperanza y pesimismo. Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
Disminución de energía, fatiga, agotamiento.
Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
Trastornos del sueño: despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
 Inquietud, irritabilidad.

Nueva terapia que no engorda
Con el desarrollo de nuevos medicamentos antiepilépticos, se logró un importante conocimiento del mecanismo de acción de estas drogas en las crisis convulsivas propias de la epilepsia, y en otras enfermedades neurológicas (migraña) y psiquiátricas (trastorno bipolar). El topiramato, una droga de última generación usada en todo el mundo para el tratamiento de crisis epilépticas, demostró en estudios clínicos ser eficaz como estabilizador anímico en el tratamiento del trastorno bipolar, usado junto a los fármacos clásicos (litio, carbamazepina y valproico).

Tamaño texto
Comentarios