El bulímico puede cambiar

Los pacientes necesitan sabores y aromas muy intensos para que algo les resulte sabroso

25 Junio 2003
"Las personas eligen y comen los alimentos por su sabor, su aroma y su textura, aunque los nutricionistas les aconsejen hacerlo teniendo en cuenta la cantidad de hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas", sostiene la doctora Susan Schiffman, profesora del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos. La especialista hace hincapié sobre los beneficios de combinar la terapia cognitivo-conductual con la terapia de los sabores en la recuperación de pacientes con bulimia.
Los bulímimcos, explicó la experta, son personas que tienen un deseo excesivo por lo dulce. Y como han estado comiendo tanta cantidad de comida tienen un umbral de sabor muy alto: necesitan sabores y aromas muy intensos para que algo les resulte sabroso. Para tratarlos usamos endulzantes no calóricos de alta potencia, como el aspartamo, que no producen cambios en la producción de insulina. Como son adictas a los aromas, a veces agregamos esencias de sabores (limón, chocolate), porque necesitan algo dulce, pero hay que darles fuentes de ese sabor que no aumenten sus niveles de insulina.
Cuando ingieren grandes cantidades de alimentos con azúcar, la insulina de su cuerpo sube produciendo un estado de éxtasis, pero luego vomitan y el azúcar en sangre baja, y vuelven a sentir la necesidad imperiosa de más dulce. Así, a medida que se eliminan las oscilaciones de insulina, que hacían que el comportamiento persistiera -los atracones-, la atención se desvía hacia otros aspectos, no se sienten tan culpables, se vuelven menos dependientes de lo dulce.
"El objetivo es enseñarles a sustituir sus comportamientos compulsivos por otros más saludables. Estas pacientes necesitan afirmar su personalidad, saber lo que quieren y aprender a pedirlo", dice Schiffman.

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