Un diagnóstico preciso exige mejor terapia

El método de la tomografía por emisión de positrones

09 Julio 2003
La tomografía por emisión de positrones o PET (según su sigla en inglés) es un método por imágenes que diagnostica, con una especificidad del 90%, el estadio o gravedad de los tejidos tumorales, entre otras patologías. También se lo emplea en neurología, cardiología y otros campos para establecer con una máxima de exactitud posible el desarrollo o no del trastorno, pero se utiliza sobre todo en oncología.
"Para lograr tanta precisión en las imágenes de las anomalías de los tejidos orgánicos -explica el doctor Francisco Eleta, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y jefe del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Italiano de Buenos Aires- inyectamos al paciente un radiofármaco fabricado en base a glucosa denominado flúor-18 deoxiglucosa (FDG), que se instala en los tejidos tumorales y emite radiaciones que pueden ser visualizada en la pantalla".

Nuevo radiofármaco
El beneficios del FDG en comparación a otras drogas es la alta posibilidad de vida media que tiene dentro del organismo, calculada en 110 minutos. "En cambio, los restantes radiofármacos como el nitrógeno, oxigeno y carbono tienen una vida muy corta", observa el profesional.
La droga se instala en el cuerpo y aquellos tejidos orgánicos que consumen glucosa como el cerebro y el miocardio cardíaco, la captan. "Pero sin duda ?dice Eleta-, el proceso más importante e innovador de todo el método es que la mayoría de los tumores consumen gran cantidad de glucosa. Y aquellos que consumen poco o directamente no consumen, son los menos agresivos".

Linfomas y melanomas
Tumores prevalentes como el cáncer de mama, colon, pulmón, diferentes linfomas y melanomas pueden ser estudiado después de una hora, de la previa colocación y distribución por el organismo del radiofármaco, a través del tomógrafo por emisión de positrones o PET que registra por medio de un sistema de computación el lugar en el que hubo captación de la droga, y reconstruye la imagen.

Sobre los bocios y los cotos
Las aguas de Tucumán son pobres en yodo. La glándula tiroides necesita de este elemento para elaborar sus hormonas (T4 y T3). La falta de yodo lleva a un déficit que es compensado transitoriamente por un aumento de la hormona estimulante de tiroides (TSH) de origen hipofisiario cerebral, produciendo un agrandamiento llamado bocio. "El bocio es el agrandamiento de la tiroides", señaló el doctor Ricardo Socolsky.
Los bocios pueden ser difusos o presentar uno o más nódulos, los que también sobre bases diagnósticas serias requieren tratamientos con resultados satisfactorios. Para certificar el tipo de bocio, existen criterios científicos comprobados. Así un nódulo único caliente (atrapa yodo en la gammagrafía) es generalmente benigno. Cuando el nódulo único no atrapa yodo en la gammagrafía (frío) se debe complementar con una ecografía convencional para conocer su contenido líquido (benigno) o sólido (benigno o no). Luego se hace un Eco Doppler para saber qué tipo de vascularización tiene, y finalmente una punción aspiración, para decidir el tipo de tratamiento.

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