14 Julio 2002 Seguir en 

El elefante es de por sí un personaje simpático en numerosos relatos infantiles; acaso por su facilidad de adaptación a la vida de todos los días, resulta habitual verlo en escenas africanas donde suele utilizárselo como transporte. Esa es la base de la anécdota de este texto: un elefante de circo se engripa y el médico le advierte a su dueño que no deberá trabajar por varias noches, no sin haberle indicado primero un jarabe que coloca en un balde. El elefantito recuerda entonces cómo perdió su libertad, cuando observó a un grupo de cazadores, entre unas ramas de bara bara. La gracia del relato radica en la reiteración de palabras que se van alargando, pues -comenta el autor- es costumbre en los proboscídeos formar los nombres agregando palabras según lo que les va sucediendo en la vida. Luego de algunos años, los nombres se ponen larguísimos, como en este momento del cuento en que el personaje se llama "El que nació con la cola como un chancho y es cazado por meterla donde no debe"... Luego de algunos otros episodios, el cuento concluye.
No exento de gracia, el niño ha de sentirse incluido en las exageraciones adecuadas al género, de modo que las líneas de Accame lo han de divertir, sin enseñarle nada, pues confundir la literatura para niños con una serie de consejos es un error habitual entre los así llamados escritos para chicos.
Las ilustraciones a todo color son más grotescas de lo necesario. (c) LA GACETA
No exento de gracia, el niño ha de sentirse incluido en las exageraciones adecuadas al género, de modo que las líneas de Accame lo han de divertir, sin enseñarle nada, pues confundir la literatura para niños con una serie de consejos es un error habitual entre los así llamados escritos para chicos.
Las ilustraciones a todo color son más grotescas de lo necesario. (c) LA GACETA
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