Con una posición fatalista de la condición humana

Por Arturo Ponsati

23 Junio 2002
Akira Yoshimura nació en Japón en 1928. Director de la Asociación Japonesa de Escritores, es autor de más de veinte novelas y libros de cuentos, varios de los cuales fueron premiados en su país natal. La Anguila, de Shohei Imamura, considerada mejor película del festival de Cannes en el año 1998, se inspiró en el personaje principal de Bajo palabra, aunque las historias difieren con notoriedad.
Aparentemente, la baja productividad de los bestselleristas habituales permite al sello editorial el lanzamiento de esta obra en español, cuatro años después de su publicación original.
Tras cumplir dieciséis años de condena a prisión perpetua por el asesinato de la madre del amante de su mujer y de esta última, Shiro Kikutami logra la libertad condicional. Lentamente y con gran esfuerzo, comienza a reinsertarse en una ciudad (Tokio) para él totalmente nueva.
La trama interesa y entretiene desde el comienzo; Yoshimura se revela como un gran narrador y se explaya con seguridad sobre la psicología del convicto recién liberado, analizando su relación con el medio en una ciudad recientemente tecnificada, abarrotada de rascacielos y trenes de alta velocidad; el miedo a la libertad, su adaptación a ella y los recuerdos que perviven y retornan. La línea argumental le permite demostrar que la eficiencia y la productividad del Estado, de las corporaciones, de las pequeñas empresas y de los trabajadores individuales en general, son en gran parte debidas al respeto por la humanidad ajena y al alto sentimiento de pertenencia al grupo generado en casi todos los ámbitos de la vida.
Al final, el autor asume una posición fatalista de la condición humana y con un desenlace perturbador y brillante, traiciona al lector y sugiere una actitud idéntica por parte de un destino cruel y decidido a realizarse sin atender la dirección asumida por la conducta del hombre.
En definitiva, una obra prolija y estupendamente narrada que afronta un problema actual desde una concepción clásica. (c) LA GACETA

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