17 Abril 2006 Seguir en 
Los conflictos por salarios están golpeando a las puertas de Tucumán, y algunos amenazan con ser más virulentos que en oportunidades anteriores. Al igual que sucedió en 2005, este año habrá problemas en las negociaciones en las que estarán involucradas las actividades citrícola y azucarera, nada menos. Los contendientes -en ambos casos- ya velan sus armas y anticipan -por ahora con altura y sutilezas- el tenor de los argumentos de cada parte.
Los empresarios del sector azucarero ya manifestaron su total predisposición a negociar, y utilizan la palabra “consenso” para definir el tinte que pretenden darle a la discusión, aun cuando Fotia ya adelantó que va por un incremento salarial del 35% en el básico que cobran los obreros de los ingenios -de $ 740 por mes-, un porcentual considerado demasiado alto en la industria. Sin embargo, dado que este año Fotia no intentará llevar a cabo una negociación general con la industria que también abarque a los cañeros, la organización sindical tendrá que negociar por separado con los agricultores los sueldos de los obreros del surco. En este punto surgió ya un problema, que se parece bastante al que provocó inconvenientes el año pasado: Fotia se resiste a tener que depender de las entidades Cactu y UCIT, y por eso exigió a los industriales del CART que poseen grandes extensiones con caña que conformen una tercera institución cañera para hablar de salarios. La excusa para esta “solicitud” es que Cactu y UCIT no son representativos de los productores que son dueños de la mayor cantidad de tierras con caña en Tucumán, que sí estarían incluidos en la posible nueva entidad cañera. Lo grave es que Fotia adelantó que no habrá diálogo -ni zafra- si no se atiende este reclamo. El gremio quiere, además, modificar el convenio colectivo de trabajo vigente en la actividad, para incluir tareas nuevas y suprimir otras en desuso, y para que la nueva institución cañero-industrial sea signataria del acuerdo. Los dirigentes de Cactu y de UCIT -como es obvio prever- no están dispuestos a quedar afuera de las discusiones y prometen batallar contra Fotia, como ocurrió el año pasado.
Estrategia
En la citricultura, la situación no es menos delicada. Este sector, que aporta $ 1.000 millones anuales a la economía provincial, creyó que podía ganar casilleros en el juego de la discusión salarial al anticipar, hace un par de meses, que este año la crisis del sector será mucho peor que la del año pasado. De poco parece haber servido esta estrategia; las autoridades de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) pedirán un mínimo de incremento del 20%, mientras que el novel y aguerrido Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria del Limón (Sutil) anticipó que pretende un 40% de suba salarial. Conocidas estas pretensiones, desde la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) se insistió en el mal momento que atraviesa el sector, con bajos precios para el limón en los mercados externos y con una marcada pérdida de las cotizaciones de la fruta para industria. En este marco, los empresarios aseguran que no queda espacio para aumentar los costos salariales en la actividad. Pese a esta firmeza, los hombres que cosechan, empacan, exportan y procesan el mejor limón del mundo no se olvidan de la monumental protesta salarial que tuvieron que soportar el año pasado, cuando Uatre realizó un paro con cortes de rutas durante casi una semana, que provocó un enorme desgaste en la actividad.
Posturas aparentemente inflexibles por un lado -en la citricultura- y exigencias irritantes para parte del sector empresario -en el azúcar- sólo sirven para presagiar el inicio de una etapa complicada, de asperezas, que dejará caídos y humillados, sin dudas, en las principales actividades productivas de la provincia.
Los empresarios del sector azucarero ya manifestaron su total predisposición a negociar, y utilizan la palabra “consenso” para definir el tinte que pretenden darle a la discusión, aun cuando Fotia ya adelantó que va por un incremento salarial del 35% en el básico que cobran los obreros de los ingenios -de $ 740 por mes-, un porcentual considerado demasiado alto en la industria. Sin embargo, dado que este año Fotia no intentará llevar a cabo una negociación general con la industria que también abarque a los cañeros, la organización sindical tendrá que negociar por separado con los agricultores los sueldos de los obreros del surco. En este punto surgió ya un problema, que se parece bastante al que provocó inconvenientes el año pasado: Fotia se resiste a tener que depender de las entidades Cactu y UCIT, y por eso exigió a los industriales del CART que poseen grandes extensiones con caña que conformen una tercera institución cañera para hablar de salarios. La excusa para esta “solicitud” es que Cactu y UCIT no son representativos de los productores que son dueños de la mayor cantidad de tierras con caña en Tucumán, que sí estarían incluidos en la posible nueva entidad cañera. Lo grave es que Fotia adelantó que no habrá diálogo -ni zafra- si no se atiende este reclamo. El gremio quiere, además, modificar el convenio colectivo de trabajo vigente en la actividad, para incluir tareas nuevas y suprimir otras en desuso, y para que la nueva institución cañero-industrial sea signataria del acuerdo. Los dirigentes de Cactu y de UCIT -como es obvio prever- no están dispuestos a quedar afuera de las discusiones y prometen batallar contra Fotia, como ocurrió el año pasado.
Estrategia
En la citricultura, la situación no es menos delicada. Este sector, que aporta $ 1.000 millones anuales a la economía provincial, creyó que podía ganar casilleros en el juego de la discusión salarial al anticipar, hace un par de meses, que este año la crisis del sector será mucho peor que la del año pasado. De poco parece haber servido esta estrategia; las autoridades de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) pedirán un mínimo de incremento del 20%, mientras que el novel y aguerrido Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria del Limón (Sutil) anticipó que pretende un 40% de suba salarial. Conocidas estas pretensiones, desde la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) se insistió en el mal momento que atraviesa el sector, con bajos precios para el limón en los mercados externos y con una marcada pérdida de las cotizaciones de la fruta para industria. En este marco, los empresarios aseguran que no queda espacio para aumentar los costos salariales en la actividad. Pese a esta firmeza, los hombres que cosechan, empacan, exportan y procesan el mejor limón del mundo no se olvidan de la monumental protesta salarial que tuvieron que soportar el año pasado, cuando Uatre realizó un paro con cortes de rutas durante casi una semana, que provocó un enorme desgaste en la actividad.
Posturas aparentemente inflexibles por un lado -en la citricultura- y exigencias irritantes para parte del sector empresario -en el azúcar- sólo sirven para presagiar el inicio de una etapa complicada, de asperezas, que dejará caídos y humillados, sin dudas, en las principales actividades productivas de la provincia.







