07 Julio 2002 Seguir en 

El último libro de José Pablo Feinmann parece buscar una conciencia histórica para la Argentina. Pensar de dónde venimos para llegar a este presente, y advertir quiénes somos, es uno de los motores de esta obra. Desde su título mismo, "Escritos imprudentes. La Argentina, el horizonte y el abismo", hasta las conclusiones finales.
En las más de 580 páginas reunidas por editorial Norma, hay un diagnóstico por momentos feroz de la realidad de este país. El autor, filósofo, periodista, ensayista, guionista y novelista, apela a una infinita paleta de recursos para describir al "menemismo" y al "delarruismo".
O para exponer, negro sobre blanco, al peronismo y al radicalismo. Desde el humor áspero hasta la crítica procaz, la obra no tiene concesiones. "El alfonsinismo le entrega al plan de ?miseria planificada? la desmovilización y el marco democrático", desenvaina. "Duhalde no es original. Todos los políticos argentinos prometen y defraudan", acusa. "El Perón del 73 mintió fervorosamente", sentencia. "Cavallo liquida el bipartidismo (...) porque unifica a peronistas y a radicales. Ya no son dos, son uno", golpea.
"De la Rúa ha sido un patético ejemplo de ineptitud y de una extrema inseguridad que buscó su superación desde el marco íntimo del hogar", machaca. "El caudillo de La Rioja somete el populismo peronista al poder de la oligarquía financiera", dispara. "Todos los políticos argentinos testimoniaron siempre a favor de la imposibilidad", sintetiza. En este trabajo no hay tregua ni siquiera con el lector. En su prólogo, parafraseando a Discépolo, el autor sentencia: "somos la mueca de lo que soñamos ser".
Y asegura que estuvo a punto de titular a su libro "Manual de perdedores", en base al chiste de Dios que crea un país infinitamente rico en recursos en el sur de la Tierra, y que para compensar tamaña generosidad lo llena de argentinos.Por todo esto, los "Escritos imprudentes", de Feinmann, configuran una obra de barricada. De resistencia. Incluso hasta en su contratapa, donde los elogios de Andrés Rivera, Horacio González, Osvaldo Bayer y León Rozitchner ya dicen bastante. Es la sinceridad de este planteo uno de los aspectos que mejor hablan de este libro, que reúne textos publicados, entre 1997 y 2002, fundamentalmente en el matutino porteño "Página/12".
Feinmann no quiere imponer ideología, ni patentar verdades reveladas. Por momentos, parece que sólo quiere decir lo que tiene para decir, sin importarle que un amplio consenso le dé certificado de razón. "Entenderán quienes quieran entender. Y los que no, seguirán diciendo lo mismo de siempre", escribió en una nota de pie de página.
En estos días en que, con sofismas, se esconden mensajes arteros detrás de obviedades manipuladas, cualquier texto honesto vale su extensión en horas de papel.
(c) LA GACETA
En las más de 580 páginas reunidas por editorial Norma, hay un diagnóstico por momentos feroz de la realidad de este país. El autor, filósofo, periodista, ensayista, guionista y novelista, apela a una infinita paleta de recursos para describir al "menemismo" y al "delarruismo".
O para exponer, negro sobre blanco, al peronismo y al radicalismo. Desde el humor áspero hasta la crítica procaz, la obra no tiene concesiones. "El alfonsinismo le entrega al plan de ?miseria planificada? la desmovilización y el marco democrático", desenvaina. "Duhalde no es original. Todos los políticos argentinos prometen y defraudan", acusa. "El Perón del 73 mintió fervorosamente", sentencia. "Cavallo liquida el bipartidismo (...) porque unifica a peronistas y a radicales. Ya no son dos, son uno", golpea.
"De la Rúa ha sido un patético ejemplo de ineptitud y de una extrema inseguridad que buscó su superación desde el marco íntimo del hogar", machaca. "El caudillo de La Rioja somete el populismo peronista al poder de la oligarquía financiera", dispara. "Todos los políticos argentinos testimoniaron siempre a favor de la imposibilidad", sintetiza. En este trabajo no hay tregua ni siquiera con el lector. En su prólogo, parafraseando a Discépolo, el autor sentencia: "somos la mueca de lo que soñamos ser".
Y asegura que estuvo a punto de titular a su libro "Manual de perdedores", en base al chiste de Dios que crea un país infinitamente rico en recursos en el sur de la Tierra, y que para compensar tamaña generosidad lo llena de argentinos.Por todo esto, los "Escritos imprudentes", de Feinmann, configuran una obra de barricada. De resistencia. Incluso hasta en su contratapa, donde los elogios de Andrés Rivera, Horacio González, Osvaldo Bayer y León Rozitchner ya dicen bastante. Es la sinceridad de este planteo uno de los aspectos que mejor hablan de este libro, que reúne textos publicados, entre 1997 y 2002, fundamentalmente en el matutino porteño "Página/12".
Feinmann no quiere imponer ideología, ni patentar verdades reveladas. Por momentos, parece que sólo quiere decir lo que tiene para decir, sin importarle que un amplio consenso le dé certificado de razón. "Entenderán quienes quieran entender. Y los que no, seguirán diciendo lo mismo de siempre", escribió en una nota de pie de página.
En estos días en que, con sofismas, se esconden mensajes arteros detrás de obviedades manipuladas, cualquier texto honesto vale su extensión en horas de papel.
(c) LA GACETA
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