Adiós al estrés con la terapia de aguas y barros termales

Una gran ayuda a la hora de encarar regímenes para bajar de peso

16 Julio 2003
La costumbre de sumergirse en las aguas termales se remonta a la antigüedad, ya que los romanos apreciaban el efecto relajante y revitalizador de sus baños, considerándolos parte de su actividad diaria.
Hoy en día, el termalismo es considerado como un complemento terapéutico para dolencias reumatológicas, respiratorias, dermatológicas y neurológicos, entre otras. También alivian las tensiones cotidianas y constituyen un eficaz recurso contra el estrés y la ansiedad, significando a la vez una gran ayuda a la hora de encarar regímenes para bajar de peso, ya que las aguas termales aceleran y estimulan el metabolismo.
Un laboratorio especializado en productos biotermales, a través de su directora, Nelly Rossi, describe las características y beneficios de los baños termales.
Al someterse a un baño termal, la persona recibe la acción directa de la temperatura del agua y de los minerales que son absorbidos por la piel. Por tal razón, la cantidad de baños, el tipo de agua y su frecuencia, debe ser indicada por el médico de cabecera y no realizarlos al azar.
Para comprender mejor el concepto de las aguas termales, hay que destacar que se tratan de "aguas ionizadas". ¿Qué significa esto? Los iones son moléculas de sustancias minerales que se cargan de electricidad (positiva o negativa) y se transforman en elementos de gran energía y con gran capacidad de penetración en el organismo.
Los iones positivos son irritantes y provocan nerviosismo y excitación, mientras que los iones negativos, son relajantes y sedantes. Por tal causa, se dice que las aguas termales son ricas en iones negativos, de allí su comprobada acción de relax natural.

Elemento vital
Las aguas termales se forman en el seno de la tierra y surgen en forma espontánea, llamadas "surgentes", o por perforaciones, es decir "por captado".
Sus propiedades se centran en mejorar la salud, gracias a su compleja composición química y energética. Por ejemplo, las provincias de Santiago del Estero, con la ciudad de Las Termas de Río Hondo, y la de San Juan, con la región termal Pismanta, tienen el privilegio de ser las zonas de la Argentina con mayor cantidad de fuentes termominerales.
Pismanta aparece en valles envueltos en microclimas saludables, enmarcados por picos nevados. Cerca afloran pueblos centenarios como Achango, Las Flores, Tudcum, Tocota, llenos de historia y de una cultura artesanal, propia del lugar.
Aguas volcánicas, livianas y de sabor agradable, con silicatos de aluminio, sodio y sulfatos de calcio y magnesio, son ideales para tratar alergias, problemas de la piel, trastornos metabólicos, hipertensión arterial, para aliviar dolencias reumáticas, musculares y articulares, estimular las defensas. Funcionan también como analgésico, espasmódico, cicatrizante, favoreciendo -por otra parte- la diuresis y la evacuación intestinal.

El reposo después del baño es indispensable
Los aborígenes que recorrían grandes distancias desde el Camino del Inca, afirmaban que en Pismanta, por ejemplo, moraba una divinidad subterránea que curaba todos los males físicos y mentales y que se enojaba si alguien se atrevía a perturbar su tranquilidad. Por eso los enfermos se acercaban al lugar y arrojaban una ofrenda. Si ésta desaparecía, significaba que su curación sería concedida y debía bañarse y beber esas aguas.
Los parámetros para tomar un baño termal son cuatro: temperatura, frecuencia, tiempo y el indispensable reposo físico, anímico y espiritual que necesita el organismo para aprovechar bien la constelación de energía que le brinda el baño vital. Lo ideal es pasar unos 10 días en Las Termas, con un tratamiento de dos baños diarios, aunque también también es benéfico sólo un fin de semana, para lograr una relajación inigualable. Para ser más gráfico, si uno toma un baño termal antes de acostarse, se asegura una noche de sueño profundo y de descanso verdadero.

Atacan las bacterias y también los hongos
Una metodología razonable para tomar baños termales es empezar con cinco minutos el primer día, aumentando dos minutos diarios hasta llegar a un total de 20 minutos como máximo.
Lo interesante es que los baños pueden ser realizados desde niños hasta ancianos. En personas sanas, las termas funcionan como medicina preventiva o como terapias de revitalización, gracias a los conocidos aportes que poseen estas aguas privilegiadas.
Hay que recalcar, sin embargo, que queda erradicada la duda que generalmente tiene la gente que no acude a las termas: el temor a contagiarse enfermedades al compartir las piscinas comunes. Tal riesgo es el mismo que existe en cualquier ámbito de la vida. Con respecto a las enfermedades que tiene mal aspecto como por ejemplo el acné y la psoriasis, es fundamental saber que no son contagiosas y que -por sobre todas las cosas- las aguas tienen efectos bactericidas y fungicidas.

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