07 Mayo 2003 Seguir en 

Hasta hace poco tiempo -y aún de vez en cuando se escucha-, los pedidos de sangre para accidentados u operados se hacían a través de los medios de comunicación. Quién, con más de 20 años, no recuerda la voz que interrumpía la programación para enunciar: "Llamado a la solidaridad. Se necesitan dadores de sangre para....". En cambio, en los países bien organizados, la donación siempre es acompañada o respaldada por el Estado, que actúa como ordenador de las políticas sobre los programas de donación. Los Bancos de Sangre hospitalarios han sido reemplazados por Centros Regionales que tienen como prioridad la donación y la preparación de productos.
En nuestro país, el Plan Nacional de Sangre (PNS), dependiente del Ministerio de Salud y de la Comisión Nacional para la Participación las ONGs, tiene como propósito transformar las prácticas actuales poco eficientes. La actividad clave es informar; llegar a la comunidad y crear donantes habituales de reposición de sangre que garanticen la autosuficiencia.
En una reunión con distinta organizaciones hicieron sus aportes representantes de la Cruz Roja Argentina, la Fundación de Lucha contra la Leucemia (Fundaleu) y el doctor Daniel Fontana, director del PNS.
"El objetivo es llegar a una donación voluntaria de entre dos y tres veces en el año", explicó Lucrecia Durrieu, coordinadora de la Comisión para la Participación de las ONG del Ministerio de Salud de la Nación.
"La sangre va del mundo de los hombres sanos al mundo de los hombres enfermos", es el slogan que ilustra la tapa del boletín informativo que impulsa el PNS.
El método de trabajo educativo y de información sobre la donación de sangre que implementó el PNS, fue elaborado en red por un equipo interdisciplinario de cada provincia, y aprobado en febrero de 2002.
Sin embargo, con anterioridad, ya trabajaban para promover la donación de sangre voluntaria, habitual y no remunerada, "también para transformar las prácticas de hemoterapia y construir una estrategia de conciencia social sobre la donación, y de esta manera lograr la mayor seguridad posible en las transfusiones", señala María Gabriela Fernández, coordinadora del programa que intenta crear una gran red en el país -mediante ONGs- de donantes habituales.Desde un principio, el equipo que integra el programa, apostó al asesoramiento, a la formación y a la comunicación. Más de 40 docentes integraron el plantel en la provincia de Buenos Aires, con dirección en todas las regiones, para enseñar o informar las pautas básicas sobre quién puede ser un donante. También esclarecerán las dudas de las personas interesadas en la donación, y asegurarán a la comunidad la calidad y el uso racional del producto.
Hoy se piensa que las prácticas de hemoterapia deben tener una transformación profunda, sobre todo en la organización. No tener una visión puramente cientificista sino encontrar los eslabones humanísticos de la especialidad.
La selección será compleja
Ahora, la elección del donante será compleja. Primero hay que pasar por una evaluación médica. Luego se indaga datos fundamentales para determinar la donación de sangre. El o la donante debe tener entre 18 y 65 años; pesar más de 50 kilos; no sufrir males de transmisión sanguínea; y no haber tenido contacto sexual sin protección o con personas en riesgo de sida.
En nuestro país, el Plan Nacional de Sangre (PNS), dependiente del Ministerio de Salud y de la Comisión Nacional para la Participación las ONGs, tiene como propósito transformar las prácticas actuales poco eficientes. La actividad clave es informar; llegar a la comunidad y crear donantes habituales de reposición de sangre que garanticen la autosuficiencia.
En una reunión con distinta organizaciones hicieron sus aportes representantes de la Cruz Roja Argentina, la Fundación de Lucha contra la Leucemia (Fundaleu) y el doctor Daniel Fontana, director del PNS.
"El objetivo es llegar a una donación voluntaria de entre dos y tres veces en el año", explicó Lucrecia Durrieu, coordinadora de la Comisión para la Participación de las ONG del Ministerio de Salud de la Nación.
"La sangre va del mundo de los hombres sanos al mundo de los hombres enfermos", es el slogan que ilustra la tapa del boletín informativo que impulsa el PNS.
El método de trabajo educativo y de información sobre la donación de sangre que implementó el PNS, fue elaborado en red por un equipo interdisciplinario de cada provincia, y aprobado en febrero de 2002.
Sin embargo, con anterioridad, ya trabajaban para promover la donación de sangre voluntaria, habitual y no remunerada, "también para transformar las prácticas de hemoterapia y construir una estrategia de conciencia social sobre la donación, y de esta manera lograr la mayor seguridad posible en las transfusiones", señala María Gabriela Fernández, coordinadora del programa que intenta crear una gran red en el país -mediante ONGs- de donantes habituales.Desde un principio, el equipo que integra el programa, apostó al asesoramiento, a la formación y a la comunicación. Más de 40 docentes integraron el plantel en la provincia de Buenos Aires, con dirección en todas las regiones, para enseñar o informar las pautas básicas sobre quién puede ser un donante. También esclarecerán las dudas de las personas interesadas en la donación, y asegurarán a la comunidad la calidad y el uso racional del producto.
Hoy se piensa que las prácticas de hemoterapia deben tener una transformación profunda, sobre todo en la organización. No tener una visión puramente cientificista sino encontrar los eslabones humanísticos de la especialidad.
La selección será compleja
Ahora, la elección del donante será compleja. Primero hay que pasar por una evaluación médica. Luego se indaga datos fundamentales para determinar la donación de sangre. El o la donante debe tener entre 18 y 65 años; pesar más de 50 kilos; no sufrir males de transmisión sanguínea; y no haber tenido contacto sexual sin protección o con personas en riesgo de sida.
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