25 Junio 2003 Seguir en 

Pekín.- Hay una sensación de alivio en el aire, aunque todos saben que la neumonía atípica letal puede volver a atacar en cualquier momento. Los 14 millones de habitantes de Pekín recibieron con alegría la noticia de que la OMS había levantado la prohibición de viajar a la capital, pero también son realistas. "La enfermedad no desapareció", dice una camarera en la famosa calle de bares Sanlitun. "Naturalmente el SARS sigue en algún lugar allí afuera. Todavía no hay ni vacuna", agrega.
El taxista Li Guanglu está seguro: "Llevará meses hasta que la gente vuelva a Pekín. Por ahora sólo vienen los valientes". Los más afectados fueron el turismo y las empresas de transportes. Pero Pekín se recuperó rápidamente del shock de principios de mayo, cuando las calles estaban vacías. Incluso volvieron los atascos y el smog a la ciudad. Cuando la curva de los contagiados comenzó a retraerse, retornó la confianza. Cada vez menos personas llevan mascarilla, aunque siguió vigente el termómetro. A la entrada de centros comerciales se le mide la temperatura a las personas con un sensor electrónico, como en hoteles y aeropuertos. "Los negocios se recuperaron nuevamente", dice un peluquero, que atiende sobre todo a personas de afuera. "Pero no están tan bien como antes", explica. No ve motivos para festejar. "No es como en la concesión de los Juegos Olímpicos 2008 a Pekín", coincide una camarera. Apenas hubo expresiones de júbilo espontáneas. Algunos ni siquiera se habían enterado del levantamiento de la advertencia de viaje. La televisión estatal organizó para un concierto en la famosa calle comercial Wangfujing, en el corazón de la ciudad, bajo el lema "Mañana todo será mejor". (Reuter)
El taxista Li Guanglu está seguro: "Llevará meses hasta que la gente vuelva a Pekín. Por ahora sólo vienen los valientes". Los más afectados fueron el turismo y las empresas de transportes. Pero Pekín se recuperó rápidamente del shock de principios de mayo, cuando las calles estaban vacías. Incluso volvieron los atascos y el smog a la ciudad. Cuando la curva de los contagiados comenzó a retraerse, retornó la confianza. Cada vez menos personas llevan mascarilla, aunque siguió vigente el termómetro. A la entrada de centros comerciales se le mide la temperatura a las personas con un sensor electrónico, como en hoteles y aeropuertos. "Los negocios se recuperaron nuevamente", dice un peluquero, que atiende sobre todo a personas de afuera. "Pero no están tan bien como antes", explica. No ve motivos para festejar. "No es como en la concesión de los Juegos Olímpicos 2008 a Pekín", coincide una camarera. Apenas hubo expresiones de júbilo espontáneas. Algunos ni siquiera se habían enterado del levantamiento de la advertencia de viaje. La televisión estatal organizó para un concierto en la famosa calle comercial Wangfujing, en el corazón de la ciudad, bajo el lema "Mañana todo será mejor". (Reuter)
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