30 Junio 2002 Seguir en 

Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein: La atracción que el título y el subtítulo del artículo de Patricia Pasquali: "Pensar la Argentina. La mirada histórica en tiempo de crisis" (LA GACETA Literaria, 26/5/02) produjo en mí se fue desvaneciendo a medida que me internaba en su lectura.
Señala que la Fundación El Libro había resuelto reunir a diversos especialistas con un objetivo central: "analizar los proyectos de país que orientaron el rumbo seguido por la República Argentina a partir de la Revolución de Mayo hasta nuestros días". Consideré el intento válido y oportuno.
Sin embargo, el cuerpo conceptual utilizado y claramente mostrado en el texto me inclinaron a señalar las limitaciones por este producidas. En primer lugar, la perspectiva histórica que declara como propia, aunque sin definirla, apuesta a un cambio "en sentido positivo" con el que se dispone a extirpar de una vez sin "perdonar fibra", el "cáncer social" que no logra presentarlo con caracteres definidos. Lamentablemente, el ingreso al campo casi ilimitado de la historia parecería no tener restricciones, y cualquier circunstancia es válida para incorporar ilusiones, desencantos, ambiciones, vanidades, ciencia, fe, etc. A la tan reiterada pregunta: ¿qué país queremos? responde, obviamente desde su idea de la historia como algo "propio" y "vivo", con un listado conceptual en donde los términos como "conciencia", "memoria" "desviaciones interesadas", "intenciones de los protagonistas", "motivaciones", "introspección a través del tiempo", que denotan una gran dificultad para evitar la psicologización de los fenómenos sociales. La confusión de niveles de análisis conduce a una conceptualización equívoca e inadecuada.
Cabe recordar la advertencia de A.J. Greimás, 1976: "No es sorprendente que la pobreza de los instrumentos dé lugar a lecturas empobrecedoras".El problema de fondo es el o los criterios de asignación de significaciones y su posible reconstrucción de fenómenos sociales actuales o pasados de determinada sociedad. Para ello contamos con una herramienta que, por ahora, se muestra eficaz: los discursos sociales que, sometidos a determinado tipo de análisis, nos proveen de información para definir un texto como histórico, filosófico, literario, etc.
Señala que la Fundación El Libro había resuelto reunir a diversos especialistas con un objetivo central: "analizar los proyectos de país que orientaron el rumbo seguido por la República Argentina a partir de la Revolución de Mayo hasta nuestros días". Consideré el intento válido y oportuno.
Sin embargo, el cuerpo conceptual utilizado y claramente mostrado en el texto me inclinaron a señalar las limitaciones por este producidas. En primer lugar, la perspectiva histórica que declara como propia, aunque sin definirla, apuesta a un cambio "en sentido positivo" con el que se dispone a extirpar de una vez sin "perdonar fibra", el "cáncer social" que no logra presentarlo con caracteres definidos. Lamentablemente, el ingreso al campo casi ilimitado de la historia parecería no tener restricciones, y cualquier circunstancia es válida para incorporar ilusiones, desencantos, ambiciones, vanidades, ciencia, fe, etc. A la tan reiterada pregunta: ¿qué país queremos? responde, obviamente desde su idea de la historia como algo "propio" y "vivo", con un listado conceptual en donde los términos como "conciencia", "memoria" "desviaciones interesadas", "intenciones de los protagonistas", "motivaciones", "introspección a través del tiempo", que denotan una gran dificultad para evitar la psicologización de los fenómenos sociales. La confusión de niveles de análisis conduce a una conceptualización equívoca e inadecuada.
Cabe recordar la advertencia de A.J. Greimás, 1976: "No es sorprendente que la pobreza de los instrumentos dé lugar a lecturas empobrecedoras".El problema de fondo es el o los criterios de asignación de significaciones y su posible reconstrucción de fenómenos sociales actuales o pasados de determinada sociedad. Para ello contamos con una herramienta que, por ahora, se muestra eficaz: los discursos sociales que, sometidos a determinado tipo de análisis, nos proveen de información para definir un texto como histórico, filosófico, literario, etc.
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