En el diagnóstico infantil es importante la imagen

El niño, para sentirse cómodo, requiere salas de esperas y de estudios muy cálidas, distintas a las de los adultos.

13 Agosto 2003
La especialización en Diagnóstico por Imágenes en Pediatría es relativamente nueva si se la compara con las otras subespecialidades pediátricas. Es una disciplina muy diferente del diagnóstico por imágenes del adulto, aunque comparten las bases de metodología, equipamiento y patologías.
La pediatría ha estado siempre centrada en la relación entre el médico, el niño y su familia. La pediatría configuró una de las primeras divisiones de la medicina clásica, hace cien años. Con el tiempo, se fue subdividiendo en distintas subespecialidades, de la misma manera que lo hacía la medicina del adulto: cirugía, cardiología, etc. Esto partió de la idea de que el conocimiento del niño, sus variaciones normales y patológicas diferían marcadamente de las del adulto. Y para obtener buenos resultados diagnósticos-terapéuticos, ello exigía profesionales especializados y con experiencia en los niños.

No es un adulto pequeño
"El niño no es un adulto en pequeño", afirma el doctor Enrique Rossi. Es un ser diferente, no-solo por sus cuadros clínico-patológicos, sino además por otras características que lo hacen muy especial: la necesidad de un manejo absolutamente diferente, la dificultad o imposibilidad de un interrogatorio adecuado y lo imprescindible de un marco adecuado de manejo y contención, tanto del pequeño y aún más de sus padres, usualmente con niveles de ansiedad difícilmente observables en la medicina clásica. Esta situación exigía una respuesta acorde. Desde un entorno adecuado: sitios de espera separados de los de los adultos, con un entorno familiar a lo que el niño está acostumbrado, profesionales médicos y técnicos con experiencia en el manejo y contención del niño y sus familiares, equipamiento de última generación adecuado a ellos, y experiencia en la realización e interpretación de los diferentes procedimientos de diagnóstico.
Un especialista en diagnóstico pediátrico cuenta con una residencia en imágenes pediátricas y un curso universitario en la especialidad, lo que garantiza al menos 6 o 7 años de dedicación casi exclusiva a los chicos. Además, su trabajo diario se desarrolla en forma absoluta con pequeños, lo que lleva a una experiencia en el manejo y diagnóstico imposible de igualar por un medico radiólogo general.
Con la especialización en diagnóstico por imágenes en Pediatría, lLas diferencias no sólo se ven en los rendimientos diagnósticos sino además en la resolución del cuadro con un número mucho menor de estudios. Además, brinda la tranquilidad y contención que los familiares necesitan al sentir a su hijo está en manos especializadas, según explicaciones del doctor Rossi.

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