27 Agosto 2003 Seguir en 

Lo primero que se nota es una mancha en el centro de la visión. Con el tiempo comienza a crecer, impidiendo ver los rostros de las personas que uno mira. También puede presentarse como una, inicialmente ligera deformación del campo visual, que poco a poco empieza a distorsionar gravemente las imágenes del mundo que registran los ojos. Si quien padece estos síntomas cumplió los 50 años es probable que la afección sea degeneración macular relacionada con la edad.
El centro de la retina
"La degeneración macular relacionada con la edad es una enfermedad que afecta a la región central de la retina (la mácula), y que en los Estados Unidos constituye la primera causa de ceguera legal", señalaron los integrantes del Comité Directivo de la Sociedad Argentina de Oftalmología. Aunque los pacientes no llegan a la ceguera total, sí quedan con una visión muy reducida.
"Es muy importante aclarar que esta afección no deja ciego total, pero produce la llamada ceguera legal", aclaran los oftalmólogos. Al destruirse la mácula, la persona sólo ve la periferia del campo visual. Así, al mirar a la cara a una persona sólo verá su pelo, o las cosas que la rodean.
Afortunadamente, en la actualidad la oftalmología dispone de varios tratamientos que permiten en muchos casos detener la progresión del mal. Pero como aún no existe forma de revertir el daño ocasionado por la enfermedad, es fundamental el diagnóstico y el tratamiento temprano, para evitar el mayor daño posible.
"Existen dos formas de degeneración macular relacionada con la edad: la forma llamada seca y la húmeda", distinguieron los expertos de la Sociedad Argentina de Oftalmología. La primera representa el 80% de los casos, la segunda el restante 20%. La seca es de lenta evolución y puede demandar de dos a tres años para dañar la mácula, la húmeda avanza con mayor velocidad y en sólo un año puede avanzar a estadios más severos.
Aunque la responsabilidad de diagnosticar la degeneración macular relacionada con la edad le corresponde al oftalmólogo, que se vale fundamentalmente del llamado "fondo de ojo", las personas afectadas pueden apurar la consulta con un simple test: la Grilla de Amsler. Esta grilla está compuesta por líneas horizontales y verticales dispuestas en forma equidistante; la persona debe fijar la vista en un punto negro central con un solo ojo, buscando cualquier distorsión en la grilla, lo que delata los síntomas tempranos del mal.
Hay varias terapias
Existen varios tratamientos con láser para detener el avance de la forma húmeda. El más reciente es la terapia fotodinámica: se introduce en el cuerpo una droga (la verteporfina) sensible a la luz que se fija selectivamente en ciertos tejidos; luego con un rayo láser de baja potencia se activar la droga para sellar los vasos que dañan la mácula.
Según estudios clínicos, la terapia fotodinámica detiene el avance de la patología en el 60% de los casos. Esta terapia también demostró ser efectiva para los pacientes con miopía patológica.
El centro de la retina
"La degeneración macular relacionada con la edad es una enfermedad que afecta a la región central de la retina (la mácula), y que en los Estados Unidos constituye la primera causa de ceguera legal", señalaron los integrantes del Comité Directivo de la Sociedad Argentina de Oftalmología. Aunque los pacientes no llegan a la ceguera total, sí quedan con una visión muy reducida.
"Es muy importante aclarar que esta afección no deja ciego total, pero produce la llamada ceguera legal", aclaran los oftalmólogos. Al destruirse la mácula, la persona sólo ve la periferia del campo visual. Así, al mirar a la cara a una persona sólo verá su pelo, o las cosas que la rodean.
Afortunadamente, en la actualidad la oftalmología dispone de varios tratamientos que permiten en muchos casos detener la progresión del mal. Pero como aún no existe forma de revertir el daño ocasionado por la enfermedad, es fundamental el diagnóstico y el tratamiento temprano, para evitar el mayor daño posible.
"Existen dos formas de degeneración macular relacionada con la edad: la forma llamada seca y la húmeda", distinguieron los expertos de la Sociedad Argentina de Oftalmología. La primera representa el 80% de los casos, la segunda el restante 20%. La seca es de lenta evolución y puede demandar de dos a tres años para dañar la mácula, la húmeda avanza con mayor velocidad y en sólo un año puede avanzar a estadios más severos.
Aunque la responsabilidad de diagnosticar la degeneración macular relacionada con la edad le corresponde al oftalmólogo, que se vale fundamentalmente del llamado "fondo de ojo", las personas afectadas pueden apurar la consulta con un simple test: la Grilla de Amsler. Esta grilla está compuesta por líneas horizontales y verticales dispuestas en forma equidistante; la persona debe fijar la vista en un punto negro central con un solo ojo, buscando cualquier distorsión en la grilla, lo que delata los síntomas tempranos del mal.
Hay varias terapias
Existen varios tratamientos con láser para detener el avance de la forma húmeda. El más reciente es la terapia fotodinámica: se introduce en el cuerpo una droga (la verteporfina) sensible a la luz que se fija selectivamente en ciertos tejidos; luego con un rayo láser de baja potencia se activar la droga para sellar los vasos que dañan la mácula.
Según estudios clínicos, la terapia fotodinámica detiene el avance de la patología en el 60% de los casos. Esta terapia también demostró ser efectiva para los pacientes con miopía patológica.
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