28 Julio 2002 Seguir en 

El anónimo autor del texto de la contratapa afirma que el libro "está cercano a la estética arltiana". No vemos cómo, pues aparte de la aparición de la palabra "cross", nada hay parecido a la prosa robusta, original, ocurrente, manejada por don Roberto, ni tampoco a la excentricidad de las situaciones y los personajes del creador de "El desierto entra a la ciudad".
Claudio Zeiger es periodista, estudió Letras, y en 1999 publicó su primera novela, "Nombre de guerra". En "Tres deseos" se presentan tres historias, mejor, nouvelles, que guardan cierto parentesco entre sí. El título de dos de ellas tiene por protagonistas a dos mujeres, Carla y Alicia, y la del medio gira alrededor de un homosexual asumido, como se dice ahora, Julián. Los personajes, algunos de los cuales han frecuentado la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, lo que se nota, se debaten entre dudas, perplejidades, la búsqueda de un eje que permita desarrollar sus respectivas identidades y, circunstancia difícil de obviar, el sexo. Nada hay en este sentido, que las diferencie del chato panorama narrativo que ofrece una porción considerable de la narrativa argentina actual. Los autores podrían intercambiarse, en muchas ocasiones, y nadie advertiría la diferencia. En el fluir de su prosa correcta, sin fulguraciones ni ingenio, Zeiger muestra alguna vez su inseguridad en el uso de los tiempos verbales (consecutio temporum, pontifican los gramáticos), como también en la inserción de sustantivos y verbos que chocan con el contexto de la oración o párrafo en que se emplean.
Pero esto es lo de menos. Lo que sí importa es que las andanzas, en el fondo similares, de los personajes, carecen de vigor en el curso de sus indecisiones y acomplejamientos varios. El mayor acierto, según nuestro juicio, lo constituye la descripción de ciertos núcleos estudiantiles durante su actitud de resistencia a las autoridades del último gobierno militar, experimentado por la República. Aunque esto no sea suficiente como para recomendar en exceso el libro aquí reseñado. Las aptitudes de observación, que sin duda el autor posee, podrán otorgar, a su próxima obra, seguramente, resultados más alentadores.
(c) LA GACETA
Claudio Zeiger es periodista, estudió Letras, y en 1999 publicó su primera novela, "Nombre de guerra". En "Tres deseos" se presentan tres historias, mejor, nouvelles, que guardan cierto parentesco entre sí. El título de dos de ellas tiene por protagonistas a dos mujeres, Carla y Alicia, y la del medio gira alrededor de un homosexual asumido, como se dice ahora, Julián. Los personajes, algunos de los cuales han frecuentado la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, lo que se nota, se debaten entre dudas, perplejidades, la búsqueda de un eje que permita desarrollar sus respectivas identidades y, circunstancia difícil de obviar, el sexo. Nada hay en este sentido, que las diferencie del chato panorama narrativo que ofrece una porción considerable de la narrativa argentina actual. Los autores podrían intercambiarse, en muchas ocasiones, y nadie advertiría la diferencia. En el fluir de su prosa correcta, sin fulguraciones ni ingenio, Zeiger muestra alguna vez su inseguridad en el uso de los tiempos verbales (consecutio temporum, pontifican los gramáticos), como también en la inserción de sustantivos y verbos que chocan con el contexto de la oración o párrafo en que se emplean.
Pero esto es lo de menos. Lo que sí importa es que las andanzas, en el fondo similares, de los personajes, carecen de vigor en el curso de sus indecisiones y acomplejamientos varios. El mayor acierto, según nuestro juicio, lo constituye la descripción de ciertos núcleos estudiantiles durante su actitud de resistencia a las autoridades del último gobierno militar, experimentado por la República. Aunque esto no sea suficiente como para recomendar en exceso el libro aquí reseñado. Las aptitudes de observación, que sin duda el autor posee, podrán otorgar, a su próxima obra, seguramente, resultados más alentadores.
(c) LA GACETA
Lo más popular







