En el microcentro se vivió un inusual clima de tranquilidad

En un día hábil no hubo comercio callejero, protestas ni interrupciones de tránsito. Los puesteros estuvieron concentrados en Maipú y Mendoza, pero sin hacer manifestaciones. Siguen reclamando soluciones.

PAISAJE DE DOMINGO. En un día hábil, los transeúntes circularon libremente por las habitualmente atestadas calles del centro tucumano. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
PAISAJE DE DOMINGO. En un día hábil, los transeúntes circularon libremente por las habitualmente atestadas calles del centro tucumano. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
17 Enero 2007
El paisaje urbano que exhibió ayer el microcentro fue la antítesis de los últimos años. En un día hábil, los vendedores ambulantes no instalaron sus puestos en la vía pública -la Policía se lo impide desde el martes de la semana pasada- y tampoco realizaron protestas ni cortes de tránsito.
La lluvia de la mañana y la difícil situación de los damnificados por las lluvias (concentra la atención del Gobierno) desalentaron la continuidad de las protestas callejeras ayer, pero el líder del sindicato de vendedores ambulantes, Luis Lobo, afirmó que el impasse obedece a una respuesta que obtuvieron de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, por medio de uno de sus asistentes.
"Le entregamos una carta en la que le explicamos nuestro problema laboral y la situación de 143 vendedores, cuyas viviendas fueron afectados por las lluvias en la capital, en la Banda (del Río Salí), en Las Talitas y en otras zonas de la provincia. Estas familias no sólo perdieron el trabajo (en el microcentro), sino que sufrieron las consecuencias del temporal", manifestó Lobo. Pese a que ayer hubo serenidad en el microcentro, el conflicto con los vendedores ambulantes sigue latente: Lobo afirmó que los trabajadores siguen en estado de alerta y movilización.
"No puedo decir si habrá o no protestas. Esto depende de que tengamos una solución. En todo el radio de la capital están los municipales, con la Policía, quitándoles las cosas a la gente. O sea que el problema no es sólo en el centro, sino también fuera de las cuatro avenidas; en los semáforos, por ejemplo. Por eso en las protestas había cada vez más vendedores", argumentó.
Los puesteros plantean dos alternativas para solucionar el conflicto: que los dejen vender "en mano" (sin instalar puestos en la calle) o que el Gobierno les pague el alquiler (con fondos públicos) de un inmueble cerrado en el microcentro para que allí ejerzan la venta informal. Al respecto, el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, aclaró que son los ambulantes quienes deben elevar una propuesta concreta para el alquiler de un local, para solucionar el conflicto.
"Ellos tienen derecho a reclamar, pero no deben interferir en el comercio de terceros ni en la circulación de los transeúntes. El Gobierno sigue dispuesto y tiene la buena voluntad de acercar algún tipo de solución", manifestó el funcionario provincial.











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