23 Abril 2003 Seguir en 

Reducir a la mitad el número de personas que aún no tienen acceso al agua potable para el 2015 ha sido un compromiso asumido por más de 100 mandatarios de todo el mundo, reunidos en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, -más conocido como La Cumbre de la Tierra- realizada en Johannesburgo, Sudáfrica.
Con esa meta y con la presión que surge, de modo inevitable, de recordar que seis niños mueren cada minuto en el mundo por enfermedades relacionadas con el agua, 24 mil personas, provenientes de 182 países, se dieron cita en marzo pasado, en Japón, en el marco del Tercer Foro Mundial del Agua.Las palabras pronunciadas en el acto de apertura por el presidente del Consejo Mundial del Agua, doctor Mahmound Abu-Zeid, no pudieron ser más elocuentes: "Los ojos del mundo están sobre nosotros en estos días, mirándonos, cuidadosamente, y formulándonos las siguientes preguntas: ¿Qué viene después (del Foro)?, ¿qué le vamos a decir a los pobres, los sedientos y los que tienen hambre?¿Qué podemos decirle a quienes perdieron sus hijos a causa de enfermedades relacionadas con el agua?¿Cuándo veremos el esperado cambio de la prometida Revolución Azul (N. de R.: la denominada Revolución Azul o del agua, surge de considerar a ese líquido como el oro azul, comparándolo, por su alto valor, con el oro, y con el petróleo).
Sin compromiso formal
La suerte del Foro pareció echada tras la exposición de Abu-Zeid. La prensa en general, y quienes llevaban la voz de los más desprotegidos (los grupos minoritarios conformados por las poblaciones indígenas, los jóvenes y las mujeres), comenzaron a disparar contra un blanco común: "La ausencia de propuestas formales que permitieran pasar inmediatamente, de las palabras a la acción".
Para avivar aún más el malestar, la mayor participación del sector privado en los temas relativos al manejo y suministro de agua se hicieron oír con frecuencia en las declaraciones de las autoridades de gobierno. "En vez de dar la prioridad a la conservación de los ecosistemas de agua dulce el Foro enfatiza la necesidad de crear infraestructuras (represas) para solucionar la creciente demanda del recurso", señaló un vocero del Fondo Mundial de la Naturaleza, organización ambientalista que utiliza como logotipo el oso panda, y cuya misión se centra en conservar la naturaleza y los procesos ecológicos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lanzó, durante el evento, una propuesta tan audaz como novedosa. Sus técnicos propusieron el reconocimiento del valor económico de los ecosistemas naturales. La cuestión parece simple: quién obtenga un beneficio directo del uso de un río, por ejemplo, deberá pagar por ello. Ya existen antecedentes de esa iniciativa en el mundo. Los expertos de la UICN presentaron ejemplos, explicaron cómo ponerle precio a los «componentes naturales» empleados en infraestructuras, y abogaron por que los gobiernos incentivaran la medida por medio de nuevas leyes.Otro de los protagonistas fue el cambio climático.
"Los países más ricos del mundo están haciendo que las naciones más pobres se vuelvan cada vez más pobres, al producir contaminantes (por medio de sus industrias) que generan el cambio climático", enfatizó William Cosgrove, vice-presidente del principal organizador del Foro, el Consejo Mundial del Agua. Recordemos que, EE.UU, se negó a firmar el Protocolo de Kyoto, instrumento que limita la emisión de contaminantes que dañan la capa de ozono.
Hubo más de 100 iniciativas
Sin embargo, en el Tercer Foro Mundial del Agua no todas fueron críticas. Durante el encuentro se anunciaron más de 100 nuevas iniciativas, se realizaron 351 sesiones sobre 38 temas diferentes y se encaminó un buen número de proyectos de cooperación entre países. También resultó muy valioso el intercambio de información y experiencias, en temas clave como suministro de agua y saneamiento, salud, producción de alimentos, transporte, energía, gobernabilidad del agua, capacitación, y nuevas tecnologías.
Con esa meta y con la presión que surge, de modo inevitable, de recordar que seis niños mueren cada minuto en el mundo por enfermedades relacionadas con el agua, 24 mil personas, provenientes de 182 países, se dieron cita en marzo pasado, en Japón, en el marco del Tercer Foro Mundial del Agua.Las palabras pronunciadas en el acto de apertura por el presidente del Consejo Mundial del Agua, doctor Mahmound Abu-Zeid, no pudieron ser más elocuentes: "Los ojos del mundo están sobre nosotros en estos días, mirándonos, cuidadosamente, y formulándonos las siguientes preguntas: ¿Qué viene después (del Foro)?, ¿qué le vamos a decir a los pobres, los sedientos y los que tienen hambre?¿Qué podemos decirle a quienes perdieron sus hijos a causa de enfermedades relacionadas con el agua?¿Cuándo veremos el esperado cambio de la prometida Revolución Azul (N. de R.: la denominada Revolución Azul o del agua, surge de considerar a ese líquido como el oro azul, comparándolo, por su alto valor, con el oro, y con el petróleo).
Sin compromiso formal
La suerte del Foro pareció echada tras la exposición de Abu-Zeid. La prensa en general, y quienes llevaban la voz de los más desprotegidos (los grupos minoritarios conformados por las poblaciones indígenas, los jóvenes y las mujeres), comenzaron a disparar contra un blanco común: "La ausencia de propuestas formales que permitieran pasar inmediatamente, de las palabras a la acción".
Para avivar aún más el malestar, la mayor participación del sector privado en los temas relativos al manejo y suministro de agua se hicieron oír con frecuencia en las declaraciones de las autoridades de gobierno. "En vez de dar la prioridad a la conservación de los ecosistemas de agua dulce el Foro enfatiza la necesidad de crear infraestructuras (represas) para solucionar la creciente demanda del recurso", señaló un vocero del Fondo Mundial de la Naturaleza, organización ambientalista que utiliza como logotipo el oso panda, y cuya misión se centra en conservar la naturaleza y los procesos ecológicos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lanzó, durante el evento, una propuesta tan audaz como novedosa. Sus técnicos propusieron el reconocimiento del valor económico de los ecosistemas naturales. La cuestión parece simple: quién obtenga un beneficio directo del uso de un río, por ejemplo, deberá pagar por ello. Ya existen antecedentes de esa iniciativa en el mundo. Los expertos de la UICN presentaron ejemplos, explicaron cómo ponerle precio a los «componentes naturales» empleados en infraestructuras, y abogaron por que los gobiernos incentivaran la medida por medio de nuevas leyes.Otro de los protagonistas fue el cambio climático.
"Los países más ricos del mundo están haciendo que las naciones más pobres se vuelvan cada vez más pobres, al producir contaminantes (por medio de sus industrias) que generan el cambio climático", enfatizó William Cosgrove, vice-presidente del principal organizador del Foro, el Consejo Mundial del Agua. Recordemos que, EE.UU, se negó a firmar el Protocolo de Kyoto, instrumento que limita la emisión de contaminantes que dañan la capa de ozono.
Hubo más de 100 iniciativas
Sin embargo, en el Tercer Foro Mundial del Agua no todas fueron críticas. Durante el encuentro se anunciaron más de 100 nuevas iniciativas, se realizaron 351 sesiones sobre 38 temas diferentes y se encaminó un buen número de proyectos de cooperación entre países. También resultó muy valioso el intercambio de información y experiencias, en temas clave como suministro de agua y saneamiento, salud, producción de alimentos, transporte, energía, gobernabilidad del agua, capacitación, y nuevas tecnologías.
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