06 Agosto 2003 Seguir en 

Cada año se diagnostican aproximadamente 800 mil nuevos casos de cáncer de estómago, enfermedad que representa la segunda causa más frecuente de muerte en el mundo de entre todos los tipos de cáncer. En el momento del diagnóstico, la mayoría de los pacientes tienen la enfermedad avanzada, con una expectativa de supervivencia muy baja.
La detección temprana del cáncer de estómago suele ser complicada, debido a que la mayoría de los síntomas no se presentan en los estadios iniciales de la enfermedad.
En el 80% por ciento de los casos diagnosticados en los Estados Unidos, la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada, habiéndose extendido a otros órganos. Además, los signos y síntomas del cáncer de estómago son similares a los de la hernia de hiato o la úlcera péptica, como dolor vago agravado por la comida, náusea, acidez e indigestión. Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal, vómitos después de las comidas y pérdida de peso (entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes sufren estos síntomas), dificultad para ingerir o tragar, o anemia, debilidad y sangrado gastrointestinal.
El índice de supervivencia a los 5 años es del 22% en los Estados Unidos, mientras que el del cáncer de mama es del 86% y el de colon, del 62%. Las posibilidades de supervivencia por debajo de los 5 años dependen del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico.
Una nueva esperanza
Los pacientes con cáncer de estómago avanzado que recibieron un quimioterápico usado para cáncer de mama, más la terapia estándar, lograron una mayor tasa de sobrevida en comparación con quienes recibían la quimioterapia habitual. Así lo demostraron los resultados del análisis provisional de datos del estudio internacional realizado en pacientes con cáncer de estómago avanzado, presentados durante la 39 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).
El análisis preliminar muestra que los pacientes que sufren de cáncer de estómago avanzado -conocido también como cáncer gástrico- que reciben un tratamiento de quimioterapia indicada para la terapia de cáncer de mama, experimentan una significativa mejoría en la tasa media de supervivencia. En concreto, la tasa de supervivencia a un año alcanza a más del 40%.
Los resultados del estudio también muestran que los pacientes tratados con esta terapia logran una tasa de alrededor del 60% superior en la reducción del tumor en comparación con aquellos que no la reciben, un dato que es halagüeño.
Según el doctor Jaffer Ajani, profesor de Oncología Médica Gastrointestinal del MD Anderson Cancer Center de Houston (Texas), y uno de los dos principales investigadores del estudio, "la incorporación de uno de los agentes usado en la quimioterapia para cáncer de mama supondría un gran avance en los últimos años en la terapia del cáncer de estómago avanzado".
Según este experto, "los médicos que tratan a pacientes con cáncer de estómago necesitan urgentemente disponer de nuevas estrategias terapéuticas. Por ello resulta tan interesante la investigación con un agente innovador en esta patología, y que ha demostrado poseer una actividad antitumoral confirmada en otros tipos agresivos de cáncer".
"Los oncólogos deberían tratar sólo a los pacientes con los síntomas claramente bien controlados. Una cuidada monitorización y el adecuado manejo de los pacientes tras el tratamiento quimioterápico es esencial en la reducción o prevención de los efectos secundarios", resalta el doctor Ajani.
La detección temprana del cáncer de estómago suele ser complicada, debido a que la mayoría de los síntomas no se presentan en los estadios iniciales de la enfermedad.
En el 80% por ciento de los casos diagnosticados en los Estados Unidos, la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada, habiéndose extendido a otros órganos. Además, los signos y síntomas del cáncer de estómago son similares a los de la hernia de hiato o la úlcera péptica, como dolor vago agravado por la comida, náusea, acidez e indigestión. Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal, vómitos después de las comidas y pérdida de peso (entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes sufren estos síntomas), dificultad para ingerir o tragar, o anemia, debilidad y sangrado gastrointestinal.
El índice de supervivencia a los 5 años es del 22% en los Estados Unidos, mientras que el del cáncer de mama es del 86% y el de colon, del 62%. Las posibilidades de supervivencia por debajo de los 5 años dependen del estadio de la enfermedad en el momento del diagnóstico.
Una nueva esperanza
Los pacientes con cáncer de estómago avanzado que recibieron un quimioterápico usado para cáncer de mama, más la terapia estándar, lograron una mayor tasa de sobrevida en comparación con quienes recibían la quimioterapia habitual. Así lo demostraron los resultados del análisis provisional de datos del estudio internacional realizado en pacientes con cáncer de estómago avanzado, presentados durante la 39 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).
El análisis preliminar muestra que los pacientes que sufren de cáncer de estómago avanzado -conocido también como cáncer gástrico- que reciben un tratamiento de quimioterapia indicada para la terapia de cáncer de mama, experimentan una significativa mejoría en la tasa media de supervivencia. En concreto, la tasa de supervivencia a un año alcanza a más del 40%.
Los resultados del estudio también muestran que los pacientes tratados con esta terapia logran una tasa de alrededor del 60% superior en la reducción del tumor en comparación con aquellos que no la reciben, un dato que es halagüeño.
Según el doctor Jaffer Ajani, profesor de Oncología Médica Gastrointestinal del MD Anderson Cancer Center de Houston (Texas), y uno de los dos principales investigadores del estudio, "la incorporación de uno de los agentes usado en la quimioterapia para cáncer de mama supondría un gran avance en los últimos años en la terapia del cáncer de estómago avanzado".
Según este experto, "los médicos que tratan a pacientes con cáncer de estómago necesitan urgentemente disponer de nuevas estrategias terapéuticas. Por ello resulta tan interesante la investigación con un agente innovador en esta patología, y que ha demostrado poseer una actividad antitumoral confirmada en otros tipos agresivos de cáncer".
"Los oncólogos deberían tratar sólo a los pacientes con los síntomas claramente bien controlados. Una cuidada monitorización y el adecuado manejo de los pacientes tras el tratamiento quimioterápico es esencial en la reducción o prevención de los efectos secundarios", resalta el doctor Ajani.
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