02 Julio 2003 Seguir en 

Contra lo que aún se piensa, la epilepsia hoy no constituye un obstáculo insalvable para que un embarazo llegue a buen término. Un estudio que resume la experiencia de ocho años de Fleni (el centro médico especializado en enfermedades neurológicas que funciona en la Ciudad de Buenos Aires) en el cuidado de la gestación de mujeres con epilepsia demuestra que existen numerosas medidas que ayudan a mitigar los efectos secundarios de los medicamentos antiepilépticos.
"El embarazo de una mujer epiléptica puede ser tan normal como el de cualquier otra mujer, siempre y cuando esté bien informada sobre ciertos riesgos relacionados con su enfermedad y con las drogas que toma para combatirla", afirma el doctor Carlos D´Giano, jefe del Centro Integral de Epilepsias de Fleni.
En el seguimiento médico de 114 embarazadas epilépticas, las malformaciones del recién nacido asociadas a las drogas antiepilépticas no superaron el 6%. Sin embargo, muchos estudios mundiales sobre el tema aún refieren tasa de malformaciones severas que rondan el 20%
Según el doctor D´Giano y su colega el doctor Ricardo Meinschenguiser, a cargo de la sección Epilepsia y Embarazo de Fleni, el éxito en la baja de la tasa de malformaciones se debe a un seguimiento muy estrecho del embarazo, que incluye dieta específica y una evaluación periódica de la medicación antiepiléptica, ajustándola a las necesidades de la madre y de su hijo.
Un grupo de 35 de las 114 pacientes recibieron durante el embarazo la droga oxcarbacepina como único remedio para su mal, y la tasa de malformaciones severas fue del 0%. "Esta experiencia muestra una tendencia más favorable que la descripta en la literatura médica", dijo el doctor D´Giano.
Control de los remedios
Los efectos teratogénicos de los medicamentos antiepilépticos, es decir su capacidad para inducir malformaciones congénitas en los bebés en gestación, son conocidos desde hace décadas por los especialistas en epilepsia. Este conocimiento es el que ha llevado a intentar reducir la medicación durante el embarazo.
"Normalmente -explica el doctor Meischenguiser, ex presidente de la Liga Argentina Contra la Epilepsia-, tratamos de que la mujer que toma varios medicamentos para la epilepsia termine tomando sólo uno, o de ser posible ninguno."
La nutrición es fundamental
Un aspecto vital del cuidado de las embarazadas con epilepsia es el nutricional. "Debe tener una dieta adecuada y tomar suplementos vitamínicos con selenio, calcio, magnesio y ácido fólico desde tres meses antes de quedar encinta. Este cuidado ayuda a evitar las convulsiones y permite reducir la medicación antiepiléptico. Veinte días antes de la fecha prevista de parto, se aconseja la suplementación con vitamina K, que reduce el riesgo de hemorragias durante el parto, que son más frecuentes en mujeres con epilepsia.
"El embarazo de una mujer epiléptica puede ser tan normal como el de cualquier otra mujer, siempre y cuando esté bien informada sobre ciertos riesgos relacionados con su enfermedad y con las drogas que toma para combatirla", afirma el doctor Carlos D´Giano, jefe del Centro Integral de Epilepsias de Fleni.
En el seguimiento médico de 114 embarazadas epilépticas, las malformaciones del recién nacido asociadas a las drogas antiepilépticas no superaron el 6%. Sin embargo, muchos estudios mundiales sobre el tema aún refieren tasa de malformaciones severas que rondan el 20%
Según el doctor D´Giano y su colega el doctor Ricardo Meinschenguiser, a cargo de la sección Epilepsia y Embarazo de Fleni, el éxito en la baja de la tasa de malformaciones se debe a un seguimiento muy estrecho del embarazo, que incluye dieta específica y una evaluación periódica de la medicación antiepiléptica, ajustándola a las necesidades de la madre y de su hijo.
Un grupo de 35 de las 114 pacientes recibieron durante el embarazo la droga oxcarbacepina como único remedio para su mal, y la tasa de malformaciones severas fue del 0%. "Esta experiencia muestra una tendencia más favorable que la descripta en la literatura médica", dijo el doctor D´Giano.
Control de los remedios
Los efectos teratogénicos de los medicamentos antiepilépticos, es decir su capacidad para inducir malformaciones congénitas en los bebés en gestación, son conocidos desde hace décadas por los especialistas en epilepsia. Este conocimiento es el que ha llevado a intentar reducir la medicación durante el embarazo.
"Normalmente -explica el doctor Meischenguiser, ex presidente de la Liga Argentina Contra la Epilepsia-, tratamos de que la mujer que toma varios medicamentos para la epilepsia termine tomando sólo uno, o de ser posible ninguno."
La nutrición es fundamental
Un aspecto vital del cuidado de las embarazadas con epilepsia es el nutricional. "Debe tener una dieta adecuada y tomar suplementos vitamínicos con selenio, calcio, magnesio y ácido fólico desde tres meses antes de quedar encinta. Este cuidado ayuda a evitar las convulsiones y permite reducir la medicación antiepiléptico. Veinte días antes de la fecha prevista de parto, se aconseja la suplementación con vitamina K, que reduce el riesgo de hemorragias durante el parto, que son más frecuentes en mujeres con epilepsia.
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