Una crisis profunda afecta a la actividad tabacalera tucumana

Diversos problemas ocasionaron que se pierda la mitad de la producción de la campaña. Sequía, lluvia en exceso, granizo, plagas y enfermedades derivaron en que la cosecha de Burley sea de 4,5 millones de kilos.

UN MAL AÑO. Los productores temen que el tabaco termine dañándose en los galpones. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
UN MAL AÑO. Los productores temen que el tabaco termine dañándose en los galpones. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
03 Marzo 2007
A pocos días del inicio del acopio de tabaco Burley en la provincia, la situación de los productores de este sector es de quebranto, por la profunda crisis que afecta a la actividad. Así lo revelaron a LA GACETA los presidentes de la Asociación de Productores Tabacaleros de La Cocha, Luis Bravo, y de la Unión de Tabacaleros de Tucumán, Ricardo Peluffo.
De acuerdo con los cálculos preliminares, la producción de tabaco se ubicaría en torno de los 4,5 millones de kilos, un 50% menos que el volumen cosechado en la campaña anterior (9,3 millones de kilos). "Hablamos de una de las caídas de producción más importantes de la historia de la actividad. En esta temporada ocurrieron varias catástrofes juntas, como una sequía el año pasado, luego una lluvia excesiva, granizo, y plagas y enfermedades", comentó Bravo. Explicó que el exceso de agua dañó el tabaco terminado y provocó "asfixia radicular", con lo que se perdieron varias hectáreas de cultivo. "También hubo vientos que afectaron y finalmente podredumbre de la producción en los galpones", añadió.
Frente a este cuadro de situación tan delicado, los agricultores aguardan que las compañías tabacaleras inicien el acopio del producto lo antes posible. Para el miércoles de la semana próxima se espera que la compañía Massalin Particulares comience a receptar tabaco, mientras que la Cooperativa Agropecuaria (ex La Invernada) empezaría a acopiar el 12 del corriente. "Ahora el productor tiene su tabaco en galpones que representan un gran riesgo e incomodidad. Es necesario entregar cuanto antes el producto", subrayó Bravo.
El acopio en Tucumán se lanzaría pese a que aún no fueron definidos los precios del Burley. "Vamos a sentarnos a negociar una vez que concluyan las tratativas similares que comenzarán la semana próxima en Misiones, para que los valores que allí surjan nos sirvan como parámetro", destacó Bravo. En la última campaña, el sector tabacalero de nuestra provincia consiguió un precio de $ 4,47 el kilo para el tabaco de mayor calidad, con un promedio general de $ 2,94 por kilo. "Tenemos que luchar para que la diferencia entre la clase ponderante y el promedio no sea tan marcada. Para que el productor recupere algo de sus costos, el precio promedio debería rondar los $ 3,50", dijo Bravo.
Los tabacaleros esperan ayuda del Estado y de las compañías fabricantes de cigarrillos para superar la crisis actual. "La emergencia económica es importante, pero sólo difiere pagos. Lo que necesitamos ahora son créditos blandos para poder afrontar la próxima campaña. Ya no quedan grandes productores tabacaleros, y el sector está compuesto en su totalidad por minifundistas", finalizó Bravo.

"El sector parece condenado a desaparecer"

El presidente de la Unión de Tabacaleros de Tucumán, Ricardo Peluffo, aseguró que si no se revierte la actual crisis que afecta a los tabacaleros de nuestra provincia, "el sector está condenado a desaparecer".
"Cada vez va a menos la producción; en los últimos años hemos venido bajando la producción, con productores que se endeudan año a año por la falta de buenos precios en el acopio", subrayó Peluffo.
Reconoció, sin embargo, que resultará difícil que el sector consiga todo el apoyo que necesita para recomponerse. "No tenemos ni instalaciones ni herramientas, y hay tanto deterioro en los galpones que estos parecen certificados de pobreza", indicó.
Peluffo señaló que en los últimos años se produjo la salida de los grandes agricultores de la actividad tabacalera. De unas 7.000 hectáreas que el sector poseía hace algunos años, ahora sólo quedan unas 4.200 hectáreas. "El problema es que por la extensión de nuestros campos resulta complicado transformar los terrenos en caña o en soja. Según estudios que se realizaron, la única opción sería que nos transformáramos en horticultores, pero con la producción que obtendríamos saturaríamos los mercados y se desplomarían los precios", concluyó Peluffo.













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