Humareda tóxica

22 Abril 2006
A cada momento, las personas que circulan por las calles de San Miguel de Tucumán deben aspirar obligatoriamente esa densa humareda que lanzan los caños de escape  de numerosos vehículos que se desplazan por la ciudad. En especial, los ómnibus  de transporte colectivo de pasajeros.
No es necesario abundar demasiado sobre el enorme riesgo, para la salud de todos, que se deriva de recibir constantemente tales emanaciones. Y no deja de resultar curioso que,  mientras se ha sancionado una ley que busca proteger a la población de los peligros del humo del cigarrillo en locales cerrados, se permita que los espacios abiertos se vean, mientras tanto, invadidos por otro humo, igualmente tóxico y dañino.
Nos parece que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán debiera tomar concretas y puntuales medidas para que las empresas corrijan los problemas de combustión -generadores de la humareda comentada- de los colectivos, y cese así su diaria agresión al aparato respiratorio del ciudadano. Muchas veces nos hemos ocupado de este tema en esta sección, sin percibir hasta ahora algún eco favorable.


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