02 Julio 2003 Seguir en 

El diagnóstico tardío de enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial pueden llevar a la insuficiencia renal, una tendencia que se va incrementando año tras año a nivel mundial. Sólo en la Argentina, según datos del Incucai, existe una prevalencia de enfermedad renal terminal de 460 pacientes por millón de habitantes, en tanto que unas 17 mil personas se encuentran en diálisis.
El peligro de no saber
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el mundo existen alrededor de 177 millones de pacientes diabéticos. "El número de enfermos renales aumenta año tras año en razón de que hay enfermedades que no se diagnostican oportunamente y son las que desencadenan el trastorno renal. Como consecuencia, la afección renal sigue su curso terminando con la función de los riñones", sostuvo el jefe de la División Nefrología del Hospital de Clínicas, Miguel Angel Nadal.
Los tres grupos de dolencias que en el mundo llevan a la insuficiencia renal son la diabetes, la hipertensión arterial y las glomerulopatías (grupo de afecciones de un sector del riñón-.
"La diabetes está llegando al 7% de la población adulta. Pero no todos los diabéticos llegan a perder la función renal. El problema está en que muchos desconocen su mal y en muchas de esas situaciones la enfermedad renal se desarrolla y prácticamente aparecen los síntomas en un estadio avanzado, cuando sólo queda el tratamiento sustitutivo. Se ha perdido el diagnóstico precoz, con el cual muchos de los pacientes no habrían llegado a la insuficiencia renal", manifestó Nadal.
Del 7% de las personas que padecen diabetes el 40% desarrollará una enfermedad renal. Por eso son importantes los controles tempranos.
El riesgo de la hipertensión
"Una subestimación de los valores de presión sumada al exceso de peso, al tabaquismo y llevar una vida sedentaria, pueden desencadenar la pérdida de la función renal", sentenció el especialista.
"Un aspecto médico que habría que divulgar es la importancia de la prevención de estas enfermedades; tal vez la diabetes no se pueda prevenir pero un diagnóstico precoz puede evitar la progresión. Habría que tener programas de detección precoz, hacer catastros de medicina preventiva. En algunas provincias durante este año se hicieron exámenes a chicos y se diagnosticó que existían algunos con evidencia de enfermedad renal; ésta iniciativa tendría que extenderse a todo el país. En las universidades también tendría que hacerse", subrayó Nadal.
"Es importante la educación poblacional, enseñar a las personas a realizarse estudios y análisis tempranos. Para poder revertir la tendencia hay que hacer más prevención, disponer de hospitales suficientes y bien distribuidos y sobre todo facilitar el acceso a los servicios de salud", concluyó el especialista.
María Carolina Stegman
El peligro de no saber
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el mundo existen alrededor de 177 millones de pacientes diabéticos. "El número de enfermos renales aumenta año tras año en razón de que hay enfermedades que no se diagnostican oportunamente y son las que desencadenan el trastorno renal. Como consecuencia, la afección renal sigue su curso terminando con la función de los riñones", sostuvo el jefe de la División Nefrología del Hospital de Clínicas, Miguel Angel Nadal.
Los tres grupos de dolencias que en el mundo llevan a la insuficiencia renal son la diabetes, la hipertensión arterial y las glomerulopatías (grupo de afecciones de un sector del riñón-.
"La diabetes está llegando al 7% de la población adulta. Pero no todos los diabéticos llegan a perder la función renal. El problema está en que muchos desconocen su mal y en muchas de esas situaciones la enfermedad renal se desarrolla y prácticamente aparecen los síntomas en un estadio avanzado, cuando sólo queda el tratamiento sustitutivo. Se ha perdido el diagnóstico precoz, con el cual muchos de los pacientes no habrían llegado a la insuficiencia renal", manifestó Nadal.
Del 7% de las personas que padecen diabetes el 40% desarrollará una enfermedad renal. Por eso son importantes los controles tempranos.
El riesgo de la hipertensión
"Una subestimación de los valores de presión sumada al exceso de peso, al tabaquismo y llevar una vida sedentaria, pueden desencadenar la pérdida de la función renal", sentenció el especialista.
"Un aspecto médico que habría que divulgar es la importancia de la prevención de estas enfermedades; tal vez la diabetes no se pueda prevenir pero un diagnóstico precoz puede evitar la progresión. Habría que tener programas de detección precoz, hacer catastros de medicina preventiva. En algunas provincias durante este año se hicieron exámenes a chicos y se diagnosticó que existían algunos con evidencia de enfermedad renal; ésta iniciativa tendría que extenderse a todo el país. En las universidades también tendría que hacerse", subrayó Nadal.
"Es importante la educación poblacional, enseñar a las personas a realizarse estudios y análisis tempranos. Para poder revertir la tendencia hay que hacer más prevención, disponer de hospitales suficientes y bien distribuidos y sobre todo facilitar el acceso a los servicios de salud", concluyó el especialista.
María Carolina Stegman
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