Guerra a los medicamentos "truchos", de baja calidad o de dudosa elaboración

La entidad ayudará a los organismos de control, a los servicios de salud y a los fabricantes para garantizar la calidad de los remedios y erradicar los de dudosa elaboración.

30 Abril 2003
Los más perjudicados por la industria ilegal son las sectores más pobres del mundo. El Colegio de Farmacéuticos de Tucumán informó que en la provincia los remedios falsos ingresan por el norte y se venden en cualquier parte, menos en las farmacias. Trabajan para modificar la ley provincial de medicamentos.

El 40% de las drogas contra el paludismo son falsificadas
Una publicación de la Farmacopea Internacional forma parte de un programa integral de la OMS orientado a brindar ayuda a los organismos de reglamentación, los servicios de salud y los fabricantes con el fin de garantizar la calidad de los medicamentos y de eliminar los productos de calidad insuficiente.
Además, el programa prevé el respaldo activo a los organismos reglamentarios para combatir los medicamentos falsificados; la capacitación en materia de prácticas adecuadas de fabricación; y la evaluación de la calidad de los fabricantes de los medicamentos, inclusive contra el HIV/sida, el paludismo y la tuberculosis.
Esta farmacopea ofrece especificaciones sobre el contenido, la pureza y la calidad de los ingredientes activos y los productos farmacéuticos, de conformidad con lo establecido en las normas aprobadas internacionalmente. Aunque se trata de un instrumento práctico para todos los ámbitos, está destinado especialmente a los países cuyos organismos nacionales de reglamentación (órganos encargados de garantizar la calidad y seguridad de los medicamentos) no disponen del personal o de los recursos suficientes para funcionar de manera eficaz.
La Farmacopea Internacional será particularmente útil para detectar los medicamentos de calidad insuficiente o falsificados, que son motivo de creciente preocupación en todo el mundo, si bien afectan especialmente a los países en desarrollo.
En este sentido, un estudio reciente encontró que el 40% de los antipalúdicos basados en la artemisina eran falsificados y no contenían ingredientes activos. Aunque los países no siempre facilitan datos acerca de las insuficiencias de la calidad de sus medicamentos, los datos disponibles muestran que, en promedio, entre el 10 y el 20% de los medicamentos de los mercados de los países en desarrollo son de calidad inferior a la norma.
El dato no es menor, ya que los medicamentos de mala calidad pueden causar la muerte, afectar gravemente a la salud o, en el mejor de los casos, carecer de todo efecto terapéutico. Por ejemplo, los medicamentos antipalúdicos de mala calidad contribuyen al aumento espectacular de la resistencia a los antipalúdicos, lo cual tiene repercusiones sanitarias y económicas graves.
Según advirtió la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, "las consecuencias que acarrean los medicamentos de calidad insuficiente o falsificados son extremadamente graves y van en contra de todos los esfuerzos que se hacen para controlar las enfermedades y salvar vidas. Se trata de un aspecto crítico de la lucha por el acceso a los medicamentos, que constituye un elemento fundamental de la labor de la OMS en este ámbito".
La Farmacopea Internacional da prioridad a los medicamentos que combaten las enfermedades que afectan de manera desproporcionada a las poblaciones de los países en desarrollo, como son el HIV/sida, la tuberculosis, el paludismo y las enfermedades desatendidas por los mercados farmacéuticos tradicionales.
En este quinto volumen figuran todos los antipalúdicos basados en la artemisina que se conocen hasta la fecha. Actualmente se considera que éstos son los medicamentos más eficaces para el tratamiento del paludismo farmacorresistente, que afecta a alrededor del 40% de los 500 millones de personas que contraen cada año esta enfermedad. Las monografías que constan en esta farmacopea pueden usarse en cualquier país o entorno. Con este propósito, se han concebido para que sirvan tanto para los métodos de prueba de alta tecnología como para métodos alternativos menos exigentes.
A su vez, la OMS publica pruebas básicas de confirmación de la identidad de los ingredientes activos, que son especialmente útiles cuando no se dispone de laboratorios bien equipados ni de personal especializado y se necesita un control rápido.
Según señala un informe de la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), la eficacia de los remedios depende de una larga cadena de factores: investigación y desarrollo de un agente farmacéutico, fabricación, control de calidad, distribución, control de existencias, información fidedigna para los profesionales sanitarios y la gente, diagnóstico, prescripción, acceso financiero, dispensación del medicamento, cumplimiento del tratamiento y farmacovigilancia.

Las principales víctimas están entre los pobres
En cada nivel puede surgir un conflicto de intereses entre los grupos implicados en la fabricación de remedios falsos, siendo las poblaciones pobres las primeras víctimas de las consecuencias. Hoy, poblaciones enteras carecen de acceso a medicamentos esenciales de calidad y la situación parece deteriorarse, marginando aún más a gran parte de la población mundial."Los medicamentos esenciales son la base para casi cualquier programa de salud pública intencionado a reducir la morbilidad o mortalidad en los países en desarrollo y el gasto farmacéutico puede suponer una alta proporción del gasto total en salud de un país. Programas de salud pública importantes que se basen en medicamentos esenciales incluyen programas de supervivencia infantil, cuidados prenatales, tratamiento de patógenos entéricos y respiratorios, y control de tuberculosis y malaria. Existen otros temas importantes de salud pública para los que no hay un tratamiento farmacéutico eficaz", aseguran los especialistas de la organización.
Los medicamentos deben producirse según las buenas prácticas de fabricación. Desgraciadamente muchos países en vías de desarrollo no tienen los recursos tecnológicos, financieros o humanos necesarios para poner en práctica estos estándares y algunos países desarrollados son quizás menos estrictos cuando el producto que se fabrica está destinado a la exportación. Hoy en día, la calidad de los medicamentos y, por tanto, su eficacia y seguridad es cada vez menos certera, especialmente para los países más pobres.
En los últimos años se incrementó la prevalencia de falsificaciones y productos sub-estándar en el mercado. Los medicamentos falsificados son aquellos que imitan a los auténticos; medicamentos sub-estándar son aquellos producidos con poca o ninguna atención a las buenas prácticas de fabricación.

"Quioscos venden remedios que necesitan recetas"
"Existen dos factores que atentan contra la protección de la salud en Tucumán: la venta de medicamentos en cualquier quiosco, súper o negocio de barrio, y el hecho de que existan farmacias manejadas por comerciantes. Esto es producto de la desregulación del mercado, un error gravísimo que cometió la gestión de Carlos Menem", sentenció René Cárdenas, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán. Cárdenas reiteró: "ningún remedio es inocuo. Todos tienen alguna acción en el organismo (la toma excesiva de aspirinas puede producir úlceras y hemorragias internas). El remedio no es un caramelo, no es una golosina; es un bien social que se prescribe para curar o tratar enfermedades, es decir, para proteger la salud de la gente".
Los remedios de venta libre se expendan fuera de las farmacias y son manejados por gente inexperta ."Detrás de la fachada del medicamento de venta libre (sin receta) se venden remedios populares que sí requieren de prescripción médica, pero se expenden sin control. Sabemos, por ejemplo, que hay quioscos que ha determinada hora venden psicotrópicos, que los usan como droga", advirtió Cárdenas.
El Colegio de Farmacéuticos, propuso a la Legislatura modificar la ley provincial de medicamentos Nº 5483. "Queremos poner coto a todos los abusos: los remedios deben venderse sólo en las farmacias y los propietarios de éstas deben ser farmacéuticos, ya que no puede ser vista como cualquier comercio. En este sentido, la legisladora Teresa Felipe de Heredia puso a todos sus asesores de salud a trabajar con el Colegio de Farmacéuticos para modificar la ley".
El Siprosa controla la venta de fármacos. "Pero ahora nuestro colegio, la UNT, el Ministerio de Salud y el Siprosa están elaborando nuevas normas de control. Se firmará un convenio con la Dipasa para supervisar también la venta en quioscos y negocios".

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