24 Abril 2006 Seguir en 
En las avenidas de San Miguel de Tucumán se ha hecho común que los vehículos, del más diverso porte, crucen las esquinas ignorando la luz roja de los semáforos. Esto ocurre durante todas las horas de la jornada, y por cierto que a la noche la práctica se generaliza.
Varias veces hemos hecho notar el gravísimo peligro que encierra, obviamente, semejante conducta. Y hemos recordado que, en todas las ciudades del mundo, el desacato al semáforo se considera la infracción más grave, como que la sancionan con multas muy elevadas y con el retiro del registro, en caso de reincidencia.
Entre nosotros, en cambio, la difusión del hábito está mostrando que existe una alarmante conciencia de impunidad. El infractor obra de esa manera porque la experiencia le indica que la autoridad no lo multará. Parece evidente que un control mucho más extendido que el actual, con sanciones pecuniarias realmente significativas, es lo único que podrá terminar con tan irresponsable comportamiento. No puede tolerarse que esta haya instalado, en las calles de nuestra capital, una permanente inseguridad.
Varias veces hemos hecho notar el gravísimo peligro que encierra, obviamente, semejante conducta. Y hemos recordado que, en todas las ciudades del mundo, el desacato al semáforo se considera la infracción más grave, como que la sancionan con multas muy elevadas y con el retiro del registro, en caso de reincidencia.
Entre nosotros, en cambio, la difusión del hábito está mostrando que existe una alarmante conciencia de impunidad. El infractor obra de esa manera porque la experiencia le indica que la autoridad no lo multará. Parece evidente que un control mucho más extendido que el actual, con sanciones pecuniarias realmente significativas, es lo único que podrá terminar con tan irresponsable comportamiento. No puede tolerarse que esta haya instalado, en las calles de nuestra capital, una permanente inseguridad.
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