Utilizan el juego para que los niños especiales se integren a la sociedad

Jugar es la manera más natural de establecer vínculos, descubrir y desarrollar capacidades, transmitir valores y socializarse

30 Julio 2003
"Mientras el niño tenga la capacidad orgánica y pueda establecer una coordinación entre su cuerpo y el juego, nunca dejará de jugar. Aún en los momentos más críticos se sumerge en los entramados de su mundo de ficción", expresa Damián Calvo, director ejecutivo de Lekotek.
El juego es la única herramienta posible que tiene el niño para integrarse a la comunidad y a la cultura. Es el espacio en donde despliega todas las situaciones habituales y cotidianas. Jugar es la manera más natural de establecer vínculos, descubrir y desarrollar capacidades, transmitir valores y socializarse.
La iniciativa de Lekotek, organización sin fines de lucro que trabaja para integrar a través del juego a los niños con necesidades especiales y en riesgo social, tanto a su familia como a la comunidad, nació en Suecia en el año 1963. A partir de que un grupo de madres advirtieron la importancia del juego en los chicos con parálisis cerebral, trastornos de conducta, problemas de aprendizaje y en situación de riesgo social. Luego, pasó a Estados Unidos, Brasil y en 1990 se instaló en Argentina.

De la realidad a la ficción
"El típico juego dramático son representaciones que los niños hacen de las escenas corrientes", explica el director de Lekotek.
"Según el psicoanálisis, en la escena lúdica existe una posición pasiva y otra activa. Los retos que sufre ese niño por parte de los padres, hermanos o algún adulto, es una relación de sometimiento que lo coloca en un lugar pasivo. El juego, brinda la posibilidad de transformar ese momento de sometimiento, le permite ser protagonista y cambiar de lugar, le permite modificar la realidad y ser activo en su mundo. El ejemplo más claro es cuando recibe una inyección, llega a su casa e inmediatamente inyecta al muñeco".

Condición esencial
La actividad lúdica no es una actividad complementaria para Lekotek. Se plantea como una condición esencial, central, para que el niño se integre a su familia y a su cultura. "Desde ese lugar se funda una relación y se construye y concreta el proyecto de inserción del pequeño. Un niño conoce y comprende el mundo, fundamentalmente a través del juego", explica Calvo.
La organización desarrolla diferentes programas, uno de ellos es el de atención a las familias, y realiza encuentros de juegos con niños con necesidades especiales y su grupo familiar.
"En estos encuentros se estimulan las capacidades del chico y se convocan las capacidades de aquellos que juegan con él", dice el especialista. La actividad permite el despliegue de capacidades y no busca resultados didácticos, pedagógicos o terapéuticos -que se usan en el ámbito de la educación y la salud- sino el juego en sí, el encuentro con ese acontecimiento. "Cuando una madre llega al centro trae una situación que la angustia: el problema de su niño, que puede tener diagnóstico o no. El diagnóstico se toma como marco de referencia, nunca como certeza y mucho menos como una cuestión cerrada sino como una situación que abre un punto de partida para crear una nueva historia", dice Damián.

Se trabaja para apaciguar la ansiedad de los padres
Donde hay un niño con necesidades especiales también hay una familia con necesidades especiales. "Trabajamos con los niños pero también trabajamos para apaciguar la ansiedad de los adultos. Ellos tienen que comprender que no tienen que venir en búsqueda de resultados que éste es un lugar de encuentro con su hijo. Si no, la búsqueda de resultado se transforma en una causa y pierden inmediatamente la dimensión del niño y sólo se proyectan en la conclusión. Es decir, de la misma manera que trabajamos sobre las capacidades del pequeño también lo hacemos sobre las capacidades del adulto que generalmente es ansioso y sólo tiene una mirada de evaluación sobre el juego y no aprovecha el espacio de encuentro. Es nuestra obligación hacerles comprender que el desafío no está en los resultados sino en el encuentro para reconocerse a partir de sus capacidades el uno con el otro", explica Calvo
Y el juego es un encuentro de capacidades no una evaluación de resultados.

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