25 Febrero 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Con la suba de los precios de los commodities argentinos ya hay quienes comienzan a ensayar los cantos de cisnes y presagian bondades prolongadas que aseguren “larga vida al César en el trono”.Sin embargo, hay otros que aun con todo el ciclo favorable de precios, ven cómo los horrores de política económica hacen depender al modelo pura y exclusivamente de lo que ocurra en los volátiles mercados internacionales, algo que coloca al país en un estado de absoluta vulnerabilidad.
Lo que no pronostican es si este modelo es aplicable en un marco de normalidad institucional, esto es, si el modelo sirve y funciona fuera de la declaración de “Emergencia Económica”. ¿O será que tienen pensado mantenerla otros cuatro años más? Ya veremos.
Los otros, observan que por más dólares que ingresen, los problemas subyacentes no desaparecen sino que se agravan: inflación en dólares, altísima, como ocurrió en los últimos años, mayor puja por la distribución del ingreso con salarios en alza, suba de las tasas de interés y, a mediano plazo, menor actividad económica y mayor desempleo.
La administración "K" demostró hasta ahora cierta habilidad para navegar en aguas tranquilas y gozar del buen tiempo. Sin embargo, ante la menor zozobra o chubasco, apeló a recetas -congelamiento de tarifas, precios, emergencias económicas y laborales, controles policiacos de precios, etcétera-, que lo terminaron complicando.
Las columnas del modelo están basadas en las bondades del ciclo de precios. Así lo interpreta la administración regente al punto tal que parecen verse inducidos a seguir la lógica de Bruto, luego de dar muerte al César en los idus de marzo y huir cruzando el Adriático. “...nuestras legiones están rebosantes y madura nuestra causa. El enemigo aumenta día tras día, nosotros en la cumbre, bordeamos el declive. En los asuntos humanos, hay un flujo que lleva a la fortuna si aprovechas la pleamar. Si la dejas, harás el viaje de la vida tropezando entre escollos y miserias. Ahora navegamos con marea alta y, si no seguimos la corriente favorable, ponemos en peligro nuestra empresa”.
Con esta lógica, sólo apta para los momentos favorables, Bruto cayó derrotado por Octavio y Marco Antonio en Filipos, por no haberse preparado para la adversidad. De haber tomado recaudos, otra hubiera sido su suerte en los campos macedonios.
Sin sustentabilidad
Este modelo basado en dar impulso a la producción para disminuir el desempleo, mediante la emisión de moneda, no es sustentable en el mediano plazo y ya fue probado científicamente que acarrea más problemas.
Hace ya 40 años que el recientemente fallecido Milton Friedman destrozó literalmente al modelo que hoy encarna el oficialismo. “La curva de Phillips”, a la que demolió en 1967 en su discurso ante la Asociación Americana de Economistas, sostiene que existe una correlación entre inflación y desempleo, por lo que este último se disparaba si se controlaba a fondo la inflación. Para esta tesis, era necesaria una dosis de inflación para ponerse cerca de la meta del pleno empleo. Friedman desbarató completamente este mito, poniendo muy en claro que la inflación era un fenómeno absolutamente nocivo que debía extirparse de raíz, cuyo origen era simplemente una emisión monetaria desproporcionada con respecto a los bienes que estaban disponibles en el mercado. En otros términos, demasiado dinero para pocas cosas.
Obviamente, la liturgia "K" choca abruptamente con el pensamiento revolucionario del Premio Nobel Milton Friedman. Pero observemos que es lo que piensa el reciente ganador del Nobel, Edmund Phelps: “una baja inflación hoy conduce a la expectativa de baja inflación también en el futuro. Cuando la inflación actual y la esperada coinciden, se da un equilibrio de la tasa de desempleo. El equilibrio en el desempleo sólo depende del funcionamiento del mercado laboral. Los intentos de reducir permanentemente el desempleo por debajo de su punto de equilibrio, sólo tendrán como consecuencia un continuado aumento de la inflación”.
Como quiera que fuere, el menor descenso en los precios internacionales de los commodities puede producir un tembladeral en la economía doméstica. El modelo “K” basado en una fuerte presión fiscal agravó los problemas de la distribución del ingreso y disparó el alza de precios. La inflación creciente, la falta de inversiones, los altos niveles del ratio deuda/PBI y peor aún deuda/exportaciones, la falta de reformas estructurales en la economía -laboral, administrativa, financiera, previsional-, colocan al país en un andamiaje muy rígido propenso a sufrir fracturas y traumas.
Para Mister K la lógica de Bruto está condenada al éxito y los dos premios Nobel tienen que ir a estudiar. De allí, la cuestión de marras...(DyN)







