09 Julio 2003 Seguir en 

Las crisis de asma suelen empeorar con la llegada del frío, en particular en los niños, sumamente vulnerables a infecciones respiratorias y alergias invernales. Y si bien existen tratamientos antiinflamatorios para prevenir la aparición de ataques, muchas veces la técnica incorrecta para administrarlos o la inconstancia hacen que el niño sufra severas crisis que lo dejan extenuado y débil.
Los tradicionales ?aerosoles? mejoraron notablemente la eficacia de los corticoides, mediante el uso de ?aerocámaras? o ?espaciadores?, una recámara de material blando que facilita la administración. Este dispositivo ha permitido mejorar en forma sustancial la calidad de vida de los afectados, puesto que con una aplicación de apenas 20 segundos la medicación llega directamente a los pulmones, se previene la crisis y no se desperdicia ni queda alojada en la boca.
El doctor Daniel Galizzi, médico pediatra del Centro Respiratorio de la Sección Neumonología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, explicó que "hoy en día, los corticoides inhalados tienen un alto poder antiinflamatorio con una acción localizada y a baja dosis. Esto permite que ese chico que no puede comer, porque todos sus esfuerzos están concentrados en respirar, pueda respirar libremente, comer bien y asimilar lo que ingiere".
"La aerocámara permite que en 20 segundos los chicos reciban lo que sale de un aerosol. En los chicos más pequeños tomamos por seguridad 10 respiraciones; en chicos más grandes, la mitad; y en los más grandes, con una sola inspiración alcanza (siempre y cuando la técnica sea correcta)".
La vía de administración óptima es la inhalatoria. "Hay tres formas de vía inhalatoria: nebulizaciones, aerosoles y polvo seco para inhalar. Las dos más cómodas que existen, sin ningún lugar a dudas, son el polvo para inhalar y los aerosoles. La eficacia del polvo seco para inhalar depende mucho de la capacidad y la buena técnica del paciente. Los aerosoles cuentan con un accesorio fundamental, el ?espaciador? o ?aerocámara?", afirmó el pediatra. Los hay de diversos tipos: con válvula anterior o posterior, con boquilla para pacientes grandes, con máscara, que hace que sea mucho más cómoda la administración de un aerosol que iniciar una nebulización. Esta última lleva entre 10 y 20 minutos (en el mejor de los casos). Cuando el chico está en una etapa de crisis, la acepta, pero en cuanto se siente un poco mejor, no hay forma de dársela al paciente.Es necesario que los padres traigan el accesorio (la aerocámara), el aerosol, y que el médico enseñe y controle, en las consultas sucesivas, la buena técnica inhalatoria. Aquí radica el éxito del tratamiento.
Una creencia errónea
Se considera que las nebulizaciones son ?inocuas? en comparación a los aerosoles. Sin embargo, muy lejos de lo que cree la gente, las nebulizaciones tienen por lo menos 10 veces más dosis que la aplicación habitual de aerosol. La partícula del nebulizador es mucho más grande que la del aerosol y, como las gotas son más voluminosas, llegan menos profundo. La ventaja de la nebulización es que fluidifica las vías aéreas.
Los tradicionales ?aerosoles? mejoraron notablemente la eficacia de los corticoides, mediante el uso de ?aerocámaras? o ?espaciadores?, una recámara de material blando que facilita la administración. Este dispositivo ha permitido mejorar en forma sustancial la calidad de vida de los afectados, puesto que con una aplicación de apenas 20 segundos la medicación llega directamente a los pulmones, se previene la crisis y no se desperdicia ni queda alojada en la boca.
El doctor Daniel Galizzi, médico pediatra del Centro Respiratorio de la Sección Neumonología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, explicó que "hoy en día, los corticoides inhalados tienen un alto poder antiinflamatorio con una acción localizada y a baja dosis. Esto permite que ese chico que no puede comer, porque todos sus esfuerzos están concentrados en respirar, pueda respirar libremente, comer bien y asimilar lo que ingiere".
"La aerocámara permite que en 20 segundos los chicos reciban lo que sale de un aerosol. En los chicos más pequeños tomamos por seguridad 10 respiraciones; en chicos más grandes, la mitad; y en los más grandes, con una sola inspiración alcanza (siempre y cuando la técnica sea correcta)".
La vía de administración óptima es la inhalatoria. "Hay tres formas de vía inhalatoria: nebulizaciones, aerosoles y polvo seco para inhalar. Las dos más cómodas que existen, sin ningún lugar a dudas, son el polvo para inhalar y los aerosoles. La eficacia del polvo seco para inhalar depende mucho de la capacidad y la buena técnica del paciente. Los aerosoles cuentan con un accesorio fundamental, el ?espaciador? o ?aerocámara?", afirmó el pediatra. Los hay de diversos tipos: con válvula anterior o posterior, con boquilla para pacientes grandes, con máscara, que hace que sea mucho más cómoda la administración de un aerosol que iniciar una nebulización. Esta última lleva entre 10 y 20 minutos (en el mejor de los casos). Cuando el chico está en una etapa de crisis, la acepta, pero en cuanto se siente un poco mejor, no hay forma de dársela al paciente.Es necesario que los padres traigan el accesorio (la aerocámara), el aerosol, y que el médico enseñe y controle, en las consultas sucesivas, la buena técnica inhalatoria. Aquí radica el éxito del tratamiento.
Una creencia errónea
Se considera que las nebulizaciones son ?inocuas? en comparación a los aerosoles. Sin embargo, muy lejos de lo que cree la gente, las nebulizaciones tienen por lo menos 10 veces más dosis que la aplicación habitual de aerosol. La partícula del nebulizador es mucho más grande que la del aerosol y, como las gotas son más voluminosas, llegan menos profundo. La ventaja de la nebulización es que fluidifica las vías aéreas.
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