Una visión oportunista sobre el gran atentado

No puede considerarse muy seria una investigación que parte de sitios no reconocidos.

28 Julio 2002
La mañana del 11 de setiembre de 2001 dos aviones suicidas se estrellan en las torres del World Trade Center. Minutos más tarde, el Departamento de Defensa norteamericano anuncia otro ataque, esta vez en el Pentágono. La agencia Reuter, primer medio en llegar a este escenario, comunica que se trata de la explosión de un helicóptero. Esta es confirmada por un consultor demócrata y contradicha por un asistente del senador Bob Ney, quien asegura haber visto caer un Boeing mientras conducía.
Tras una serie de anuncios confusos, horas más tarde, el jefe de Estado Mayor Conjunto, el general Richard Myers, anuncia que el "avión suicida" fue un Boeing 757-200 del vuelo 77 Dulles-Los Angeles. Sin embargo, aparecen numerosos testimonios que ponen en duda las versiones oficiales: la controladora aérea Danielle O?Brien describió a la cadena ABC News haber visto en el radar un aparato que volaba a 800 km/h y las personas que conducían por la autopista aseguran que escucharon el ruido similar al de un pequeño avión caza por sobre sus cabezas.
¿Cómo puede un Boeing de 38 metros de envergadura abrir un boquete de tan sólo 19 metros? ¿Dónde están los rastros del desastre? ¿Cómo pudo la aeronave impactar tan horizontalmente dejando el césped intacto? ¿Por qué fue tan limitada la información sobre el siniestro? Thierry Meyssan, periodista francés ligado a asociaciones que procuran la libertad de información, abre todos estos interrogantes en una obra que ocupó un privilegiado lugar en la lista de los libros más vendidos en Francia y en EE.UU. En nuestro país, sus infografías se difundieron a través de cadenas de correos electrónicos que se ligan con su página de Internet (www.reseauvoltaire.net). El autor, a partir de un análisis balístico, sugiere que lo que impactó en el Pentágono fue un cohete de carga hueca.
Una investigación periodística sustentada, en su mayoría, por documentos extraídos de servidores de Internet de sitios no reconocidos, no puede ser considerada muy seria. Se trata de un libro oportunista que aprovecha los cuestionamientos al gobierno de Bush acerca de su conocimiento sobre la posibilidad concreta del ataque de setiembre y que desató una ola de teorías sobre un hipotético "Pearl Harbor II". Creo que este libro puede resultar atractivo para los devotos lectores de las novelas de Tom Clancy.
(c) LA GACETA

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