14 Julio 2002 Seguir en 

Este libro ocupó los primeros puestos en las listas de bestsellers de las publicaciones porteñas, probablemente porque se refiere al tema más convocante de este año: la crisis. El título alude a un índice que propone la autora, en reemplazo del otrora protagónico "riesgo país", donde se reflejan las distintas variables que generan el sufrimiento de los integrantes de una sociedad. Estas variables, que según Bleichmar provocaron el estallido del 19 de diciembre de 2001, son analizadas en los distintos capítulos del texto.
Para Bleichmar el neoliberalismo es la causa fundamental de la "tragedia nacional". Lo compara con el régimen nazi, señalando que tienen procesos análogos de de desmantelamiento y aniquilación, "regidos por planillas", y a través de "funcionarios que ejercieron la banalidad del mal desde los planes gubernamentales", subordinando la dignidad a la eficacia económica. Su implantación tendría su origen en los despilfarros de la "oligarquía ociosa" y en el alineamiento con Estados Unidos de los gobiernos militares y de Menem. El fracaso del "modelo" provocó que gran parte de los argentinos pasaran de la desesperación a la desesperanza. Esta desesperanza engendró al cacerolazo en diciembre, que, según la autora, se constituye en antecedente de una nueva "revolución de mayo".
Bleichmar afirma que "nos han habituado en los últimos tiempos a la propuesta de pensar desde un reduccionismo financiero a partir del cual parecería que todo lo que es del orden de la aspiración social, de los sueños y deseos colectivos por un futuro mejor, es pura imaginería carente de principio de realidad". En su libro sustituye el reduccionismo financiero por un reduccionismo ideológico. No se puede achacar a un sistema económico o político los defectos de su aplicación en la práctica. La corrupción, la ineficiencia y el gasto público desmedido no integran el dogma liberal.
Tampoco se puede sugerir que el nazismo y el neoliberalismo son una misma cosa. Este error de apreciación puede llevarnos a los argentinos a creer que se pueden adoptar fórmulas mágicas que antepongan la distribución a la producción y conducirnos a un suicidiocolectivo si, esta vez, elegimos mal en los comicios. (c) LA GACETA
Para Bleichmar el neoliberalismo es la causa fundamental de la "tragedia nacional". Lo compara con el régimen nazi, señalando que tienen procesos análogos de de desmantelamiento y aniquilación, "regidos por planillas", y a través de "funcionarios que ejercieron la banalidad del mal desde los planes gubernamentales", subordinando la dignidad a la eficacia económica. Su implantación tendría su origen en los despilfarros de la "oligarquía ociosa" y en el alineamiento con Estados Unidos de los gobiernos militares y de Menem. El fracaso del "modelo" provocó que gran parte de los argentinos pasaran de la desesperación a la desesperanza. Esta desesperanza engendró al cacerolazo en diciembre, que, según la autora, se constituye en antecedente de una nueva "revolución de mayo".
Bleichmar afirma que "nos han habituado en los últimos tiempos a la propuesta de pensar desde un reduccionismo financiero a partir del cual parecería que todo lo que es del orden de la aspiración social, de los sueños y deseos colectivos por un futuro mejor, es pura imaginería carente de principio de realidad". En su libro sustituye el reduccionismo financiero por un reduccionismo ideológico. No se puede achacar a un sistema económico o político los defectos de su aplicación en la práctica. La corrupción, la ineficiencia y el gasto público desmedido no integran el dogma liberal.
Tampoco se puede sugerir que el nazismo y el neoliberalismo son una misma cosa. Este error de apreciación puede llevarnos a los argentinos a creer que se pueden adoptar fórmulas mágicas que antepongan la distribución a la producción y conducirnos a un suicidiocolectivo si, esta vez, elegimos mal en los comicios. (c) LA GACETA
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