El karma de Guillermo Coria

Punto de vista. Por Alejandro Cerundolo - Entrenador, ex capitán Fed Cup.

16 Mayo 2006
BUENOS AIRES.- Es increíble estar hablando de la problemática por la que atraviesa Guillermo Coria con su tenis desde hace tiempo, en la que se destaca el desorden y la desconfianza que posee en la efectividad de su saque.
Cuando Guillermo empezaba a destacarse en el circuito profesional jugaba de un modo muy similar al de ahora y por eso no se puede decir que haya realizado algún cambio sustancial. Siempre se basó en un entendimiento del juego muy especial con manos y piernas muy rápidas y una anticipación y lectura extraordinarias, pero si nos referimos especialmente a su técnica, ya nos encontrábamos con ciertas licencias no muy ortodoxas.
Por ejemplo, en el servicio él prefirió una empuñadura no muy extrema, sino mas bien continental, con la muñeca quebrada hacia adelante para acomodar su mano y una forma de pararse y de levantar los brazos sin abrirlos, lo que provoca un ritmo y un timing muy particular.
Si a eso le agregamos un balance de piernas y pies como lo es el de acción y reacción, en otras palabras, su forma de ejercer presión contra el suelo le da un plus de energía cuando sube, ya que viene con la misma fuerza pero en sentido contrario. Todo esto puede resultar peligroso y si hoy lo potenciamos con este nerviosismo actual el problema se agiganta.
Considero entonces que su descoordinación puede originarse a partir de su derrota en Roland Garros, torneo que tenía ganado e inexplicablemente se le escapó.
Esto jamás lo digirió por su espíritu competitivo y porque fue criado para ser un campeón. En la medida que pueda asimilar este hecho podrá volver a ser el que fue en todos sus aspectos. (DyN)


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