Sin embargo, como ocurre en los juegos electrónicos, si por concentración hay saturación y ello complica en cascada la resolución correcta de cada una de las cuestiones que se abordan, dicha virtud puede hacerse defecto. Llegará el momento ineludible en que alguna decisión deberá tomarse de apuro, "salga pato o gallareta". Está claro, entonces, que Kirchner corre cada vez más el riesgo estadístico de que cualquier pelotita de tenis que se balancee saltarina sobre la faja de la red, caiga algún día para el lado equivocado.
Por multiplicidad de temas, la última semana sumó más a favor de la vulnerabilidad de lo que restó, y dejó además demasiados finales abiertos. Por ejemplo, el miércoles pasado por la mañana se vio a Hugo Moyano en el centro de la escena, junto a su colega cegetista José Luis Lingieri y a dos ministros, Felisa Miceli y Carlos Tomada. Si algo no quería el Gobierno por entonces era que se emparentara la rebaja del impuesto a los sueldos que se iba a anunciar, tras la venia del Presidente, con una concesión a la protesta de Las Heras que llevó a la muerte al policía Jorge Sayago.
El escenario le calzó especialmente bien al jefe de la CGT, motor primario del reclamo, de frente a su propia interna, aunque el camionero sabe que el 6 de abril, en el Comité Central Confederal, se le facturará que de los seis planteos que hizo en la Casa Rosada (aumento de jubilaciones y a estatales, convocatoria al Consejo del Salario, aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil y Obras Sociales) sólo obtuvo uno, que no beneficia precisamente a los trabajadores más necesitados. Allí hubo, entonces, un simulacro de conferencia de prensa de sólo dos preguntas para cuatro interlocutores. La idea oficial era transmitir que, hecha la concesión de aumentar el Mínimo no Imponible del impuesto a las Ganancias, los gremios pedirán menos en las paritarias y que por eso se verán reducidas las expectativas inflacionarias, como si al porcentaje que van a pelear los sindicalistas no deba adicionársele esta porción que ya no percibirá el fisco, para obtener el verdadero impacto de los aumentos en la economía. Pero, en materia de sutileza comunicacional, el diablo metió la cola y por la tarde de ese mismo día, la renuncia del gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo generó un cambio de óptica, la focalizó de lleno en la provincia del Presidente y le abrió a este otro frente de conflicto a arreglar. En primera instancia, se pensó en forzar la sucesión con un enroque peligroso que podía tirar la institucionalidad a los perros, pero luego primó la lógica de dejar que actúen naturalmente los mecanismos constitucionales, aunque con la "repatriación" hacia el sur de un par de ministros de puro cuño kirchnerista. Ambos funcionarios "K" serán los encargados del control del nuevo gobernador, Carlos Sancho, un hombre con poca experiencia, una suerte de precursor del transversalismo, llegado a la política en 1999 de la mano del entonces gobernador Kirchner.
"Parece una foto del anterior gobierno de K. Sólo falta Acevedo", graficó un veterano periodista de la zona, para describir la sensación de vuelta hacia atrás en el tiempo que se vivió en la gobernación en el momento de la asunción de Sancho, con el Presidente, su esposa y su hermana en primera fila.
Si bien Acevedo renunció formalmente por "razones personales", que no alcanzan a explicar su ausencia en el acto de jura de su sucesor, todos señalan en Santa Cruz que los problemas con Kirchner venían de lejos, por el manejo de las obras públicas sobre todo, aunque se reconoce al episodio de Las Heras como el detonante. En este sentido, no se debe dejar de mirar la figura del Jefe de Policía de la provincia, Wilfredo Roque, un hombre de mucha confianza del Presidente, ya que trabajó bajo sus órdenes.
Roque fue reemplazado por Acevedo en primera instancia por su coterráneo Hugo Llamazares, a quien en octubre del año pasado y, tras los problemas de autoacuartelamiento y reclamos salariales de la tropa policial, Roque volvió a suceder. En Santa Cruz dicen que no se explican cómo, tras la dura manifestación presidencial contra los "excesos" de la policía santacruceña en la detención de sospechosos por el caso Las Heras, el jefe de la Policía sigue en funciones. Sobre todo por la presencia en la provincia de Hebe de Bonafini, que fue la que primero se hizo eco de tales desbordes. "Por mucho menos, Kirchner descabezó a la cúpula de la Fuerza Aérea en el caso de las valijas voladoras", se recordaba el viernes en los pasillos de la casa de gobierno provincial.
Por $ 100 de aumento
Esos mismos corrillos señalaban también que se le habría reprochado a Acevedo la decisión de avanzar en un aumento para la administración pública, para lo cual estuvo reunido el martes con intendentes y comisionados de fomento de los pueblos más chicos, a los que les habría prometido al menos $ 100 de carácter remunerativo, dentro de los $ 400 de aumento que se estaban barajando, en dos etapas. Los dos grandes reparos que le habrían llegado de Buenos Aires al gobernador habrían sido no sólo el costo fiscal, sino especialmente el efecto demostración en cuanto a expectativas inflacionarias, ya que ese aumento representaba para las categorías inferiores cerca de 40%. Finalmente, Sancho, en su primer acto de gobierno, aumentó $ 300 no remunerativos para todo el mundo, que implica igualmente un número alto, 30% de incremento, el mismo porcentaje que pretenderían conseguir los gremios que comienzan las negociaciones paritarias, porcentaje que el Gobierno pretende bajar a la mitad, con 20% como techo para no estimular las expectativas.
En la más que delicada materia inflacionaria que tanto preocupa al Gobierno, la cuestión de la carne tuvo durante la semana otros capítulos más que interesantes para marcar la impronta presidencial, que en esta ocasión zigzagueó ostensiblemente. Tras haber cerrado las ventas al exterior durante 180 días y meterle amenazas al sector de extender los plazos, diluir el mercado de Liniers o aplicarle suspensiones a consignatarios supuestamente deudores de la AFIP, el Presidente sacó de la manga una típica solución de mercado que habrá irritado a más de un "antinoventista" a su alrededor. "Señora, no compre carne si está cara", advirtió.
Lo que alienta el giro en cuestión de razonabilidad preocupa en cuanto a que tal apelación podía haberse efectuado mucho antes, inclusive convirtiendo el problema del encarecimiento internacional de los precios en una virtud que le sumara divisas al país. Sin embargo, se prefirió adoptar el camino de la confrontación, quizás porque un mal diagnóstico llevó a la lectura conspirativa de que el sector quería debilitar al Presidente, vía los índices de inflación.
Así, Economía no sólo les complicó la vida a los exportadores, sino también a sus obreros, a la confiabilidad de todos los sectores que están a la búsqueda de mercados y hasta a los receptores de carne, a quienes se les trasladó el problema. El presidente Putin, en Rusia, está que trina contra la Argentina, ya que recibió el "pase y no vuelva" cárnico y quedó descolocado en la lucha de su gobierno contra la inflación, previendo que deberá pagarles más caro a otros proveedores, entre ellos Uruguay y Brasil.
Otro flanco del Gobierno se debilitó en la semana por el lado de algunas organizaciones e importantes personalidades comprometidas con los Derechos Humanos, ante la posibilidad de la "farandulización" del 24 de marzo. Con rapidez de reflejos, el Gobierno salió a explicar que la fecha se conmemorará de modo fijo todos los años, para desactivar la idea del "feriado turístico", aunque supo esconder el verdadero motivo de la bronca muchos le hicieron sentir a la Casa Rosada.
Es que tras el fracaso de la movilización del 1 de marzo en el Congreso, algunos allí estaban preparando para el 24 un acto de lucimiento del Presidente, convencidos de que tan triste ocasión atraería a muchos militantes a la Plaza de Mayo, un modo además de demostrar que se trata de un tema arraigado en la sociedad, tal como se escucha en la propaganda oficial, algo que las encuestas de opinión sobre problemas que afectan a la gente parecen no avalar. Por último, en el abanico de los problemas irresueltos, el Presidente se jugó mucho con el acercamiento al Uruguay y no obtuvo una respuesta positiva inmediata de quienes cortan el puente internacional a Fray Bentos, como corresponde a su jerarquía y a su más que probada capacidad de presión mediática, que en esta ocasión decidió no utilizar, quizás persuadido, por formación generacional, de que las asambleas populares son siempre más plurales que las órdenes de una sola voz. (DyN)







