02 Julio 2003 Seguir en 

La influencia que ejercen los hábitos dietéticos del deportista sobre el rendimiento físico ha preocupado tanto que, muchas veces, se exagera la importancia real de la alimentación deportiva. Aún se discute si la alimentación normal debe modificarse para mejorar el rendimiento de las prácticas deportivas recreacionales o de competencia.
"No se puede afirmar que exista una dieta que por sí misma pueda incrementar el rendimiento deportivo. Pero, una alimentación correcta, equilibrada, calculada para satisfacer las demandas del practicante, puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso", explica Mónica Mein, técnica en nutrición. Por eso es importante: ingerir poca sal, beber mucho líquido, (entre 2 y 3 litros cada 24 horas), evitar la sobrecarga del estómago y controlar el consumo de alcohol ya que su aporte desmedido reduce la capacidad física.
"La mejor dieta para el rendimiento deportivo es la que cumple con las cuatro leyes de la alimentación: energéticamente suficiente, completa en su composición química, armónica con relación a los componentes y adecuada a la persona que la consume", dijo la especialista.
El cuerpo humano está compuesto por un 60 % de agua, 20% de grasas, alrededor de un del 1% en hidratos de carbono y el 5% restante corresponden a minerales y vitaminas.
La energía consumida por el organismo es utilizada en parte para los procesos metabólicos imprescindibles como el calor corporal, la circulación, respiración y las diversas actividades cerebrales. Otra parte, hasta el 30% del gasto calórico, es utilizada para la actividad.
Cuando las personas recurren a las dietas especiales no sólo tienen la intención de recuperar y equilibrar las excesivas energías que consume el deporte sino también hay interés en controlar el peso y moldear la silueta.
Comer varias veces al día
Los nutricionistas aconsejan, para perder peso, comer varias veces al día. Así, se consigue un doble beneficio: se evita el hambre, ya que el estómago no se halla tanto tiempo vacío y, además, se produce un consumo extra de energía, debido a la actividad metabólica necesaria para hacer la digestión.
Otro pequeño secreto que hay que conocer es que, durante la primera parte del día se queman mejor las energías contenidas en los alimentos. De ahí la importancia del desayuno y el almuerzo. Y hay que ser más recatado en la merienda y la cena.
La diferencia radica en saber elegir y suplantar los alimentos que contienen mucha grasa o aceite (nuez) por fibras (verduras). La combinación de alimentos que más engorda es la mezcla de grasa y azúcar, como por ejemplo, alguna galletita de inocente aspecto.
"No se puede afirmar que exista una dieta que por sí misma pueda incrementar el rendimiento deportivo. Pero, una alimentación correcta, equilibrada, calculada para satisfacer las demandas del practicante, puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso", explica Mónica Mein, técnica en nutrición. Por eso es importante: ingerir poca sal, beber mucho líquido, (entre 2 y 3 litros cada 24 horas), evitar la sobrecarga del estómago y controlar el consumo de alcohol ya que su aporte desmedido reduce la capacidad física.
"La mejor dieta para el rendimiento deportivo es la que cumple con las cuatro leyes de la alimentación: energéticamente suficiente, completa en su composición química, armónica con relación a los componentes y adecuada a la persona que la consume", dijo la especialista.
El cuerpo humano está compuesto por un 60 % de agua, 20% de grasas, alrededor de un del 1% en hidratos de carbono y el 5% restante corresponden a minerales y vitaminas.
La energía consumida por el organismo es utilizada en parte para los procesos metabólicos imprescindibles como el calor corporal, la circulación, respiración y las diversas actividades cerebrales. Otra parte, hasta el 30% del gasto calórico, es utilizada para la actividad.
Cuando las personas recurren a las dietas especiales no sólo tienen la intención de recuperar y equilibrar las excesivas energías que consume el deporte sino también hay interés en controlar el peso y moldear la silueta.
Comer varias veces al día
Los nutricionistas aconsejan, para perder peso, comer varias veces al día. Así, se consigue un doble beneficio: se evita el hambre, ya que el estómago no se halla tanto tiempo vacío y, además, se produce un consumo extra de energía, debido a la actividad metabólica necesaria para hacer la digestión.
Otro pequeño secreto que hay que conocer es que, durante la primera parte del día se queman mejor las energías contenidas en los alimentos. De ahí la importancia del desayuno y el almuerzo. Y hay que ser más recatado en la merienda y la cena.
La diferencia radica en saber elegir y suplantar los alimentos que contienen mucha grasa o aceite (nuez) por fibras (verduras). La combinación de alimentos que más engorda es la mezcla de grasa y azúcar, como por ejemplo, alguna galletita de inocente aspecto.
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