Más vale resignarse a mirar televisión

Los libros de autoayuda.

09 Junio 2002
A menudo se deplora la escasa frecuentación de la literatura por parte de la gente, su preferencia de la televisión -pródiga en banalidades- y de toda clase de diversiones intrascendentes, como las que dispensan los jueguitos electrónicos y los espectáculos deportivos. Ese lamento -sin duda razonable- suele exaltar el libro a símbolo de la inteligencia y del saber, por lo que no es raro que promueva la institución de ferias editoriales y el fomento de bibliotecas.
Ahora bien, libros hay -y no son pocos- que resultan más bobos que todas las actividades adormecedoras del pensar. Al crecimiento de ese conjunto de libros invalidantes, colabora generosamente el rubro dedicado a la edificación moral, que algunos llaman de "autoayuda".
El libro que malamente nos ocupa es una excelente muestra de esa clase derogatoria. Espanta pensar que, en una biblioteca total, ocuparía un lugar no menos que la Etica, de Spinoza, y la Vida del Buscón, de Quevedo.
Si la operación llamada "leer" conlleva el riesgo de que le caiga a uno entre las manos un libro como el que suscita estas líneas, más vale resignarse a la televisión.

(c) LA GACETA

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