14 Mayo 2003 Seguir en 

En la Argentina comenzaron a implementarse en 2002 normas que aseguran una mejor calidad en los métodos clínicos y de laboratorio. No obstante, escasos centros realizan los tratamientos a sus pacientes bajo las normas ISO, una certificación que según especialistas en reproducción humana, puede ayudar a reducir el margen de error en las tasas de embarazos.
Se abre otra etapa
El reciente caso de una pareja blanca de Gran Bretaña que tuvo dos hijos negros, como consecuencia de un error cometido en un centro de reproducción asistida, volvió a poner en el tapete la preocupación de las parejas por la rigurosidad en el empleo de estas técnicas. Se abre una nueva etapa donde los programas de certificación de normas llevan tranquilidad y alejan los temores más frecuentes de las parejas.
Quienes se someten a técnicas de alta complejidad, como la fertilización in vitro o la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), es decir, a técnicas en las que resulta indispensable la manipulación de gametos y embriones, deben tener la seguridad de que el hijo fue concebido con sus muestras y bajo estrictas normas de bioseguridad.De esta manera, para garantizar el éxito de los tratamientos y reducir el margen de error en las tasas de embarazo, comenzaron a aplicarse nuevas normas de calidad en diferentes países, en un proceso que pretende mejorar los servicios de los distintos centros de reproducción asistida.
Estas normas -más conocidas como normas ISO- fueron implementadas para mejorar la calidad en el servicio que se brinda a una pareja en la búsqueda de embarazo, contribuyendo a mejorar los distintos métodos clínicos, los aspectos administrativos, la atención médica y todos los procedimientos de laboratorio.
Pioneros locales
En la Argentina, las normas ISO se encuentran implementadas en el Cegyr (Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción), un centro pionero en fecundación in vitro con 20 años de experiencia en el campo de la infertilidad. Para mantener la certificación adquirida, el CEGYR debe sostener una alta tasa de embarazos con un mínimo de embarazos múltiples y con un alto grado de satisfacción por parte de los pacientes.
Se abre otra etapa
El reciente caso de una pareja blanca de Gran Bretaña que tuvo dos hijos negros, como consecuencia de un error cometido en un centro de reproducción asistida, volvió a poner en el tapete la preocupación de las parejas por la rigurosidad en el empleo de estas técnicas. Se abre una nueva etapa donde los programas de certificación de normas llevan tranquilidad y alejan los temores más frecuentes de las parejas.
Quienes se someten a técnicas de alta complejidad, como la fertilización in vitro o la inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI), es decir, a técnicas en las que resulta indispensable la manipulación de gametos y embriones, deben tener la seguridad de que el hijo fue concebido con sus muestras y bajo estrictas normas de bioseguridad.De esta manera, para garantizar el éxito de los tratamientos y reducir el margen de error en las tasas de embarazo, comenzaron a aplicarse nuevas normas de calidad en diferentes países, en un proceso que pretende mejorar los servicios de los distintos centros de reproducción asistida.
Estas normas -más conocidas como normas ISO- fueron implementadas para mejorar la calidad en el servicio que se brinda a una pareja en la búsqueda de embarazo, contribuyendo a mejorar los distintos métodos clínicos, los aspectos administrativos, la atención médica y todos los procedimientos de laboratorio.
Pioneros locales
En la Argentina, las normas ISO se encuentran implementadas en el Cegyr (Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción), un centro pionero en fecundación in vitro con 20 años de experiencia en el campo de la infertilidad. Para mantener la certificación adquirida, el CEGYR debe sostener una alta tasa de embarazos con un mínimo de embarazos múltiples y con un alto grado de satisfacción por parte de los pacientes.
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