02 Julio 2003 Seguir en 

La infertilidad es una condición médica compleja: quienes la padecen están sanos (o al menos se ven sanos) hasta el momento en que la concepción resulta una meta inalcanzable. Son entonces pacientes enfermos. Y a diferencia del común de los enfermos, ni siquiera gozan de los cuidados que les depara el entorno.
Muy por el contrario, familiares y amigos no sólo no llegan a comprender la problemática que aqueja a la pareja, sino que incluso tienden a potenciarla con frases como: "para cuando un hijo" o "tengo ganas de ser abuelo" o "me parece que no le están pegando con las fechas". El resultado no suele ser otro que el autoaislamiento de la pareja, como respuesta defensiva a un entorno que lastima.
Afrontar la realidad
Por eso, bajo el lema "Romper el silencio, eliminar la vergüenza, hablar de esto", durante junio último se celebró el Segundo Mes Internacional de la Fertilidad, en un intento por difundir la problemática que viven las parejas que buscan un hijo que no llega. "La idea es poner en el tapete el tema y desmitificarlo, que los que pasan por esto superen la vergüenza y lo cuenten, lo afronten como una realidad y aprendan a aceptarlo", dijo Isabel P. De Rolando.
Isabel es una de las fundadoras de la Asociación de Pacientes Concebir, cuyos objetivos principales son "compartir la problemática de la infertilidad con las personas a las que les pasa lo mismo, contener en las angustias, en los miedos y en los fracasos de los tratamientos. Y, después, contribuir a la difusión de estas técnicas, ya que la persona infértil suele no estar informado".
Grupos de autoayuda
"En general, la personas con problemas de infertilidad sienten vergüenza porque existe una gran presión histórica, social, cultural e incluso familiar en relación a la exigencia de procreación -señala la licenciada Silvia Jadur, asesora psicológica de la asociación Concebir-. Hacer público o mostrar ese no poder, eso en lo que se está fallando da vergüenza".
Esta imposibilidad de comunicar el dolor lleva a una situación de autoaislamiento, caracterizada por mucha angustia.
Les cuesta conectarse
"Cuesta mucho hablar del tema en la familia o con los amigos -afirma la licenciada Jadur-. Por una cuestión generacional, las parejas comienzan a tener sus hijos, y a hablar todo el tiempo de mamaderas y de pañales, y la pareja infértil al no tener a misma experiencia de vida se aisla porque le cuesta conectarse".
Ante estas situaciones es que asociaciones de pacientes que comparten el mismo problema de la infertilidad resultan ser de gran ayuda, pues aportan una red social de sostén. Además, agrega la licenciada Jadur, "la asociaciones de pacientes cumplen otro rol, que es el informar adecuadamente a los pacientes para que puedan tomar un rol activo en las decisiones. En definitiva, funciona como un grupo de autoayuda".
A partir del trabajo en grupos de pacientes, cuenta la especialista "lo que se busca es que puedan compartir su problemática con sus pares, que adquieran información sobre lo que les pasa para poder no sólo elegir entre la posibilidad de tratamientos, sino también para compartirla con la familia y los amigos, de manera tal de que puedan ubicarlos sobre cuáles son sus necesidades y desde dónde quieren ser ayudados".
Saber lo que se quiere
Los grupos de pacientes también ayudan a procesar ese duelo que constituye aceptar la pérdida de la posibilidad de procrear naturalmente sin ayuda médica. "Y habilitar también la posibilidad de hablarlo en pareja, modificando el vínculo, para poder preguntarse qué es lo que desean, y cómo llevar a cabo ese deseo de ser padres y madres, como por ejemplo a través de la donación de gametas o la adopción", concluye la licenciada Jadur.
Muy por el contrario, familiares y amigos no sólo no llegan a comprender la problemática que aqueja a la pareja, sino que incluso tienden a potenciarla con frases como: "para cuando un hijo" o "tengo ganas de ser abuelo" o "me parece que no le están pegando con las fechas". El resultado no suele ser otro que el autoaislamiento de la pareja, como respuesta defensiva a un entorno que lastima.
Afrontar la realidad
Por eso, bajo el lema "Romper el silencio, eliminar la vergüenza, hablar de esto", durante junio último se celebró el Segundo Mes Internacional de la Fertilidad, en un intento por difundir la problemática que viven las parejas que buscan un hijo que no llega. "La idea es poner en el tapete el tema y desmitificarlo, que los que pasan por esto superen la vergüenza y lo cuenten, lo afronten como una realidad y aprendan a aceptarlo", dijo Isabel P. De Rolando.
Isabel es una de las fundadoras de la Asociación de Pacientes Concebir, cuyos objetivos principales son "compartir la problemática de la infertilidad con las personas a las que les pasa lo mismo, contener en las angustias, en los miedos y en los fracasos de los tratamientos. Y, después, contribuir a la difusión de estas técnicas, ya que la persona infértil suele no estar informado".
Grupos de autoayuda
"En general, la personas con problemas de infertilidad sienten vergüenza porque existe una gran presión histórica, social, cultural e incluso familiar en relación a la exigencia de procreación -señala la licenciada Silvia Jadur, asesora psicológica de la asociación Concebir-. Hacer público o mostrar ese no poder, eso en lo que se está fallando da vergüenza".
Esta imposibilidad de comunicar el dolor lleva a una situación de autoaislamiento, caracterizada por mucha angustia.
Les cuesta conectarse
"Cuesta mucho hablar del tema en la familia o con los amigos -afirma la licenciada Jadur-. Por una cuestión generacional, las parejas comienzan a tener sus hijos, y a hablar todo el tiempo de mamaderas y de pañales, y la pareja infértil al no tener a misma experiencia de vida se aisla porque le cuesta conectarse".
Ante estas situaciones es que asociaciones de pacientes que comparten el mismo problema de la infertilidad resultan ser de gran ayuda, pues aportan una red social de sostén. Además, agrega la licenciada Jadur, "la asociaciones de pacientes cumplen otro rol, que es el informar adecuadamente a los pacientes para que puedan tomar un rol activo en las decisiones. En definitiva, funciona como un grupo de autoayuda".
A partir del trabajo en grupos de pacientes, cuenta la especialista "lo que se busca es que puedan compartir su problemática con sus pares, que adquieran información sobre lo que les pasa para poder no sólo elegir entre la posibilidad de tratamientos, sino también para compartirla con la familia y los amigos, de manera tal de que puedan ubicarlos sobre cuáles son sus necesidades y desde dónde quieren ser ayudados".
Saber lo que se quiere
Los grupos de pacientes también ayudan a procesar ese duelo que constituye aceptar la pérdida de la posibilidad de procrear naturalmente sin ayuda médica. "Y habilitar también la posibilidad de hablarlo en pareja, modificando el vínculo, para poder preguntarse qué es lo que desean, y cómo llevar a cabo ese deseo de ser padres y madres, como por ejemplo a través de la donación de gametas o la adopción", concluye la licenciada Jadur.
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