30 Julio 2003 Seguir en 

Consolidado cada vez más como la mejor opción mini-invasiva para atenuar las arrugas faciales, el tratamiento con toxina botulínica (Botox) sigue aportando beneficios, ya que su uso continuo permite retrasar el hábito de formar nuevas arrugas, prolongando por más tiempo el efecto rejuvenecedor del tratamiento.
Reconocidos especialistas en medicina estética coinciden en que la correcta aplicación y de manera continua (cada cuatro o seis meses) en la zona de la frente, entrecejo y patas de gallo brinda ventajas como:
Efectos más prolongados
Pérdida del hábito de formación de nuevas arrugas
Demora en aparición de arrugas ya existentes
Aspecto rejuvenecido y fresco por más tiempo
La doctora Griselda Seleme, especialista en cirugía plástica y estética, señala que "es importante explicar a las pacientes que la continuidad en el tratamiento de Botox es sumamente beneficioso porque potencia y prolonga el efecto por más tiempo, permitiendo olvidarse de las arrugas en la zona tratada".
"Botox actúa relajando el músculo y dicha relajación extiende el efecto y retarda la aparición de nuevas arrugas en la zona tratada. Con el uso en forma continua, los períodos entre una aplicación y otra se alargan, permitiendo a la persona disfrutar los excelentes resultados de este procedimiento, que lidera los rankings de tratamientos de rejuvenecimiento facial", agregó.
El tratamiento con toxina botulínica consiste en la aplicación de micro inyecciones en la zona a tratar, en forma indolora. Sólo toma unos pocos minutos y el paciente se retira del consultorio, sin marcas, ni vendas y puede retomar su vida cotidiana de manera inmediata.
Reconocidos especialistas en medicina estética coinciden en que la correcta aplicación y de manera continua (cada cuatro o seis meses) en la zona de la frente, entrecejo y patas de gallo brinda ventajas como:
Efectos más prolongados
Pérdida del hábito de formación de nuevas arrugas
Demora en aparición de arrugas ya existentes
Aspecto rejuvenecido y fresco por más tiempo
La doctora Griselda Seleme, especialista en cirugía plástica y estética, señala que "es importante explicar a las pacientes que la continuidad en el tratamiento de Botox es sumamente beneficioso porque potencia y prolonga el efecto por más tiempo, permitiendo olvidarse de las arrugas en la zona tratada".
"Botox actúa relajando el músculo y dicha relajación extiende el efecto y retarda la aparición de nuevas arrugas en la zona tratada. Con el uso en forma continua, los períodos entre una aplicación y otra se alargan, permitiendo a la persona disfrutar los excelentes resultados de este procedimiento, que lidera los rankings de tratamientos de rejuvenecimiento facial", agregó.
El tratamiento con toxina botulínica consiste en la aplicación de micro inyecciones en la zona a tratar, en forma indolora. Sólo toma unos pocos minutos y el paciente se retira del consultorio, sin marcas, ni vendas y puede retomar su vida cotidiana de manera inmediata.
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