13 Agosto 2003 Seguir en 

El cuidado de la imagen corporal ha sido una preocupación desde los albores de la humanidad. La percepción de las proporciones ideales ha variado con el paso del tiempo hasta nuestros días , conforme a las"modas".
Las formas corporales dependen de la contextura: los relieves musculares y la distribución de la grasa. Es precisamente este último aspecto el que preocupa cuando se acerca el fin del invierno y comienza el deseo de recuperar las formas perdidas o de perder los kilos ganados.
Y la frase más escuchada en este tiempo es: "El lunes comienzo... la dieta, el gimnasio, un cambio de vida". La cuestión es que al llegar la primavera se logra bajar unos kilos pero se descubre que hay zonas en el cuerpo donde la grasa se localizó y se resiste tenazmente al "desalojo". ¿Qué hacer entonces? El doctor Eduardo Alejandro Novillo, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva dice que la adiposidad localizada reconoce causas hormonales, genéticas y ambientales.
"Se puede estar muy flaca y aún así conservar esos odiosos cúmulos. ¿Por qué ocurre? Porque nuestros genes determinan la distribución adiposa y así como hay factores modificables como la actividad endocrina, el tipo de alimentación y la actividad física, hay un factor que aún hoy no se puede modificar: la herencia genética. Quedan entonces dos caminos: asumir las formas que la naturaleza nos reservó o modificarlas mediante las técnicas actuales de lipoescultura", dijo a SALUD el especialista.
Cómo es la técnica
Se trata de la eliminación selectiva del tejido graso redundante a través de micro-cánulas que extraen el material lipídico en forma licuada o semisólida según la técnica empleada. "En cualquier caso el procedimiento es operador dependiente", explica Novillo.
Esto significa que es un procedimiento que requiere de la sensibilidad del cirujano para la interpretación de las formas humanas. Esculpir el contorno corporal es una verdadera comunión entre el arte y la ciencia.
Se puede modificar prácticamente cualquier región, pero hay zonas donde los resultados son óptimos: cintura, caderas, cara externa y posterior de muslos, cara interna de rodillas,abdomen, que son, justamente, las regiones refractarias a cualquier intento reductor. En la consulta, el médico y el paciente establecen -de común acuerdo- las zonas a tratar. Los volúmenes grasos y las superficies determinan el tipo de anestesia que se usará: local y en forma ambulatoria o peridural con sedación, y una internación de 24 horas.
Procedimiento indoloro
La técnica es indolora y se pueden reanudar las actividades habituales al día siguiente. Se usa una prenda de compresión elástica en el post-operatorio. Puede someterse a la técnica prácticamente cualquier persona en buen estado de salud, varones o mujeres desde los 15 años en adelante y, con ciertas características referidas a la calidad de la piel en la región a tratar.
Las formas corporales dependen de la contextura: los relieves musculares y la distribución de la grasa. Es precisamente este último aspecto el que preocupa cuando se acerca el fin del invierno y comienza el deseo de recuperar las formas perdidas o de perder los kilos ganados.
Y la frase más escuchada en este tiempo es: "El lunes comienzo... la dieta, el gimnasio, un cambio de vida". La cuestión es que al llegar la primavera se logra bajar unos kilos pero se descubre que hay zonas en el cuerpo donde la grasa se localizó y se resiste tenazmente al "desalojo". ¿Qué hacer entonces? El doctor Eduardo Alejandro Novillo, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva dice que la adiposidad localizada reconoce causas hormonales, genéticas y ambientales.
"Se puede estar muy flaca y aún así conservar esos odiosos cúmulos. ¿Por qué ocurre? Porque nuestros genes determinan la distribución adiposa y así como hay factores modificables como la actividad endocrina, el tipo de alimentación y la actividad física, hay un factor que aún hoy no se puede modificar: la herencia genética. Quedan entonces dos caminos: asumir las formas que la naturaleza nos reservó o modificarlas mediante las técnicas actuales de lipoescultura", dijo a SALUD el especialista.
Cómo es la técnica
Se trata de la eliminación selectiva del tejido graso redundante a través de micro-cánulas que extraen el material lipídico en forma licuada o semisólida según la técnica empleada. "En cualquier caso el procedimiento es operador dependiente", explica Novillo.
Esto significa que es un procedimiento que requiere de la sensibilidad del cirujano para la interpretación de las formas humanas. Esculpir el contorno corporal es una verdadera comunión entre el arte y la ciencia.
Se puede modificar prácticamente cualquier región, pero hay zonas donde los resultados son óptimos: cintura, caderas, cara externa y posterior de muslos, cara interna de rodillas,abdomen, que son, justamente, las regiones refractarias a cualquier intento reductor. En la consulta, el médico y el paciente establecen -de común acuerdo- las zonas a tratar. Los volúmenes grasos y las superficies determinan el tipo de anestesia que se usará: local y en forma ambulatoria o peridural con sedación, y una internación de 24 horas.
Procedimiento indoloro
La técnica es indolora y se pueden reanudar las actividades habituales al día siguiente. Se usa una prenda de compresión elástica en el post-operatorio. Puede someterse a la técnica prácticamente cualquier persona en buen estado de salud, varones o mujeres desde los 15 años en adelante y, con ciertas características referidas a la calidad de la piel en la región a tratar.
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