Todo el foro al asador

La elección en Derecho y la pregunta sobre el poder. Por Nora Lia Jabif.

27 Abril 2006
La postal de numerosos referentes del foro judicial votando enfervorizados en las elecciones de consejeros graduados de la Facultad de Derecho de la UNT generó la pregunta obligada: ¿por qué tanta adrenalina del "poder" en una mera elección universitaria?
Cierto que los comicios fueron virulentos en aquellas Facultades en las que el consejero graduado definía el nombre del decano. Sin embargo, ni en Agronomía ni en Artes se sintió tanto el peso de la "mirada pública" como lo que se experimentó el martes en la Facultad de Derecho, donde ganó por escasos votos la fórmula José Luis Vázquez-Miguel Marcotulio.
Los sostenedores de la fórmula "Jorge Torres-Mario Leal"-que han impugnado la elección- jugaron desde el arranque a definir a la dupla ganadora como "hombres del establishment jurídico-económico" y "referentes de los estudios fuertes", contrastando ese perfil con el docente y académico de sus candidatos. Vázquez es experto en Quiebras.
Del otro lado del ring, los defensores de Vázquez opinan que a la derrota de Torres -por unos pocos votos, lo que habla de una comunidad dividida- hay que leerla como un voto castigo al actual decano Pedro Rougés, de cuyo gabinete son parte. En ese registro, sostienen que una parte importante de la avalancha de apoyos del "foro local" en favor de Vázquez es el rechazo colectivo a una política de designaciones docentes "a dedo", ante lo cual el llamado a concurso se convirtió en Derecho en una excepción. Rougés justificó en su momento el alto porcentaje de interinos (más del 70 %) en el nuevo plan de estudios, lo que obligó a designar docentes de otras jurisdicciones, por falta de idóneos locales en materias nuevas.
Hasta acá, parte de las dos campanas. Sin embargo, los comicios de Derecho pueden ser analizados también desde la óptica de una institución -la Universidad- parte de un esquema de poder más amplio. No se puede negar el peso institucional de la Facultad de Derecho, como semillero de hombres y mujeres públicos/as en las distintas esferas del Estado, léase el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, o en un eventual Consejo de la Magistratura. En otras palabras, que la Facultad de Derecho, como espacio social, participa de una "microfísica del poder" de la que no participan las otras Facultades, porque sus actores tienen una capacidad particular de intervención en la cosa pública, en la vida ciudadana.
Al margen de los resultados de Derecho, por debajo de esa disputa electoral subyace una pregunta que debería inquietar a por lo menos parte de los 14.000 estudiantes de esa Facultad: qué esperan de esa disciplina. Dado el peso de Derecho en el imaginario social, se sospecha que muchos de quienes estudian esa carrera no quieren más que replicar la tradición del abogado como funcionario del sistema. Para otros, los menos, el Derecho será una herramienta en procura de una sociedad más justa. Habrá que ver si ese debate se profundiza en esa unidad académica. O si, por el contrario, la contienda que se vive en Derecho no es más que otra lucha entre facciones.
Por lo pronto, en las nuevas luchas universitarias, las banderas están mezcladas, y Derecho es una muestra: a Torres lo apoyaron el Movimiento Humanista y Franja Morada, y entre los operadores de Vázquez hubo peronistas y hombres y mujeres de la vieja Franja Morada de cuño alfonsinista. Los comicios en la UNT también han generado la autocrítica de muchos protagonistas de la política universitaria de los últimos 23 años. Con un dejo de amargura, una antigua militante de FM reflexionaba: "nos hemos consolidado en la estructura burocrática universitaria, pero no hemos logrado conciliar militancia con excelencia académica. Sin militantes propios que hayan llegado a titulares, adjuntos o asociados, terminamos apostando a ?candidatos ajenos?". Todo un mensaje para la nueva militancia.



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