25 Junio 2003 Seguir en 

Se abre un panorama esperanzador para el tratamiento médico de la psicosis: una mejor preparación de los médicos especialistas para detectarla precozmente, más la disponibilidad de estudios diagnósticos muy precisos, y la llegada de nuevas drogas que controlan la patología con menores efectos secundarios, permiten afirmar que ahora las psicosis son tratables, lo cual significa que los pacientes que las padecen pueden alcanzar una muy buena calidad de vida.
Esta patología se caracteriza por una distorsión de la percepción de la realidad. La persona confunde su "realidad interna", en la que conviven fantasías, delirios, sueños, que no deberían salir del ámbito de su intimidad, con la otra realidad, la "externa", que se expresa a diario en la vida real y se manifiesta en la interrelación con las demás personas.
Muestran desajustes
"Cuando un individuo confunde ambas realidades y las mezcla, estamos ante comportamientos psicóticos. Los pacientes pueden comenzar a manifestar un alejamiento en sus relaciones sociales, refugiándose cada vez más en su mundo de fantasía y rechazando los contactos con el mundo real. O, por el contrario, salen a la calle y su conducta es anormal:se comportan agresiva o efusivamente con gente a la que no conocen, o que manifiesten tantas otras conductas que hacen que las otras personas, sin conocer el diagnóstico, digan ?está loca? o ?loco?, pues, obviamente muestran, desajustes", afirmó el psiquiatra Eduardo Kalina.
Entre los distintos tipos de psicosis se encuentran: las esquizofrenias (que pueden ser de evolución benigna o maligna); las maníaco-depresivas, hoy conocidas como bipolaridad; las epilépticas; las tóxicas (producidas por el uso de sustancias ?psico-neuro-bio-socio-tóxicas?, como la marihuana, el LSD o la cocaína; y otras.
Hasta hace muy pocos años, la sola mención de la palabra "psicosis" remitía a la imagen de un "mal mental incurable". Gracias a la ciencia, la realidad es muy distinta. "Lo que le sucede al psicótico es un desorden interno en el complejo equilibrio de la química cerebral, donde conviven varias sustancias responsables de regular el funcionamiento psíquico.
Felizmente, ya contamos con métodos de diagnóstico que nos permiten conocer exactamente qué tipo de sustancias están ocasionando ese desequilibrio, y en qué regiones del cerebro se producen las alteraciones", enfatizó Kalina, quien además es director médico del Brain Center, que funciona en la Ciudad de Buenos Aires.
Fármacos específicos
A modo de ejemplo, puede afirmarse que ya se conocen algunos de los trastornos que se producen en el cerebro entre neurotransmisores químicos como dopamina, serotonina, gaba, glutamato y otros. Es por ello que se deben indicar fármacos que actúen con precisión en el centro de esos "blancos", que son los focos del desequilibrio. Se apela a los de última generación, pues están muy perfeccionados y son como misiles que circunscriben su accionar, produciendo menos efectos secundarios y de menor gravedad que los de generaciones anteriores Un ejemplo ilustrativo es una droga de reciente aparición en nuestro país: la ziprasidona, cuyo accionar terapéutico está centrado en la neurotransmisión dopaminérgica y serotoninérgica. Actúa con mucha rapidez, corrige la sintomatología psicótica; también mejora los síntomas depresivos que siempre acompañan los estados psicóticos.
Sentir que todo el mundo lo persigue
Juan fantaseaba con que todos sus compañeros de trabajo estaban en su contra. Lo temía pero a la vez, de alguna manera extraña, también lo disfrutaba. Sentía deseo de desafío, alentaba su competitividad. Sin embargo, el clima en la oficina se mostraba muy alejado de esa percepción. Era un grupo de trabajo sin mayores conflictos, y excepto Juan, todos tenían una buena relación y primaba la camaradería y el compañerismo.
Hasta que un día comenzaron a notar que Juan mostraba comportamientos hostiles, desconfiaba de sus pares y se ponía agresivo cuando veía que hablaban entre ellos sin participarlo, o cuando alguien mantenía una reunión a solas con el jefe.
En definitiva, la percepción de Juan sobre la realidad externa se había distorsionado. Su realidad interna, basada en sueños, delirios, especulaciones, había invadido su personalidad y ahora su comportamiento respondía más a ese escenario fantasioso que al verdadero clima que imperaba en al oficina. Lo que ?Juan? realmente estaba experimentando, era indiscutiblemente un cuadro de psicosis.
Dos ejemplos de la patología grave
La doble personalidad de Norman Bates, el asesino de la película Psicosis tan bien caracterizado por Anthony Perkins, era una cabal descripción de un cuadro agravado de esta enfermedad.
No menos dramática fue la caracterización del doctor. John Nash, Premio Nobel de Economía que sufría de esquizofrenia, personificado por Russel Crowe en el film "Una Mente Brillante".
Esta patología se caracteriza por una distorsión de la percepción de la realidad. La persona confunde su "realidad interna", en la que conviven fantasías, delirios, sueños, que no deberían salir del ámbito de su intimidad, con la otra realidad, la "externa", que se expresa a diario en la vida real y se manifiesta en la interrelación con las demás personas.
Muestran desajustes
"Cuando un individuo confunde ambas realidades y las mezcla, estamos ante comportamientos psicóticos. Los pacientes pueden comenzar a manifestar un alejamiento en sus relaciones sociales, refugiándose cada vez más en su mundo de fantasía y rechazando los contactos con el mundo real. O, por el contrario, salen a la calle y su conducta es anormal:se comportan agresiva o efusivamente con gente a la que no conocen, o que manifiesten tantas otras conductas que hacen que las otras personas, sin conocer el diagnóstico, digan ?está loca? o ?loco?, pues, obviamente muestran, desajustes", afirmó el psiquiatra Eduardo Kalina.
Entre los distintos tipos de psicosis se encuentran: las esquizofrenias (que pueden ser de evolución benigna o maligna); las maníaco-depresivas, hoy conocidas como bipolaridad; las epilépticas; las tóxicas (producidas por el uso de sustancias ?psico-neuro-bio-socio-tóxicas?, como la marihuana, el LSD o la cocaína; y otras.
Hasta hace muy pocos años, la sola mención de la palabra "psicosis" remitía a la imagen de un "mal mental incurable". Gracias a la ciencia, la realidad es muy distinta. "Lo que le sucede al psicótico es un desorden interno en el complejo equilibrio de la química cerebral, donde conviven varias sustancias responsables de regular el funcionamiento psíquico.
Felizmente, ya contamos con métodos de diagnóstico que nos permiten conocer exactamente qué tipo de sustancias están ocasionando ese desequilibrio, y en qué regiones del cerebro se producen las alteraciones", enfatizó Kalina, quien además es director médico del Brain Center, que funciona en la Ciudad de Buenos Aires.
Fármacos específicos
A modo de ejemplo, puede afirmarse que ya se conocen algunos de los trastornos que se producen en el cerebro entre neurotransmisores químicos como dopamina, serotonina, gaba, glutamato y otros. Es por ello que se deben indicar fármacos que actúen con precisión en el centro de esos "blancos", que son los focos del desequilibrio. Se apela a los de última generación, pues están muy perfeccionados y son como misiles que circunscriben su accionar, produciendo menos efectos secundarios y de menor gravedad que los de generaciones anteriores Un ejemplo ilustrativo es una droga de reciente aparición en nuestro país: la ziprasidona, cuyo accionar terapéutico está centrado en la neurotransmisión dopaminérgica y serotoninérgica. Actúa con mucha rapidez, corrige la sintomatología psicótica; también mejora los síntomas depresivos que siempre acompañan los estados psicóticos.
Juan fantaseaba con que todos sus compañeros de trabajo estaban en su contra. Lo temía pero a la vez, de alguna manera extraña, también lo disfrutaba. Sentía deseo de desafío, alentaba su competitividad. Sin embargo, el clima en la oficina se mostraba muy alejado de esa percepción. Era un grupo de trabajo sin mayores conflictos, y excepto Juan, todos tenían una buena relación y primaba la camaradería y el compañerismo.
Hasta que un día comenzaron a notar que Juan mostraba comportamientos hostiles, desconfiaba de sus pares y se ponía agresivo cuando veía que hablaban entre ellos sin participarlo, o cuando alguien mantenía una reunión a solas con el jefe.
En definitiva, la percepción de Juan sobre la realidad externa se había distorsionado. Su realidad interna, basada en sueños, delirios, especulaciones, había invadido su personalidad y ahora su comportamiento respondía más a ese escenario fantasioso que al verdadero clima que imperaba en al oficina. Lo que ?Juan? realmente estaba experimentando, era indiscutiblemente un cuadro de psicosis.
La doble personalidad de Norman Bates, el asesino de la película Psicosis tan bien caracterizado por Anthony Perkins, era una cabal descripción de un cuadro agravado de esta enfermedad.
No menos dramática fue la caracterización del doctor. John Nash, Premio Nobel de Economía que sufría de esquizofrenia, personificado por Russel Crowe en el film "Una Mente Brillante".
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