Cada vez son más efectivas las terapias para el asmático

Por el Dr. Ernesto Barrera Hernández

23 Abril 2003
Según un estudio realizado en Suecia (Edfors-Lubs, Acta Allergol, 26:249-85) sobre 7.000 pares de mellizos, la concordancia de asma fue de sólo 19%. Esto demuestra que para que se produzca la enfermedad además del factor genético, influyen también los factores externos o ambientales y los factores individuales.
Esto permite tener un enfoque de prevención y tratamiento más optimista. Gran parte de la lucha contra el asma deber ser preventiva ya que muchas de las causas así como los factores que la desencadena -sustancias, situaciones o cualquier tipo de agresión externa-, son controlables. Y justamente sobre éstas dos hay que centrar las medidas de prevención. Una de las principales "armas" para prevenir el asma en los hijos es la alimentación. Hay una estrecha relación entre la baja ingesta de frutas, verduras frescas y comida natural y el aumento del asma. También es clave la alimentación durante el embarazo. Si es rica en antioxidantes, disminuye el riesgo de tener hijos asmáticos.

Leche materna
En cuanto a la alimentación de los hijos de asmáticos es fundamental la leche materna ya que se trata de "leche de la misma especie". No contiene proteínas extrañas y transmite factores de inmunidad. De no ser posible la lactancia materna, lo mejor es reemplazarla por leches hipoalergénicas. Hay que tener mucha cautela con el pescado, cítricos y quesos. Y en cada cambio de comida hay que estar atentos a la aparición de síntomas en la piel, digestivos o respiratorios. De producirse, se debe suspender ese alimento inmediatamente.
Otro de los factores que disparan el asma es el alergénico. Se trata básicamente del polvo de habitación y de los ácaros. La mejor solución es limpiar con una aspiradora o un trapo húmedo. Y no alentar la presencia del niño en lugares con polvo o en el momento en que se realiza la limpieza. En general este tipo de alergenos se concentran en libros viejos, almohadones con plumas o colchones de lana.
En el caso de los pólenes, no pueden ser evitados ya que viajan con el aire. Pero se puede bajar la carga alergénica con lavajes nasales salinos con agua tibia a la mañana y a la noche.
También hay que estar atentos al entorno familiar. Por lo general se presentan situaciones de gran agresión que deben ser evitadas. Hay productos de uso doméstico que tiene gran concentración en el aire inspirado y por lo tanto se transforman en agresores. La lista es interminable pero cabe destacar los solventes, kerosén, cera con limpiador, aerosoles, ácidos de limpieza, amoníacos, cloro en piletas cubiertas, lavandina, jabón en polvo, limpia hornos, etc.

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