10 Abril 2006 Seguir en 
La protesta que llevaron a cabo los choferes de camiones la semana pasada por reclamos salariales puso en evidencia la importancia que este sector reviste para la economía. Los camioneros trabajaron a reglamento, y sólo por ese motivo hubo algunos problemas para el traslado de dinero a los cajeros automáticos y de mercaderías a los supermercados. En Tucumán, el autotransporte de cargas es vital para el funcionamiento de la provincia, especialmente a partir de esta etapa, cuando los sectores productivos están a punto de iniciar sus actividades en plenitud. Sólo en las tres producciones más relevantes de la provincia -azúcar, limón y soja-, se espera este año un movimiento de dinero cercano a los $ 3.000 millones. Y los camiones tienen mucho que ver en los resultados económicos que se obtienen. Sólo para tener en cuenta como indicador, Tucumán es considerada una gran plaza económica para el autotransporte de cargas del país.
La zafra azucarera -que comenzaría a mediados del mes próximo, según planean en los ingenios- es el principal sector demandante de transporte vial. Este año podrían producirse nada menos que 14 millones de toneladas de caña, que deberán ser transportadas en camiones a los ingenios, incluida la materia prima que se traslada en carros cañeros. Luego, desde las fábricas saldrá alrededor de 1,5 millón de toneladas de azúcar hacia depósitos y posteriormente hacia los centros de comercialización del país -sin contar lo que se moviliza en ferrocarril-.
El sector citrícola también es gran demandante de camiones, ya que a través de este medio de transporte movilizará este año 1,4 millón de toneladas de fruta, parte para exportación, parte para industria y parte para el mercado interno. La exportación de limones ya está en marcha, con envíos de fruta al mercado de Rusia. Otra actividad que emplea el transporte por automotores pesados es la sojera, ya en cosecha. Si bien la mayor parte de la oleaginosa se envía a los principales centros acopiadores del país vía trenes, los camiones cobran una relevancia fundamental para trasladar la soja desde los campos hasta los silos instalados en Tucumán. Inclusive, una de las principales quejas de los propietarios de los medios de transporte es que se usa las unidades como silos móviles, debido a la gran concentración vehicular que se produce cuando la trilla de la soja se desarrolla en su máxima expresión. Así, un camión puede llegar a estar parado hasta cinco días antes de poder descargar su mercadería, lo que indigna a los transportistas.
Durante los meses pico de actividad productiva -mayo, junio, julio y agosto- los 3.000 camiones que conforman el parque automotor de vehículos pesados de la provincia trabajan tiempo completo, e incluso llegan a Tucumán unidades de otras zonas del país, en respuesta al gran movimiento económico que se genera en esta época. Sin embargo, pese a esta oferta de medios de transporte "puerta a puerta", la demanda de vehículos de gran porte no se ve cubierta y se producen algunos inconvenientes, que suelen durar unas pocas semanas.
Más allá de estos problemas propios del sistema -que la mayoría acepta-, Tucumán presenta puntos oscuros en materia de infraestructura vial, que obstaculizan el normal desempeño del transporte. Rutas secundarias y terciarias en mal estado representan mayores costos para los productores y para los transportistas, sin contar el congestionamiento y los casos fatales que se producen cuando los grandes vehículos deben transitar por las carreteras principales, precisamente por falta de caminos alternativos. Obviamente, el Estado provincial debería dejar de lado el letargo en obras de infraestructura vial que se observa y llevar a cabo las acciones necesarias para facilitar el traslado de las producciones que son la base de la economía real de la provincia.
La zafra azucarera -que comenzaría a mediados del mes próximo, según planean en los ingenios- es el principal sector demandante de transporte vial. Este año podrían producirse nada menos que 14 millones de toneladas de caña, que deberán ser transportadas en camiones a los ingenios, incluida la materia prima que se traslada en carros cañeros. Luego, desde las fábricas saldrá alrededor de 1,5 millón de toneladas de azúcar hacia depósitos y posteriormente hacia los centros de comercialización del país -sin contar lo que se moviliza en ferrocarril-.
El sector citrícola también es gran demandante de camiones, ya que a través de este medio de transporte movilizará este año 1,4 millón de toneladas de fruta, parte para exportación, parte para industria y parte para el mercado interno. La exportación de limones ya está en marcha, con envíos de fruta al mercado de Rusia. Otra actividad que emplea el transporte por automotores pesados es la sojera, ya en cosecha. Si bien la mayor parte de la oleaginosa se envía a los principales centros acopiadores del país vía trenes, los camiones cobran una relevancia fundamental para trasladar la soja desde los campos hasta los silos instalados en Tucumán. Inclusive, una de las principales quejas de los propietarios de los medios de transporte es que se usa las unidades como silos móviles, debido a la gran concentración vehicular que se produce cuando la trilla de la soja se desarrolla en su máxima expresión. Así, un camión puede llegar a estar parado hasta cinco días antes de poder descargar su mercadería, lo que indigna a los transportistas.
Durante los meses pico de actividad productiva -mayo, junio, julio y agosto- los 3.000 camiones que conforman el parque automotor de vehículos pesados de la provincia trabajan tiempo completo, e incluso llegan a Tucumán unidades de otras zonas del país, en respuesta al gran movimiento económico que se genera en esta época. Sin embargo, pese a esta oferta de medios de transporte "puerta a puerta", la demanda de vehículos de gran porte no se ve cubierta y se producen algunos inconvenientes, que suelen durar unas pocas semanas.
Más allá de estos problemas propios del sistema -que la mayoría acepta-, Tucumán presenta puntos oscuros en materia de infraestructura vial, que obstaculizan el normal desempeño del transporte. Rutas secundarias y terciarias en mal estado representan mayores costos para los productores y para los transportistas, sin contar el congestionamiento y los casos fatales que se producen cuando los grandes vehículos deben transitar por las carreteras principales, precisamente por falta de caminos alternativos. Obviamente, el Estado provincial debería dejar de lado el letargo en obras de infraestructura vial que se observa y llevar a cabo las acciones necesarias para facilitar el traslado de las producciones que son la base de la economía real de la provincia.







