06 Abril 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Dos aspectos tuvo la reunión de urgencia del Presidente con el secretariado de la CGT: tratar de detener la escalada de conflictos con los camioneros, cuya cabeza es Hugo Moyano, y procurar un comportamiento moderado del Comité Central Confederal, que se reúne mañana. En el primer caso, el anuncio posterior sobre el acuerdo de un aumento salarial del 19 % en dos fases, no despeja lo necesario el crítico panorama de demandas planteado por el sindicato que conduce la familia Moyano en sectores muy diversos de actividad. En el segundo, deberá esperarse la asamblea citada para comprobar si es cierto que al secretario general de la central obrera le está resultando muy difícil contener las presiones de las bases gremiales en el orden salarial; presiones que Moyano traslada a Kirchner, cada vez sin demasiado éxito. El gremio de camioneros es seguramente el más testimonial del alto riesgo de crisis con que algunas cuestiones esenciales se están desenvolviendo en el país por la pretensión de vencer las leyes de la economía mediante decisiones políticas; en este caso, las consecuencias inflacionarias del manejo fiscal. Parecida conclusión sirve a la disputa sobre la carne, donde se intenta controlar su complejo mercado libre cerrando la exportación sin atender los efectos sobre el balance comercial. La gestión gubernamental, cada vez más centralizada en el Presidente, transcurre por causa de esas reglas de juego cada vez más cercada por conflictos, a pesar de los excelentes resultados presupuestarios.
Las razones de Botnia
Sin embargo, el centralismo ejecutivo de Kirchner no dio paso hasta el momento a la solicitud de los vecinos de Gualeguaychú para ser recibidos en su despacho, y procura mantenerse distante de la crisis de las papeleras uruguayas, cada día más lejos de una solución. El jefe del Gobierno tiene claro que, de cualquier manera, esos emprendimientos se completarán porque no hay medios para impedirlo, pero no desea ser el vocero de tal anuncio. En un informe detallado que circula en la Cancillería se afirma que la producción de ambas plantas duplicará el total de las actuales en nuestro país, y su inversión, estimada en U$S 1.900 millones, permitirá dar ocupación directa o secundaria a más de 20.000 personas, así como una exportación inédita. Ambos gobiernos culpan a la empresa finlandesa Botnia del fracaso de la cumbre presidencial al no acceder a la suspensión de las obras por tres meses, pero no han explicado que esa decisión se debió a la caída que los intereses de la compañía insinuaron en los mercados internacionales ante la sospecha de que podría fracasar el proyecto uruguayo. (De nuestra Sucursal)
Las razones de Botnia
Sin embargo, el centralismo ejecutivo de Kirchner no dio paso hasta el momento a la solicitud de los vecinos de Gualeguaychú para ser recibidos en su despacho, y procura mantenerse distante de la crisis de las papeleras uruguayas, cada día más lejos de una solución. El jefe del Gobierno tiene claro que, de cualquier manera, esos emprendimientos se completarán porque no hay medios para impedirlo, pero no desea ser el vocero de tal anuncio. En un informe detallado que circula en la Cancillería se afirma que la producción de ambas plantas duplicará el total de las actuales en nuestro país, y su inversión, estimada en U$S 1.900 millones, permitirá dar ocupación directa o secundaria a más de 20.000 personas, así como una exportación inédita. Ambos gobiernos culpan a la empresa finlandesa Botnia del fracaso de la cumbre presidencial al no acceder a la suspensión de las obras por tres meses, pero no han explicado que esa decisión se debió a la caída que los intereses de la compañía insinuaron en los mercados internacionales ante la sospecha de que podría fracasar el proyecto uruguayo. (De nuestra Sucursal)







