Los alimentos y la salud van de la mano

Una especialista en nutrición propone que se incorpore en la currícula de la escuela primaria la educación alimentaria.

14 Mayo 2003
La relación de la salud con el alimento es una constante vital que ya había descubierto Hipócrates en la Grecia antigua. "Se trata de una cadena que se inicia con la disponibilidad, sigue con la ingesta de los nutrientes, se articula con el estado nutricional, con la vulnerabilidad a las enfermedades, con la expresión clínica de la enfermedad y con sus consecuencias", sostiene la doctora, Nora H. Slobodianik, profesora de la cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y organizadora de las Jornadas.
Es sabido que el estado nutricional es un factor preponderante a la hora de enfrentar los efectos de la contaminación o de la infección. "Para mantener un buen estado nutricional, existe una serie de recomendaciones que incluyen las Ingestas Recomendadas de Nutrientes (IRN) que deberían ser conocidas por toda la población".
Indican las cantidades de proteínas, minerales, grasas y vitaminas que son imprescindibles para el mantenimiento de las funciones orgánicas en cada etapa de la vida. En momentos en que la situación económica causa estragos en la población, la falta de educación nutricional y de información sobre cómo reemplazar y combinar los alimentos empeora la situación. Al respecto, Slobodianik opina que el tema debería estar incluido en la currícula desde la escuela primaria.

Fármacos en ancianos
Si bien los requerimientos nutricionales varían en lactantes, preescolares, escolares, adolescentes y adultos, es la población de los ancianos la más susceptible a los desequilibrios nutricionales que deprimen el sistema inmunológico. Slobodianik explica por qué: "es el grupo etario que con mayor frecuencia sufre males crónicos, por lo que demanda más atención médica y consecuentemente, consume más variedad de medicamentos. Y las drogas suelen interferir la absorción de los nutrientes".Y también puede ocurrir lo inverso. Si un medicamento está mal administrado respecto de la alimentación, puede dejar de cumplir la función para la que fue recetado. "Por eso, hay que seguir estrictamente las indicaciones del prospecto, si es que el médico no ha dado las indicaciones precisas. Si en el prospecto dice que hay que tomar una pastilla tres horas antes de comer, hay que hacerlo así. En cambio, si se aconseja tomarla durante la comida, seguramente es porque algún nutriente del alimento puede favorecer la absorción del medicamento", sostiene la nutricionista.
También es delicada la terapia nutricional en los pacientes inmunocomprometidos. "El sistema inmune asociado al intestino o GALT es el más importante", sostuvo el doctor Hugo Montemerlo, co-director del Curso de Post grado de Nutrición Enteral y Parenteral de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.
"En los enfermos críticos que requieren cuidados intensivos, a veces, el accionar de médicos altera las barreras naturales de defensa que protegen al individuo de un ambiente altamente contaminado con gérmenes multirresistentes a los antibióticos", acotó. Son casos en que la desnutrición está asociada a una enfermedad de base, que deprime la inmunidad de las mucosas, el hábitat preferido de los linfocitos.
Tanto en los ancianos como en los inmunodeprimidos, suele haber compromiso también, por el desgaste natural de la mucosa intestinal.
En las últimas investigaciones científicas han cobrado importancia los lactobacilos y las bifidobacterias a la hora de modular los mecanismos de defensa. Son considerados alimentos beneficioso en el organismo: lo nutren y protegen las mucosas.

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