"Los mercados continúan robustos"

El ex jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario, Claudio Loser, afirma que la caída bursátil no fue desastrosa.

04 Marzo 2007
Desde Washington y mostrando un conocimiento fluido e instantáneo de los indicadores económicos y de la realidad financiera de la Argentina, el ex jefe del  Hemisferio Occidente del FMI, Claudio Loser, asegura que el país está preparado para soportar shock financieros como los que ocurrieron el martes pasado en China. También afirma que los mercados mundiales continúan robustos y que no hay que esperar una profundización de la tendencia hacia la baja que tuvieron las operaciones bursátiles durante la semana que pasó. En diálogo telefónico con LA GACETA, el economista argentino también advirtió sobre los desafíos que enfrenta el modelo económico que implementa la administración de Néstor Kirchner.

- ¿Qué análisis hace del “martes negro” que tuvieron los mercados?
- Este sacudón es un reflejo de que los mercados han estado bastante nerviosos, ya desde hace algún tiempo. En particular, porque ha habido una expansión internacional que duró por lo menos seis años. En la historia reciente no existe antecedente de un récord así de crecimiento mundial. Y ha habido elementos especulativos muy importantes. Por supuesto que lo que pasó en China es el fenómeno más importante en los países emergentes. Pero ya hace algunos meses hubo una crisis equivalente en la India -que es el segundo país más importante entre los emergentes-. En ese momento, la Bolsa cayó más de 20%. Lo que hubo fue un recalentamiento en los mercados financieros y en este momento, en China, hay un interés grande de enfriar la economía para que no haya inflación. Todo esto llevó a esta caída en los mercados.

- ¿Esa caída puede marcar una tendencia hacia la baja en los mercados?
- No fue una caída desastrosa. El martes habían caído 9% los mercados en China y el día siguiente habían recuperado ya una tercera parte. El derrumbe bursátil mundial se dio también por la declaración de Alan Greenspan, de que podría haber una recesión en los Estados Unidos. Eso repercutió en los mercados europeos y en los estadounidenses. En EEUU no hubo una baja terrible, sino de 3,5% y un poco de eso se recuperó el miércoles. Todos están preocupados. Pero, en general, lo que se pudo notar es que los mercados financieros siguen robustos. Por supuesto, hay ciertos peligros, y son que la gente siga asustándose. En China, mucha inversión es individual y especulativa. Entonces, eso puede hacer que los inversores pequeños se asusten y decidan quitar sus fondos del mercado. Por otro lado, hay operaciones financieras muy complicadas que pueden desarmarse. Son las que se denominan “instrumentos derivados”. Todo eso puede llevar a que, si hubo pérdidas importantes en estos días, pueda haber un impacto negativo en el mercado. Sin embargo, esto tiene un efecto positivo, en el sentido de que, en los últimos años, había mucha gente que estaba entrando en los mercados, pensando en que sólo podían ir para arriba. Esto hará que la gente tenga más cuidado en un futuro cercano, que los mercados se conviertan en menos especulativos.

- ¿Por qué se tomó con tanta alarma este descenso en los mercados, cuando ya se sabía que China este año iba a enfriar su economía y que EEUU iba a tener un “aterrizaje suave” en su economía?
- Lo que sucede es que en los mercados financieros hay cierta sinergia. Entonces, las noticias malas y los rumores a veces tienen impactos duros porque los inversores piensan que la tendencia a la baja puede continuar. Es una burbuja que va creciendo. Lo que dijo Greenspan es muy interesante: sostuvo que “puede” haber una recesión. Pero, pese a sus cuidados, fue como la gota que rebalsó el vaso, más que el elemento crucial. A los pocos días de la declaración de Greenspan apareció una revisión de la tasa de crecimiento de Estados Unidos del último trimestre de 2006. Primero se pensaba que era 3,5% y lo bajaron al 2,2%. Eso realmente confirmó que la economía estaba más débil. En las estadísticas también mostraron el jueves que la construcción nueva en Estados Unidos había caído un 16% de año a año. Son todos elementos que muestran que la economía tiene algunos problemas. Y en China, por supuesto, están todos estos elementos de que había crecido demasiado la economía y lan iban a enfriar. Son datos que causaron preocupación.

- Usted dijo que tenemos un ciclo de crecimiento mundial histórico, ¿vamos hacia un ciclo opuesto al actual?
- La economía internacional en general es muy fuerte. Diría que hoy, debido a la presencia de un mundo casi multipolar -con países o regiones con protagonismo económico, como EEUU, Europa, Japón, China, India y los países de América latina como México, Brasil, Chile y Argentina-, hace que la probabilidad de tener grandes derrumbes en la producción sea mucho menos probable.

- ¿Este nuevo escenario y la menor demanda de China pueden afectar a la Argentina?
- Un problema en América latina -que se da también en Argentina- es que había una percepción de que el el alza en los mercados y en los precios podía durar para siempre. Ese es el gran error. En este momento yo esperaría que en el mercado de commodities haya un pequeño descanso y alguna caída en los precios, aunque no muy fuerte. Esto le va a pegar a la Argentina por el lado de los bienes agrícolas o en lo que son los precios del petróleo y del gas. Pero esto, al mismo tiempo, es sano  aunque duela un poco, porque tanto las autoridades como los inversores en general, se darán cuenta de que no siempre las cosas serán positivas. Uno de los problemas más serios que tenemos en América latina es que creemos que las situaciones favorables van a durar siempre. Este movimiento hacia la baja en los mercados puede tener algún efecto, pero en este momento la economía argentina está en una situación suficientemente fuerte, en términos fiscales y en la balanza de pagos, que puede aguantar un shock y una pequeña caída en los precios de los commodities.

- ¿Cómo observa en general la política económica que se aplica en el país?
- En los últimos años le fue muy bien, tuvo un crecimiento muy fuerte. Pero en este momento está llegando al límite, fundamentalmente en términos de capacidad instalada, y lo que vamos a observar es una reducción en la tasa de crecimiento. Sin embargo, seguiremos creciendo, a niveles más normales. Incluso si bajara el crecimiento al 6% sería algo único para la historia argentina y en términos generales muy positivo.

- ¿Y en términos de macroeconomía, cómo observa al país?
- En términos generales está bien, salvo la inflación, donde los indicadores muestran que Argentina seguirá teniendo una tasa de inflación de entre el 10% y el 15% y donde los controles de precios son un problema serio. Si no hay una liberalización va a generar inconvenientes importantes en el futuro cercano. La experiencia argentina de controles de precios ha mostrado que nunca ha funcionado en forma adecuada. Diría que ahí es donde más ajustes hay que hacer. La política monetaria ajustó algo, pero no lo suficiente. Hay que trabajar mucho allí para lograr una mejora sustancial. El otro aspecto relacionado al control de precios está dado por lo que llamaría los problemas microeconómicos de manejo de infraestructura e inversión en energía. Pese a que algo se está haciendo, es el cuello más importante para el crecimiento argentino. El Gobierno tuvo señales muy mezcladas en este aspecto.

- ¿Qué visión tienen los inversores de EEUU sobre Argentina, cómo observan a nuestro país?
- Están confundidos. Observan que se dan oportunidades de inversión importantes en general en la Argentina. Piensan que podrían haber hecho negocios más interesantes, porque pensaban que al país le iba a ir peor. Están invirtiendo de manera oportunista. Piensan que ahora hay fortaleza, hay estabilidad y que la Argentina da tasas de rentabilidad muy altas. Pero los inversores tienen preocupaciones sobre la estabilidad de la estructura de incentivos por parte del Gobierno. La desconfianza de largo es el problema más grave.







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