20 Enero 2007 Seguir en 
Los días pasaron rápido. Ya suman 11. Para algunos es sólo un número. Pero para los vendedores ambulantes representa algo más. Son 11 mañanas y 11 tardes sin poder trabajar en el centro; y, por ende, sin recibir ingresos.
De acuerdo con un informe de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), hasta la primera quincena de diciembre del año pasado había en el microcentro 368 puestos de venta informal.
Las mercaderías que se ofrecían en estos puestos eran variadas y tenían diferentes procedencias. Venderlas (de lunes a sábado) en las peatonales y en las veredas céntricas le reportaba a cada vendedor ambulante una ganancia neta de al menos $ 25 diarios, según confirmaron a LA GACETA los propios puesteros. "Con esa plata podíamos defender por lo menos los gastos de la comida", dijo una vendedora.
Esto significa que en 10 días (sin contar el domingo) cada ambulante ya perdió de ganar alrededor de $ 250. Esa suma, multiplicada por el total de vendedores que trabajaban en el microcentro (368), arroja un total aproximado de $ 92.000. Sin embargo, se estima que esa cifra puede ser mucho mayor, teniendo en cuenta el flujo de ventas y la rentabilidad que dejaban algunos rubros, como la venta de CD truchos de música y de películas.
Esta situación explica el firme rechazo de los vendedores ambulantes al ofrecimiento de un subsidio que les hizo el gobernador, José Alperovich ($ 300). Los puesteros sostienen que el subsidio, además de ser sensiblemente inferior a las ganancias que obtenían de la venta callejera, no es una solución a la problemática laboral.
En la plaza Independencia
El acuerdo no llega y la situación se vuelve cada vez más tensa. Ayer, los ambulantes amanecieron encadenados a las rejas que resguardan el mástil principal de la plaza Independencia, modalidad de protesta que iniciaron el jueves.
Las manifestaciones realizadas no habían registrado inconvenientes hasta las 12.50 de ayer, según se informó. Entonces, un grupo de vendedores se acercó al vallado policial ubicado sobre la vereda de la plaza Independencia, y la gente comenzó a gritar "queremos trabajar". Los puesteros denunciaron que fueron golpeados con cachiporras por los policías, quienes también hicieron disparos con balas de goma, dijeron. Como resultado de la supuesta trifulca, terminó herido un policía, pero se desconoce si fue atacado por los manifestantes.
Otro momento tenso de la jornada se registró cuando Celia Jorrat, una puestera, sufrió una crisis nerviosa y debió ser trasladada al hospital Padilla. La mujer había pernoctado en la plaza atada con las cadenas y no se había levantado de allí durante más de 24 horas.
Decididos
Por otro lado, los manifestantes expresaron a LA GACETA que se mantendrán firmes y que no levantarán la protesta hasta que no obtengan una solución. "No nos vamos a ir. Estamos cansados de las mentiras. Queremos una solución urgente", dijo Analía, una vendedora.
El secretario general del Sindicato de Vendedores Ambulantes, Luis Lobo, se mostró molesto por lo que considera un nuevo desaire oficial. Según dijo, había sido citado para las 10.30 de ayer a una nueva reunión con autoridades del Gobierno, pero no fue recibido. "La gente no da más. Queremos vender", dijo Lobo.
Por su parte, el gobernador reiteró ayer que el Gobierno pagará con fondos públicos el alquiler de locales cerrados para que allí se reubiquen los puesteros. "Está prohibido que haya vendedores ambulantes y voy a respetar la ley. Di mi promesa de que a los locales que ellos encuentren yo los voy a alquilar. Están dadas las alternativas para que nadie esté mal. El ministro de Gobierno (Edmundo Jiménez) me trajo la alternativa de dos locales. Pero ya no depende de mí", dijo el mandatario.
Consultado por LA GACETA, Jiménez confirmó que los puesteros acercaron dos propuestas de inmuebles céntricos para alquilar, pero dijo que sólo se trata de detalles de las propiedades y del valor de la locación mensual.
"Faltan más precisiones. Deberíamos reunirnos con los dueños de cada local. No tendríamos problemas para eso. Pero son ellos los que deben hacer las gestiones", aclaró el funcionario.
- LA MUJER QUE ANTEAYER se había encadenado a las rejas de la iglesia San Francisco inició una huelga de hambre. Afirmó que se ve en la necesidad de tomar esta medida ya que no tiene nada para darles de comer a sus hijos. "No me importa mi vida. Mis hijos no tienen qué comer", dijo Rosa Gallardo.
- LOS VENDEDORES AMBULANTES que están encadenados en las rejas que bordean al mástil de la plaza Independencia pasaron la noche en ese lugar. Algunos durmieron sentados debajo de sombrillas. Y otros traspasaron las rejas que resguardan el mástil principal y se acostaron en el suelo.
- MAS DE 200 son los policías que están distribuidos en distintos puntos del microcentro para garantizar la no instalación de puesteros en las veredas y peatonales. Al menos 80 son los que custodian la Casa de Gobierno. Un cordón policial se formó frente a su fachada para impedir protestas sobre la calle.
-"NO PODEMOS PONERLES un fallo judicial en el plato a nuestros hijos. Ellos no entienden nada. Sólo piden y nos dicen que tienen hambre; y no tenemos para darles. Estamos cansados. Todos los días nos dicen que van a atendernos y nos ignoran", expresó, indignada, Karina Vega, una vendedora.
- "MUERTOS NOS VAMOS A IR de acá. Estaremos el tiempo que sea necesario y hasta que tengamos una respuesta concreta. Siempre trabajé para José Alperovich. Solamente viene a buscarnos cuando necesita votos, y ahora, que queremos hablar con él, no quiere atendernos", se quejó Walter Ocampo.
De acuerdo con un informe de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), hasta la primera quincena de diciembre del año pasado había en el microcentro 368 puestos de venta informal.
Las mercaderías que se ofrecían en estos puestos eran variadas y tenían diferentes procedencias. Venderlas (de lunes a sábado) en las peatonales y en las veredas céntricas le reportaba a cada vendedor ambulante una ganancia neta de al menos $ 25 diarios, según confirmaron a LA GACETA los propios puesteros. "Con esa plata podíamos defender por lo menos los gastos de la comida", dijo una vendedora.
Esto significa que en 10 días (sin contar el domingo) cada ambulante ya perdió de ganar alrededor de $ 250. Esa suma, multiplicada por el total de vendedores que trabajaban en el microcentro (368), arroja un total aproximado de $ 92.000. Sin embargo, se estima que esa cifra puede ser mucho mayor, teniendo en cuenta el flujo de ventas y la rentabilidad que dejaban algunos rubros, como la venta de CD truchos de música y de películas.
Esta situación explica el firme rechazo de los vendedores ambulantes al ofrecimiento de un subsidio que les hizo el gobernador, José Alperovich ($ 300). Los puesteros sostienen que el subsidio, además de ser sensiblemente inferior a las ganancias que obtenían de la venta callejera, no es una solución a la problemática laboral.
En la plaza Independencia
El acuerdo no llega y la situación se vuelve cada vez más tensa. Ayer, los ambulantes amanecieron encadenados a las rejas que resguardan el mástil principal de la plaza Independencia, modalidad de protesta que iniciaron el jueves.
Las manifestaciones realizadas no habían registrado inconvenientes hasta las 12.50 de ayer, según se informó. Entonces, un grupo de vendedores se acercó al vallado policial ubicado sobre la vereda de la plaza Independencia, y la gente comenzó a gritar "queremos trabajar". Los puesteros denunciaron que fueron golpeados con cachiporras por los policías, quienes también hicieron disparos con balas de goma, dijeron. Como resultado de la supuesta trifulca, terminó herido un policía, pero se desconoce si fue atacado por los manifestantes.
Otro momento tenso de la jornada se registró cuando Celia Jorrat, una puestera, sufrió una crisis nerviosa y debió ser trasladada al hospital Padilla. La mujer había pernoctado en la plaza atada con las cadenas y no se había levantado de allí durante más de 24 horas.
Decididos
Por otro lado, los manifestantes expresaron a LA GACETA que se mantendrán firmes y que no levantarán la protesta hasta que no obtengan una solución. "No nos vamos a ir. Estamos cansados de las mentiras. Queremos una solución urgente", dijo Analía, una vendedora.
El secretario general del Sindicato de Vendedores Ambulantes, Luis Lobo, se mostró molesto por lo que considera un nuevo desaire oficial. Según dijo, había sido citado para las 10.30 de ayer a una nueva reunión con autoridades del Gobierno, pero no fue recibido. "La gente no da más. Queremos vender", dijo Lobo.
Por su parte, el gobernador reiteró ayer que el Gobierno pagará con fondos públicos el alquiler de locales cerrados para que allí se reubiquen los puesteros. "Está prohibido que haya vendedores ambulantes y voy a respetar la ley. Di mi promesa de que a los locales que ellos encuentren yo los voy a alquilar. Están dadas las alternativas para que nadie esté mal. El ministro de Gobierno (Edmundo Jiménez) me trajo la alternativa de dos locales. Pero ya no depende de mí", dijo el mandatario.
Consultado por LA GACETA, Jiménez confirmó que los puesteros acercaron dos propuestas de inmuebles céntricos para alquilar, pero dijo que sólo se trata de detalles de las propiedades y del valor de la locación mensual.
"Faltan más precisiones. Deberíamos reunirnos con los dueños de cada local. No tendríamos problemas para eso. Pero son ellos los que deben hacer las gestiones", aclaró el funcionario.
Ecos de la plaza Independencia
- LA MUJER QUE ANTEAYER se había encadenado a las rejas de la iglesia San Francisco inició una huelga de hambre. Afirmó que se ve en la necesidad de tomar esta medida ya que no tiene nada para darles de comer a sus hijos. "No me importa mi vida. Mis hijos no tienen qué comer", dijo Rosa Gallardo.
- LOS VENDEDORES AMBULANTES que están encadenados en las rejas que bordean al mástil de la plaza Independencia pasaron la noche en ese lugar. Algunos durmieron sentados debajo de sombrillas. Y otros traspasaron las rejas que resguardan el mástil principal y se acostaron en el suelo.
- MAS DE 200 son los policías que están distribuidos en distintos puntos del microcentro para garantizar la no instalación de puesteros en las veredas y peatonales. Al menos 80 son los que custodian la Casa de Gobierno. Un cordón policial se formó frente a su fachada para impedir protestas sobre la calle.
-"NO PODEMOS PONERLES un fallo judicial en el plato a nuestros hijos. Ellos no entienden nada. Sólo piden y nos dicen que tienen hambre; y no tenemos para darles. Estamos cansados. Todos los días nos dicen que van a atendernos y nos ignoran", expresó, indignada, Karina Vega, una vendedora.
- "MUERTOS NOS VAMOS A IR de acá. Estaremos el tiempo que sea necesario y hasta que tengamos una respuesta concreta. Siempre trabajé para José Alperovich. Solamente viene a buscarnos cuando necesita votos, y ahora, que queremos hablar con él, no quiere atendernos", se quejó Walter Ocampo.
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