El mundo mirado por un niño

Por Samuel Schkolnik

23 Junio 2002
Esta novela presenta el mundo según la mirada de un niño cuyo crecimiento se ha detenido en el umbral de la pubertad. Hemos dicho: "presenta"; no hubiéramos podido emplear otro verbo más cabal, dado el intenso efecto de realidad que la narración suscita. Efecto singular, por cierto, habida cuenta de la atmósfera mágica que envuelve el relato,y que tal vez precede a su redacción, porque emana del punto de vista elegido por el autor para consumarla.
Ese punto de vista es el de una demanda de pureza de raíz bíblica, a la luz de la cual los hechos humanos (particularmente los de la edad adulta) aparecen prosaicamente culpables.
Otras Escrituras gravitan también sobre la del autor: notoriamente las de Franz Kafka y Günther Grass. Ello no obsta, empero, a su profunda originalidad.
La traducción es lograda, porque permite leer sin tropiezos una novela compuesta en una lengua remota, conservando no solamente el pulso vivo del texto de origen, sino también la riqueza de su vena poética. (c) LA GACETA

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