Borges en piezas menores destinadas al olvido

La deplorable manía de publicar hasta el último papel de un famoso fallecido.

21 Julio 2002
"Si estuviera vivo, seguramente Borges recorrería no pocas librerías de Buenos Aires para comprar todo ejemplar disponible de este libro y destruirlo; del mismo modo que lo hizo, según declaró, con algunos de los primeros que escribió". Así encabezaba Daniel Dessein la crítica, que publicó en estas páginas, de "Textos recobrados 1919-1929", el antecesor de este volumen; y creo que es perfectamente aplicable al que hoy me toca comentar. "Un hombre tiene derecho a que lo juzguen por su más clara página y no por las distracciones de su pluma... Yo querría ser juzgado por los nueve textos que siguen o por el eco de esos textos en la memoria", decía Borges en el prólogo de sus "Obras completas", intencionalmente incompletas, de la edición de Gallimard.
En las décadas del treinta, el cuarenta y el cincuenta, Borges publicó numerosos textos en los diarios "Crítica", "La Nación", "La Prensa" y en revistas como "Sur" o "Los Anales de Buenos Aires". Este volumen, que sigue la línea de "Textos cautivos", "Borges en Sur" y "Borges en El Hogar", reúne una serie de ensayos, conferencias, encuestas, traducciones, críticas y prólogos de libros (algunos de ellos intrascendentes), artículos periodísticos y unos pocos cuentos y poemas que aparecieron impresos en publicaciones como las anteriormente mencionadas. En muchos de estos escritos están presentes, en forma embrionaria, las temáticas y el estilo que desarrollaría Borges en sus libros. Algunos de ellos son antecedentes rudimentarios de sus más logrados textos; pero, en general, son piezas menores destinadas al olvido de los que recorren las páginas de diarios y revistas.
Esta manía de los herederos de grandes escritores de publicar hasta el último papel donde el artista dejó una línea, sobre todo cuando este último manifestó su voluntad de que fueran eliminados, es un despropósito. Atenta contra la solidez de una obra que se construye, en gran medida, gracias a lo que se descarta. Hemingway decía que el cesto de basura es el primer mueble en el estudio del escritor. Y es precisamente allí donde muchos herederos van a husmear para obtener réditos con los "desechos recobrados".

(c) LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios